Semana Santa
Domingo de muchos ramos y tradición en Pamplona
Las calles del centro histórico de Pamplona se llenaron de cientos de fieles con ramos de olivo y palmas que, tras ser bendecidos por el arzobispo Roselló, acompañaron al paso ‘Entrada en Jerusalén’ en su procesión hacia la Catedral
Actualizado el 29/03/2026 a las 18:01
Con las palmas y los ramos de olivo en mano, cientos de fieles se reunieron ayer con motivo de la celebración del Domingo de Ramos, dando la bienvenida oficialmente a la Semana Santa.
A las 11.15 de la mañana, en la calle Dormitalería, la sede de la Hermandad de la Pasión abrió sus puertas, anunciando el inicio de la procesión. Encabezada por el coro de niños hebreos, dirigido por Elena Leache Echalecu, le siguieron la Junta de Gobierno de la Hermandad de la Pasión, el paso de la ‘Entrada en Jerusalén’ y el arzobispo Florencio Roselló, acompañado por el Cabildo de la Catedral. La banda de música de la hermandad se encargó de ambientar el recorrido. Este año, Asier Herrero, pamplonés de 14 años que toca el bombardino en esta agrupación musical, ha compuesto una nueva pieza, ‘Rex Navarra’, que sonó en el último tramo de la procesión.
Todos desfilaron hasta la plaza de Santa María la Real, donde el arzobispo bendijo los ramos y palmas de los asistentes. Un momento emotivo que, para quienes lo viven desde dentro, como Sagrario Jiménez Jiménez , de 77 años, resulta todavía más especial. “Yo he visto siempre esta procesión y participo desde hace cuatro años, cuando empezaron a crecer los nietos. Lo hago por devoción, por tradición, porque hay que mantener esto vivo, que es muy bonito y merece la pena”, expresó. Jiménez acompaña al coro de niños siempre que puede ya que, para ella, mantener esta procesión “aviva la fe”.
“Todo esto tiene una raíz que tenemos que cuidar entre todos. Como abuela me encanta, les hablo mucho de estas cosas. Quiero, sobre todo, que la entiendan, que tengan su criterio propio, que busquen, que razonen, que no vengan a misa por venir”, explica Jiménez. Acompañada por cinco de sus once nietos, asegura que lo hacen encantados. “Luego les invito a un frito y ya está”, añade entre risas.
Para Soledad Baleztena Mateo, de 22 años, también del grupo de niños hebreos desde hace cinco años, lo más bonito de Semana Santa es “la unidad que se forma”. Cantar juntos por las calles y sentir que pertenece a un grupo es una sensación importante para ella. “Ver que hay más gente como nosotros que le gusta la tradición, la procesión y la religión católica es lo que más me emociona”, declaró.
Una vez terminada la bendición de los ramos, la procesión se dirigió a la Catedral arropada por todo aquel que no quiso perdérsela. Allí, el arzobispo llevó a cabo una misa, mientras que el paso y la banda, a pesar de contar con una mañana despejada, regresaron a la sede de la hermandad por riesgo de lluvia.
“Os invito a un doble camino: uno exterior, de manifestación de nuestra fe y de nuestro compromiso cristiano. Y otro interior, de coger nuestra propia cruz y llevarla con valentía”, expresó Roselló. “Si la Semana Santa no me hace un poco mejor, no habrá pasado por mí”, concluyó.
