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Juzgada por robar 30.000 euros a dos ancianas a las que ayudaba en Pamplona: "Si te hace falta, pide, no robes"

La fiscal pide 12 años de prisión para la empleada, que niega haber sacado dinero de las cuentas y de unos sobres, a pesar de que fue grabada

Plaza Luis Elío, frente a la Audiencia de Navarra.
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Vista general de la  Audiencia de Navarra.DN
Plaza Luis Elío, frente a la Audiencia de Navarra.

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Gabriel González

Publicado el 03/06/2026 a las 05:00

A sus 93 años, entró a pie en la sala del juicio y relató con lucidez cómo se enteró de que la mujer que le ayudaba en su vivienda de Pamplona le había sustraído supuestamente 16.100 euros. Lo descubrió gracias a una sobrina, que ante las sospechas de que algo así estaba ocurriendo colocó una cámara en el dormitorio. A partir de ahí detectaron un ‘agujero’ en su cuenta bancaria, lo mismo que averiguó después su vecina del piso superior, donde la acusada estaba como interna. En este caso, su familia reclama 14.450 euros. La procesada fue juzgada ayer en la Sección Segunda de la Audiencia. Lo negó todo y pidió la absolución, pero se enfrenta a los 12 años de prisión que le pide la fiscal por un delito continuado de hurto y dos estafas.  

“Yo no le deseo nada malo, pero robar así a una persona... no hay derecho. Eso no se hace, si te hace falta, pide, no robes”. La primera víctima relató ante el tribunal que es viuda y no tiene hijos. Hace unos años (en junio de 2021), contrató a la acusada para que le ayudara con la limpieza y le acompañara a las compras. “Pero siempre pagaba yo en efectivo”.  Pasados dos años, un día que fue al banco a sacar 700 euros, como solía hacer para pasar casi el mes , la mujer miró la cartilla, algo que no solía hacer,  y vio una extracción reciente de 500 euros que no reconocía. Avisó a su sobrina. “Yo sacaba para ir comprando lo que necesitaba y lo guardaba en la mesilla. Pero a ella (a la acusada) nunca le dije dónde estaba”. Su sobrina miró las cuentas y vio “movimientos muy cercanos en el tiempo”. Por descarte, sospecharon de la trabajadora del hogar. Y colocaron un ‘cebo’.

La sobrina metió varios billetes en un sobre, les hizo una foto y lo dejó en un cajón de la mesilla del dormitorio. Al día siguiente, tras marcharse la acusada, faltaban 50 euros. Ya entonces puso la denuncia ante la Policía Municipal de Pamplona. Pero para mayor seguridad, instalaron una cámara de seguridad en el dormitorio de su tía y dejaron el cajón un sobre con 350 euros. Las imágenes que descubrieron dos semanas después mostraban a la acusada mientras revolvía un cajón de la mesilla derecha, para pasarse después a la izquierda, rebuscar en los cajones con más calma e introducirse algo en el bolsillo de la bata. Eran 120 euros. Llamaron a la policía.

La procesada negó las evidencias. Negó haber realizado extracción alguna de la cuenta bancaria de la mujer, pues no tenía la libreta ni conocía el pin, dijo. Y ofreció sus explicaciones a los hurtos de los billetes. “Yo no sabía dónde tenía el dinero”. Sobre los 50 primeros euros, dijo que se los dio la mujer “para que comprar leche, pues no podía coger pesos”. Acerca de la grabación, afirmó que ese instante la denunciante estaba en el baño y desde allí le pidió que cogiera un pañuelo de la mesilla. “No lo encontraba. Al mirar en un cajón de la mesilla se cayó el dinero y como la señora estaba en el baño me lo guardé para dárselo cuando saliera. Fui al salón a dárselo en mano, pero ya no me dio tiempo, porque ya estaba la policía”. 

Sobre lo que no ofreció explicación -dijo que no lo reconocía-, era una conversación de WhatsApp grabada entre ella y la sobrina y que se escuchó en el juicio. En ella, la acusada reconoce que ha hecho “una cosa muy fea” y pide una y otra vez perdón a la sobrina, que le recrimina el daño “psicológico” que le ha causado a su tía, que cobra una pensión “miserable”. La procesada también se ofrece a devolver el dinero a plazos, aunque niega que la cantidad sea tan grande como la reclamada.

Quien no pudo dar su versión este martes 2 de junio fue la vecina del piso superior, fallecida en 2024 con 85 años. La acusada estuvo allí cuatro meses de 2023, los dos últimos como interna, ya que la mujer estaba en silla de ruedas. “Era una señora maravillosa”, dijo la procesada, a quien la víctima llegó a dejar como heredera de su piso, e incluso le pagaba los gastos de notaría. Hasta que la policía acudió a su piso tras la intervención en la vivienda inferior. “Nunca sospechamos”, contó el cuñado de la fallecida. Tras la alerta policial, miraron las cuentas y vieron “muchas extracciones irregulares”. En total, calculan que pudo sacar 14.450 euros. “Yo no sé nada de esos reintegros”, despachó la acusada. 

El cuñado dijo que era él quien se encargaba de  sacar dinero a la fallecida, normalmente una vez al mes, de ahí que le llamaran la atención tantas salidas de dinero, algunas en días muy seguidos y de hasta 1.000 euros. “Mi cuñada confiaba en ella, quería dejarle el piso y yo le dije que si así lo quería que se lo dejara. Se llevó un disgusto de miedo cuando se enteró , así que volvió a la notaría y cambió el testamento”. El juicio quedó ayer visto para sentencia.

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