Salud

Pacientes del centro de salud de Sarriguren: "Tengo que venir y la primera consulta me aparece para el 11 de mayo"

Vecinos de esta localidad del Valle de Egüés, así como residentes en Erripagaña, tildan la situación de "insostenible"

Decenas de personas esperaban hoy por la mañana a las puertas del centro de salud de Sarriguren para pedir cita médica
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Decenas de personas esperaban este miércoles por la mañana en las puertas del centro de salud de Sarriguren para pedir cita médicairati aizpurua
Decenas de personas esperaban hoy por la mañana a las puertas del centro de salud de Sarriguren para pedir cita médica

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Noelia Gorbea

Actualizado el 08/04/2026 a las 11:58

En el centro de salud de Sarriguren se está consolidando una situación que genera cada vez más malestar entre los vecinos. Desde primera hora de la mañana, incluso antes de las siete, comienzan a formarse largas colas de personas que esperan conseguir una cita médica. Este miércoles, sin ir más lejos, 57 personas aguardaban a que el edificio abriera las puertas. Y es que, a pesar del madrugón y del tiempo de espera, en muchas ocasiones el esfuerzo resulta inútil: las citas se agotan rápidamente o, directamente, no se ofrecen suficientes para cubrir la demanda.

El problema no se limita a la atención presencial. Los canales alternativos, que deberían facilitar el acceso, tampoco están funcionando de forma eficaz. La aplicación de Salud presenta continuas dificultades, con citas que ni siquiera llegan a habilitarse porque requieren llamada (citas con enfermería, por ejemplo) o consultas médicas que ofrecen como primera opción el 11 de mayo. Por su parte, la vía telefónica resulta igualmente frustrante: líneas saturadas, largos tiempos de espera y, en muchos casos, la imposibilidad de contactar con el centro. "Aunque pulses el 8 y te devuelvan la llamada. Siempre es no", reiteran los pacientes. 

De hecho, los testimonios de los propios usuarios reflejan con claridad esta situación. Laila ha acudido esta misma mañana de miércoles a las siete en punto y ya era la segunda en la fila. Asegura que no le queda otra opción: “Es la única manera de asegurarte una cita”. A su alrededor, otras personas comparten la misma rutina diaria, resignadas a madrugar para poder acceder a un servicio básico.

Vídeo de la cola de pacientes esperando a coger cita en el centro de salud de Sarriguren
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Vídeo de la cola de pacientes esperando a coger cita en el centro de salud de SarrigurenNoelia gorbea
Vídeo de la cola de pacientes esperando a coger cita en el centro de salud de Sarriguren

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CUANDO MÁS ES MENOS

Javier, sentado a su lado, ha aprendido la lección a base de frustración. El martes dejó a su hijo en un cursillo y llegó al centro de salud a las ocho y dos minutos. Para entonces, ya no quedaban citas. Tras esperar media hora para llegar al mostrador de administración, comprobó que tenía por delante a cerca de treinta personas. Hoy ha decidido cambiar de estrategia: se ha presentado a las siete y cuarto, con la esperanza de no quedarse de nuevo sin atención.

Susi, madre de una niña de siete años (“casi ocho”, puntualiza la pequeña Lucía), tampoco tiene más remedio que acudir con ella a hacer fila. Han llegado a las siete y media de la mañana y aguardan su turno. “A veces me compensa llevarme a los críos a urgencias porque necesito antibiótico, por decirte algo, y aquí no me atienden hasta siete u ocho días más tarde”, explica  sabiendo que no es la solución. A su lado, la pequeña sonríe, siendo consciente de que, tras la espera, podrá desayunar a gusto.

CASO PRÁCTICO: PROBLEMAS EN LA APP

​La dificultad para conseguir cita también queda reflejada en la propia aplicación de Salud, donde las opciones disponibles resultan escasas o poco útiles para una atención ágil. En el caso de los adultos, la aplicación indica que para obtener cita con enfermería es necesario llamar por teléfono, mientras que la primera consulta presencial con el médico disponible se retrasa hasta el 11 de mayo. La alternativa de consulta telefónica tampoco resuelve el problema inmediato, ya que se ofrece para el 23 de abril. 

En pediatría, la situación es similar: para enfermería remite igualmente a la vía telefónica, la cita presencial con el médico más cercana aparece el 22 de abril y la consulta telefónica se fija para el 17 de abril. Estos plazos evidencian la falta de disponibilidad a corto plazo y refuerzan la sensación de colapso en el sistema.

También espera Edurne. Tras telefonear al centro de salud el martes, recibió la devolución de la llamada 40 minutos más tarde, solo para escuchar que ya no había citas disponibles para ese día. Hoy, esta vecina de Sarriguren hace fila con la intención de poder explicarle al médico lo que le ocurre. “Ayer me preguntaban si era gastroenteritis, dolor de garganta o tos. Como dije que no, ni se preocuparon por si tenía algo más. ¿Y si me pasa algo más grave?”, se pregunta.

En la fila también se encuentra Mauricio, que por segundo día consecutivo intenta conseguir una cita médica. Su malestar no solo tiene que ver con la dificultad para acceder a consulta, sino también con el proceso previo. “Es privado y no tienen por qué decidir ellas si me dan cita o no”, se queja, en referencia a la necesidad de explicar sus dolencias en el mostrador de administración.

Esta combinación de colas desde primera hora, dificultades en los canales digitales y saturación telefónica está generando una sensación de abandono entre los usuarios, que se ven obligados a competir diariamente por un servicio esencial. La falta de accesibilidad y la sobrecarga del sistema están convirtiendo algo tan básico como pedir una cita médica en una tarea complicada, desigual y, en demasiadas ocasiones, imposible.

UNO MÁS OTRO

​Como contexto añadido, la situación se ve agravada por el hecho de que el centro de salud de Sarriguren no solo atiende a los vecinos de esta localidad, sino también a los de Erripagaña, lo que multiplica la presión asistencial y complica aún más la obtención de citas. Esta sobrecarga se traduce en problemas diarios para quienes necesitan atención médica, también en el ámbito laboral. 

Arelys e Isolina, por ejemplo, han tenido que pedir permiso en sus trabajos para poder hacer fila a primera hora. “Tendré que salir más tarde, no me queda otra”, explicaba una de ellas, mientras que la otra lamentaba: “A mí me descontarán horas de vacaciones”. Ambas coinciden en la necesidad de buscar soluciones estructurales: “Nos tienen que dar una solución, nos tienen que diversificar a otros centros de salud, como Mendillorri, por ejemplo”, reclaman.

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