El policía municipal con nueve vidas salvadas a sus espaldas en Pamplona: la última, hace dos semanas

Ricardo Asiáin Antón, junto a cinco compañeros más del cuerpo local de la capital navarra, consiguió salvar de un ahogamiento a la madre de una familia que cenaba en un domicilio de la calle Carmen

Ricardo Asiáin junto a un DESA
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Ricardo Asiáin junto a un DESAEDUARDO BUXENS / ARCHIVO
Ricardo Asiáin junto a un DESA

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Lucas Domaica

Actualizado el 10/04/2026 a las 18:50

El camino de la vida llevó a Ricardo Asiáin Antón a ser agente de la Policía Municipal de Pamplona hace 25 años. Su carrera profesional le ha puesto, como al resto de compañeros, en escenarios de todos los colores con desenlaces de suerte dispar.

Pero si hay algo de lo que puede estar orgulloso Asiáin es de levantarse cada día sabiendo nueve personas han seguido vivas gracias a él.

Hace dos semanas consiguió salvar a una mujer que estaba sufriendo un ahogamiento durante una cena en el Casco Antiguo de Pamplona. Estaba de patrullaje por la Rochapea cuando recibieron el aviso. "Nos llamaron y fuimos tres indicativos. Lo que nos costó subir por el portal de Francia", explica. "Encontramos a una familia: el hombre paralizado, los tres hijos menores y una mujer en el suelo", detalla Asiáin describiendo el tono azulado de la afectada, que cenaba en un domicilio de la calle Carmen. "No respiraba y estaba inconsciente", añade antes de explicar cómo procedieron los seis compañeros de la Policía Municipal desplegados en la zona.

EL MASAJE CARDÍACO Y LA MANIOBRA FRENTE-MENTÓN

"Aunque parecía un atragantamiento y no una parada, hay que aplicar las mismas maniobras que en una parada cuando está inconsciente. La colocamos boca arriba, abrimos vía, pusimos el DESA (Desfibrilador Externo Semiautomático) y empezamos el masaje cardíaco", enumera paso por paso. "Si no estuviera inconsciente y sí atragantada, hay que hacer la maniobra de Heimlich, pero si no, hay que hacer eso", indica refiriéndose a su actuación. 

Asiáin explica que hicieron en torno a dos ciclos del DESA y el aparato desaconsejaba descarga. "En un momento la mujer tuvo un espasmo corporal", relata. "No llegó a expulsar el trozo, creo que lo tragó en ese momento y se relajó", indica Ricardo Asiáin dos semanas después de lo ocurrido. 

Tras esta reacción, los policías intervinientes dejaron de realizar el masaje y Asiáin se acercó para realizar la maniobra frente-mentón para comprobar las vías respiratorias. "Notamos que respiraba poco a poco, la pusimos en Posición Lateral de Seguridad (PLS) y esperamos a la ambulancia, que llegó muy rápido y la estabilizaron", recuerda este agente que la anterior vez que salvó una vida fue en julio de 2025. "Salió adelante, estamos muy contentos", reconoce reiterando en el trabajo en equipo junto a sus compañeros, que estuvieron atendiendo a los niños. 

INTERVENCIONES QUE NO SIEMPRE SALEN ADELANTE

Aunque la lista de Ricardo Asiáin de vidas salvadas es amplia, él también recuerda las otras muchas personas que no salieron adelante. La última hace tres días. 

Por esto, él insiste en la necesidad de formación e instalación de desfibriladores en puntos que más lejanos a los que no se llega tan pronto. 

Viendo el vaso medio lleno, Asiáin confía en que "siga la racha" positiva. "Somos un servicio público y lo que tenemos que hacer es servir", concluye el relato este agente de la Policía Municipal. Anteriormente también participó en un dispositivo para salvar la vida de otra persona, la décima. Pero en esa ocasión fueron sus compañeros los que estuvieron de parte activa, ya que el se quedó asistiendo a la familia. 

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