Pamplona
Descubren en el subsuelo de Sarasate un almacén de cerámicas de los siglos XIII y XIV
Las obras del paseo de Sarasate dejan al descubierto un “vertedero” de un taller de alfarería, a donde iban a parar las piezas rotas en el horneado


Actualizado el 12/04/2026 a las 11:29
Es una de las sorpresas que, de momento, dejan las obras de reurbanización del paseo de Sarasate. Una de las catas para la sustitución de las redes de pluviales y de abastecimiento ha dejado al descubierto un almacén de cerámica datada entre los siglos XIII y XIV.
Según explican desde Tesela Arqueología, el estudio que acomete las catas arqueológicas preceptivas en las obras del paseo, se trata de una especie de vertedero de un alfar de época medieval en el que se acumulaban las piezas que se rompían durante el proceso de horneado y fabricación.
Un alfar era un taller para la elaboración de piezas cerámicas que, según explican desde Teselas, podría ubicarse fuera de la muralla medieval, extramuros, y en las proximidades de la iglesia fortificada de San Nicolás, ahora, cerca de la heladería Nalia. A lo largo de una zanja de 25 metros, paralela al frente de fachadas de Sarasate, y a unos 70 u 80 centímetros de profundidad, se encontró un estrato de “entre 10 y 20 centímetros de grosor” en el que se acumulaban los fragmentos de las cerámicas.
“La mayoría son restos de jarras y algún candil. El interés está en que nos va a decir qué tipo de cerámicas se producían en ese alfar. Ya se conocen jarrones con decoración. El análisis químico de las piezas también nos dirá si otras cerámicas halladas en Pamplona también se produjeron en este taller”, explica uno de los arqueólogos de Teselas.
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El hallazgo de este vertedero medieval de una Pamplona todavía capital de reino independiente y separada en tres núcleos de población constituye el más notable de los encontrados hasta el momento en el paseo.
A principios del mes de marzo, otra cata realizada junto al antiguo Banco de España, en el número 1, dejó a la vista suelo empedrado. Los primeros sondeos lo sitúan hacia el siglo XVIII, ya en la época moderna y, al menos, cinco siglos después de que algún artesano confeccionase desde su taller de alfarería, que a buen seguro, pertenecía a la población de San Nicolás.
Y es que, si hablamos de los siglos XIII y XIV, Pamplona se dividía en la ciudad de la Navarrería (la población autóctona), el burgo de San Cernin (población de origen franco, la actual Francia y Bélgica) la población de San Nicolás, la última en incorporarse a la ciudad -en el último tercio del siglo XII- y con una población conformada por una mezcla de habitantes francos y navarros.
Tanto San Cernin como San Nicolás estaban habitados por una mayoría de comerciantes y artesanos.
UN TALLER DE SAN NICOLÁS
Los restos hallados en el paseo de Sarasate es muy posible que perteneciesen, por las fechas, al taller de un vecino de la población de San Nicolás. Porque, como se ha dicho, los tres núcleos de población vivían aislados en sus murallas y con constantes enfrentamientos.
El punto álgido se produjo en 1276, con la llamada Guerra de la Navarrería, cuando San Nicolás y San Cernin se unieron y arrasaron a la población autóctona que se concentraba allí donde antes se ubicaban la civitas romana y el palacio episcopal, y antes, un asentamiento vascón. Aquella guerra también terminó con el diminuto burgo de San Miguel.
Aquella contienda quedó reflejada en el poema épico de Guilhem Anelier (siglo XIII), que cita a un tal Juan Petri Mossa, vecino de una vivienda ubicada frente a la iglesia de San Nicolás. ¿Sería Petri un artesano alfarero?
Un vertedero “dentro o fuera” de la escurridiza muralla de San Nicolás
Por la ubicación de los restos cerámicos, cabe pensar que, al menos ese almacén o vertedero de piezas rotas se ubicaba extramuros, fuera de la muralla de San Nicolás. “El taller podía estar dentro o fuera”, aseguran desde Tesela Arqueología.
El problema es que nunca se han encontrado los restos de la muralla medieval de la población de San Nicolás. Se supone que su trazado recorrería el actual frente de fachadas, pero no se han hallado restos de la estructura original.
En 2021, otras catas acometidas por Gabinete Trama sacaron a la luz los restos de una muralla del siglo XVI, cuando Navarra ya había sido conquistada por el reino de Castilla y décadas después de la promulgación del Privilegio de la Unión (1423), el documento que unió los tres núcleos de población de Pamplona. El nacimiento de la ciudad moderna y pacificada.