Garo&sons: la joyería que bebe de la milenaria tradición Armenia
Garo Petrosyan y sus hijos Hamlet y Sevada pasan de trabajar por cuenta ajena a ser propietarios y fabricantes artesanos de piezas personalizadas por el propio cliente en la calle Leyre, número 13, de Pamplona


Actualizado el 08/04/2026 a las 11:12
La antigua Mesopotamia está considerada una de las cunas de la orfebrería, con intrincadas joyas milenarias fabricadas a mano que inspiraron a pueblos cercanos, como los armenios. Un artesanía que aún perdura y que Garo Petrosyan aparendió en su país natal, Armenia, cuando tenía 20 años. Con su familia emigró a Argentina y en 2008 recalaron en España. “Allá donde ha ido siempre ha trabajado en el mundo de la joyería por lo que ya tiene cuarenta años de experiencia”, dice su hijo Hamlet, que junto con su hermano Sevada abrieron hace un año un taller-Joyería en el número 13 de la calle Leyre de Pamplona en el que su padre también participa.
“Hasta entonces hemos trabajado para otros negocios pero nos apetecía establecernos por nuestra cuenta”, explica Hamlet sobre un establecimiento que ofrece piezas personalizadas y exclusivas. “Seguimos trabajando de forma artesanal, a mano, pero aliados con las nuevas tecnologías. Gracias al 3D el cliente puede comprobar con total precisión como quedará lo que nos ha encargado”. Colgantes, anillos, pulseras, pendientes, broches o piezas de orfebrería como rosas talladas y hasta un recipiente de mate pasa por sus manos como se puede comprobar en su página de instagran @garoandsons. “Lo más curioso que nos ha tocado hacer fue una corona de una cruz para una iglesia”.
Las piezas se adaptan no sólo al gusto del cliente, también a su bolsillo porque trabajan igualmente con plata, bañados en oro o circonitas más asequibles a un público joven mientras que la gente de mediana edad opta por el oro y piedras preciosas. En cuanto a las peticiones el abanico es amplio: bautizos, comuniones, pedidas de mano, boda, San Valentín, cumpleaños… y con el aliciente de que se llevan una pieza única.
Los hermanos Petrosyan dicen que están contentos con el acogimiento de Pamplona. “También tenemos clientes de Vitoria y San Sebastián porque seguimos trabajando para joyerías de allí. Ellos nos contactan cuando alguien quiere un pedido especial y nosotros lo hacemos, con la ventaja de que no se cobra comisión de intermediario. Es un servicio que estos establecimientos ofrecen a sus compradores”.
Sobre el mundo de la joyería destacan que, si bien es uno de los más antiguos y que nunca pasa de moda, en Europa no hay tanta cultura de orfebrería personalizada como en Asia. “Y también en Estados Unidos gracias a a la migración”. Quien quiera ser parte de una singular pieza, además de visitar la tienda, puede ponerse en contacto con esta familia en el teléfono 604545862