Memoria

Un maestro que vivió en Pamplona, reconocido mártir de la Guerra Civil

El valenciano José María Soler, que se casó en Pamplona con la maestra Fermina Zulategui y fue fusilado en Santander, será beatificado en noviembre

Fermina Zulategui y José María Solar
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Fermina Zulategui y José María SolarCEDIDA
Fermina Zulategui y José María Solar

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Pedro Gómez

Publicado el 29/05/2026 a las 05:00

El valenciano José María Soler Pla y la navarra Fermina Zulategui Huarte, maestros de profesión, se conocieron en Pamplona, donde se casaron en 1923. Era un matrimonio feliz, con dos hijos y dos hijas, que el estallido de la Guerra Civil truncó. Él fue fusilado a mediados de agosto de 1936 en Santander y ella tuvo que huir de Cantabria con sus dos hijas, de 7 y 3 años, a Pamplona al conocer que su vida también corría peligro. El motivo es que José María era presidente de la Asociación de Maestros Católicos de Santander y se había opuesto a la retirada de crucifijos de las aulas. José María Soler figura en la lista de 80 personas vinculadas con la diócesis de Cantabria que van a ser beatificadas en noviembre. En este grupo también está el navarro Manuel Arizcun Moreno. Los restos de Soler están enterrados en el cementerio de San José de Pamplona, en el panteón de la familia Zulategui. 

La familia destaca que Fermina Zulategui, mujer fuerte y con carisma, educó a sus hijos sin rencor ni resentimiento, sino con alegría y generosidad con los demás. Fermina, además de sacar adelante a sus cuatro hijos, fue maestra en las escuelas de San Francisco de Pamplona hasta 1961 y ayudaba en las colonias infantiles de Larraintzar. Era Hermana de la Soledad. Falleció en 1991. Le concedieron la medalla de Alfonso X por su labor educativa.

La familia conserva unas notas manuscritas de uno de los hijos de José María y Fermina que recogen sus vidas. José María Soler Pla nació el 13 de febrero de 1895 en Castellón de Rugat, un pueblecito de Valencia, donde su padre, Marcelino, guardia civil, estaba destinado. Estuvo en el seminario de Valencia pero se salió cuando a su padre le destinaron a Pamplona. Marcelino se trasladó con su mujer, Carmen, y sus tres hijos.

Fermina Zulategui nació en Pamplona. Su padre, Tomás, era cartero y quedó viudo de Joaquina al nacer su quinto hijo, Joaquín. Fermina era su hija mayor. Carmen, Zacarías y Luis eran sus otros hermanos.

José María Soler y Fermina Zulategui se conocieron en la Escuela Normal de Magisterio de Pamplona, donde cursaban la carrera de maestros. En las oposiciones José María obtuvo el número 1 y Fermina el número 2. Terminada la carrera y con trabajo ambos, se casaron en 1923.

A Fermina le dieron plaza de maestra en Arraioz. José María obtuvo plaza en Arizkun. Al estar en puebles separados y no saber euskera, pidieron el traslado. A Fermina le dieron plaza de maestra en Huarte. José María, para poder vivir con su mujer, solicitó la excedencia y se fue a un centro privado de Pamplona, el Colegio Huarte. También preparaba a opositores de Magisterio y fue director de la revista El Magisterio Español.

MILICIANOS DISFRAZADOS

Al poco tiempo, salió a concurso nacional una Escuela Modelo, impulsada por un prohombre santanderino, Agapito Cagiga, emigrante en Cuba, donde se enriqueció, y que, al regreso a su pueblo natal, Revilla de Camargo, construyó para su pueblo una escuela muy avanzada. José María y Fermina se presentaron al concurso de traslado y obtuvieron plaza. En el verano de 1926, recién inaugurada la escuela, se fueron a vivir a este pueblo montañés.

Nada más estallar la guerra civil, una mañana temprano, un grupo de milicianos fueron a buscar José María a casa para detenerlo. Él se había posicionado como maestro católico y no aceptaba retirar de las aulas los crucifijos. Además era el presidente de la Asociación de Maestros Católicos. Esa mañana se lo llevaron y a las pocas horas lo dejaron libre. Uno de los milicianos, que había sido alumno suyo, le advirtió que esa misma noche volverían para asesinarlo. Él se escondió y permaneció escondido hasta el 13 de agosto (más o menos).

Mientras, Fermina hizo innumerables gestiones para averiguar qué tenían contra su marido. Un dirigente del Partido Comunista la convenció para que José María se entregara a la Guardia Civil con la promesa de que tendría “seguridad y le explicarían si tenían algo contra él”. “Los guardias civiles que fueron al lugar donde estaba escondido resultaron ser milicianos disfrazados. Lo llevaron al seminario de Corbán (Santander), donde después de torturarlo, le fusilaron tirando su cuerpo por la tapia, apareciendo el cuerpo el 15 de agosto”, se cuenta en las nota manuscritas.

Al estallar la guerra, los dos hijos varones habían podido viajar a Pamplona para estar al cuidado de su abuelo materno. Fermina se quedó en Revilla de Camargo con las niñas. A sus oídos llegó que a ella también querían matarla, así que pensó en la forma de escapar. “Un día salió a pasear con sus hijas y simularon coger flores junto a la vía del tren. Se fueron alejando y llegaron andando al siguiente pueblo, donde pudieron coger el tren a Santander y después a San Sebastián para llegar luego a Pamplona”, relata una de sus sobrinas.

Diario de Navarra se hizo eco por aquellas fechas del asesinato de José María Soler. Además de su “celo por la enseñanza” destacaba que era un hombre culto, fundador y presidente de la Sociedad Coral de Maliaño (Cantabria), colaborador del Orfeón Pamplonés y cofundador de una sociedad de obreros católicos.

Una gran descendencia: 73 biznietos y 153 tataranietos

La familia Soler Zulategui recibió con gran alegría el anuncio del Papa León XIV de la próxima beatificación de José María. Este seglar ha tenido una gran descendencia, formada 15 nietos, 73 biznietos y 153 tataranietos. Todos los tataranietos proceden de la misma rama familiar, de José María Soler (primogénito del beato) y Carmen Areta, que han tenido 9 hijos (uno de ellos sacerdote y misionero en Mozambique), 64 nietos y 153 biznietos. Un hijo de José Mª y Carmen superó a sus padres y tuvo 15 hijos. Los Soler Areta viven en Madrid y en Navidad se junta en un polideportivo. En Pamplona el beato tiene sobrinos y sobrinos nietos por parte de la familia Zulategui. Varias sobrinas son hermanas de la Soledad.

Descendientes de José María Soler
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Descendientes de José María Soler, mártir de la Guerra CivilCEDIDA
Descendientes de José María Soler

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