Semana Santa

Viajar cuando el mundo se tambalea: "Desde el accidente de Adamuz siento terror a viajar en tren"

Basta con pasar una tarde y una mañana en el andén de la estación de tren de Pamplona para percibir la huella que ha dejado el accidente de Adamuz entre los viajeros. Costanza y Dante; Lucía Riera, junto a Lucas y Arrate Vicuña; Irati Huarte, Álvaro Gómez y Marta Garraus ponen voz a esta nueva forma de viajar

En la fila superior, de izda. a dcha., Marta Garraus, Lucía Riera, Arrate Vicuña y Lucas Vicuña. En la fila inferior, de izda. a dcha., Álvaro Gómez, Irati Huarte, Dante y Constanza
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En la fila superior, de izda. a dcha., Marta Garraus, Lucía Riera, Arrate Vicuña y Lucas Vicuña. En la fila inferior, de izda. a dcha., Álvaro Gómez, Irati Huarte, Dante y ConstanzaIVÁN BENÍTEZ
En la fila superior, de izda. a dcha., Marta Garraus, Lucía Riera, Arrate Vicuña y Lucas Vicuña. En la fila inferior, de izda. a dcha., Álvaro Gómez, Irati Huarte, Dante y Constanza

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Iván Benítez

Publicado el 02/04/2026 a las 05:00

En el andén 1 de la estación de Pamplona, una pareja se despide con un abrazo que se prolonga más de lo habitual, como si tratara de arañar unos segundos al tiempo. Faltan dos minutos para la salida del Alvia 0610 con destino Madrid, prevista a las 19.30. El abrazo se mantiene incluso cuando la megafonía irrumpe con el aviso final: “Atención, señores viajeros (...)”. A pocos metros, una mujer con un carrito de bebé logra subir a tiempo. El abrazo también consigue soltarse. El convoy se pone en marcha y deja tras de sí un silencio suspendido entre los escasos pasajeros que aguardan el siguiente tren, el procedente de Miranda de Ebro con destino Vitoria.

Esta escena se repite durante estos días con mayor intensidad. La Semana Santa impulsa el tráfico ferroviario, pero el ambiente ya no es el mismo. Sobre los desplazamientos planea el recuerdo del accidente de Adamuz (Córdoba), ocurrido el 18 de enero, cuando el choque entre un tren de Iryo y un Alvia dejó 46 fallecidos y más de 150 heridos, con cerca de 500 pasajeros implicados. Uno de los episodios ferroviarios más graves en España.

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Dante y Constanza, de 22 y 21 años, estudiantes de ADE en la Universidad de Navarra esperan al Alvia 0610 con destino a Madrid para luego tomar un vuelo y continuar hacia Estados UnidosIván Benítez
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Dentro del Alvia que acaba de partir hacia Madrid viajan Costanza y Dante, estudiantes norteamericanos de ADE de 22 y 21 años. Han iniciado un trayecto de nada menos que 24 horas hasta su país. Entre equipajes, reconocen que el siniestro en Córdoba ha transformado en cierta medida su percepción de viajar. “Sé que es poco probable que vuelva a ocurrir un accidente, pero tengo cierto temor”, admite Costanza, que considera que esa sensación se ha visto “amplificada” por las redes sociales. Ambos coinciden en que ahora perciben con mayor nitidez los movimientos del tren. “Las vibraciones son reales”. Aun así, no se plantean dejar de viajar en este servicio. “Es la forma más sencilla y segura de llegar a Madrid”, señala Dante. La reducción de velocidad en algunos trayectos influye también en su percepción. “Ahora tarda unos 40 minutos más, pero eso nos transmite mayor seguridad”, añade Costanza.

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Lucía Riera (23) y Lucas y Arrate Vicuña viajan a Madrid. Los tres coinciden en que no sienten miedo a la hora de subir al tren, “quizá un poco de cosa”, indican porque sienten más las vibracionesIván Benítez
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En ese mismo Alvia viajan también Lucía Riera (23) y los hermanos Lucas y Arrate Vicuña (26 y 24), que comparten una sensación similar. “No es miedo, pero sí cierta inquietud. Da un poco de reparo subir a un tren. Desde que sucedió lo de Adamuz piensas más en cómo se desplaza”. Pese a ello, siguen optando por este medio frente al avión, aunque los retrasos les llevan en ocasiones a elegir el autobús. Lucas arrastra además una experiencia reciente marcada por la inestabilidad internacional. Tras el inicio de los ataques aéreos de Estados Unidos e Israel contra Irán y los bombardeos de este país sobre otros del Golfo Pérsico, quedó “atrapado” en la India. “Tuve que coger hasta siete vuelos para poder volver”, recuerda entre risas.

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Irati Huarte, estudiante de doctorado de 23 años, aguarda un regional hacia Vitoriaiván benítez
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En el andén 1 de Pamplona, a las 19.45 horas, la calma ha regresado a la estación. Con una pierna apoyada sobre una maleta y un bocadillo de tortilla en la mano, Irati Huarte, estudiante de doctorado de 23 años, aguarda un regional hacia Vitoria. “Estos trenes de media distancia y cercanías se mueven bastante y ahora soy más consciente de que puede pasar algo”, comenta. Sin embargo, no ha dejado de utilizarlos. “El transporte público sigue siendo fiable”, destaca. “Otra cosa son los horarios o los retrasos, pero en seguridad confío”. Esa combinación de inquietud, confianza y cautela resume el momento actual. Tras el accidente, diversas fuentes apuntan a una caída de la demanda en alta velocidad de entre el 20 % y el 30 %.

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Álvaro Gómez, estudiante de Ciencias del Deporte en Zaragoza, espera en la sala de la pequeña terminal. Ha salido a las seis de la mañana y prevé llegar a Santiago cerca de las diez de la nocheiván benítez
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AHORA ERES MÁS CONSCIENTE DEL VIAJE”

Al día siguiente. Jueves. 11.20 horas. Llueve, sopla cierzo y el termómetro marca 13 grados. En la misma plataforma 1 de la estación de Pamplona, la fila comienza a alargarse media hora antes de la salida. Álvaro Gómez, estudiante de Ciencias del Deporte en Zaragoza, espera en la sala de la pequeña terminal. Ha salido a las seis de la mañana y prevé llegar a Santiago cerca de las diez de la noche, si no se registran retrasos. De momento, la pantalla anuncia ya algunos minutos de demora en su tren, el 0632. Suspira con resignación. Tras el accidente de Adamuz, prefiere hacer conexión por Pamplona en lugar de Madrid para evitar posibles retrasos. No siente inseguridad, pero reconoce que ahora percibe más el trayecto. “El tren de Zaragoza a Pamplona se tambalea mucho. Eres más consciente del viaje”. Antes, dice, se viajaba “con el piloto automático”. Hoy, un trayecto nacional puede sentirse como uno transoceánico.

Marta Garraus, pamplonesa de 52 años que reside entre Puerto Rico y las Islas Vírgenes Británicas.
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Marta Garraus, pamplonesa de 52 años que reside entre Puerto Rico y las Islas Vírgenes Británicas.Iván Benítez
Marta Garraus, pamplonesa de 52 años que reside entre Puerto Rico y las Islas Vírgenes Británicas.

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“¿MIEDO? NO, TERROR"

Al otro lado del andén, Marta Garraus, pamplonesa de 52 años que reside entre Puerto Rico y las Islas Vírgenes Británicas, se ajusta un sombrero cowboy comprado en Montana antes de subir al Alvia de las 12.10. “¿Miedo? No, terror”, afirma con vehemencia esta licenciada en Periodismo, dedicada al marketing online. Desde hace uno o dos años, explica, percibe un deterioro progresivo en los servicios públicos en España. “Es un país al que amo, pero se está convirtiendo en un país bananero”. Viaja con frecuencia entre Puerto Rico y Texas y asegura que nunca había tenido miedo hasta ahora. Desde el accidente, presta más atención a cada detalle: “Escucho más las vibraciones. Incluso reservo el asiento pagando cinco euros más”. Reserva el billete con días de antelación, siempre en preferente para evitar masificación, pero ahora con la “paranoia” de que pueda producirse otro accidente. De hecho, elige su asiento pensando incluso en cómo podría salir indemne en caso de impacto. Horas después, ya en ruta, envía un mensaje a este periodista: “El traqueteo es terrible. Han normalizado la mediocridad y esto no puede seguir así. Y nadie limpia el tren. Son mil detalles”.

Los días previos a Semana Santa, Renfe envía una nota de prensa a los medios anunciando un refuerzo general a nivel nacional de su oferta. Entre el 27 de marzo y el 5 de abril, la compañía ofrece tres millones de plazas en todos sus servicios con el objetivo de atender el aumento de la demanda. Los días de mayor tráfico coinciden con el inicio y el regreso de las vacaciones: el viernes 27, el martes 31, el miércoles 1 y el domingo 5. Solo en servicios comerciales de alta velocidad y larga distancia se han ofertado más de 1,1 millones de plazas. Los corredores más demandados conectan Madrid con Cataluña, así como con Galicia y el norte peninsular. Sin embargo, en Navarra no se prevén refuerzos específicos, precisan. “No suele ser un territorio con incrementos reseñables en estos periodos”.

En cualquier caso, las estaciones recuperan el bullicio durante estas fechas. Pero algo ha cambiado en las miradas. El recuerdo del accidente de Adamuz sigue presente en cada vibración, en cada frenazo. “Ya no se viaja igual”, coinciden los viajeros de este reportaje. Y, aunque las maletas ruedan, los trenes vuelven a llenarse y parten con puntualidad aparente, persiste la sensación de que se viaja de otra manera.

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