Patrimonio 

Nuevo Casino: 170 años latiendo en Pamplona

La entidad celebra un aniversario en el que busca compartir su legado y darle valor a su impronta más sincera: la cercanía con su ciudad

Imagen de la fachada del edificio en 1870
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Imagen de la fachada del edificio en 1870CEDIDA
Imagen de la fachada del edificio en 1870

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Noelia Gorbea

Actualizado el 07/03/2026 a las 23:48

El Nuevo Casino Principal de Pamplona es mucho más que un elegante edificio situado en la icónica Plaza del Castillo; es testigo privilegiado de la vida social, cultural y festiva de la ciudad desde su fundación en 1856. Nacido como una sociedad recreativa privada, su propósito original no era el de un casino tradicional de juegos, sino el de ofrecer un espacio para la conversación, la música, el baile y el compañerismo entre los miembros de la alta sociedad. 

En sus primeros años, el inmueble no fue concebido como un lugar dedicado exclusivamente al juego, sino como un sitio donde se tejían relaciones personales y se discutían asuntos de política, economía y cultura entre los miembros de la élite local. Lejos de la idea moderna de un espacio diseñado como sala de juego, el Casino fue un refugio, un punto de encuentro donde se compartían ideas, se organizaban actividades culturales y se estrechaban los lazos de la sociedad de la época. 

Durante décadas, se decía, medio en broma, medio en serio, que las decisiones más importantes de Pamplona no se tomaban en el Ayuntamiento, sino que se hacía en las tertulias de sus elegantes estancias. De hecho, en el célebre Salón de los Espejos, uno de los espacios más emblemáticos del Casino, se reunían empresarios, médicos, abogados, políticos... para debatir sobre la actualidad durante largas horas, con el sonido del café y de las copas de fondo. Como bien señala José Luis Pujol, presidente desde 2020, “uno de los principales momentos de inflexión fue cuando el edificio se convirtió en un centro de reunión y organización para los opositores al intento de reforma fiscal del gobierno de Germán Gamazo, que amenazaba con suprimir el privilegio que otorgan Los Fueros de Navarra”.

Imagen de la fallecida Atxen Jiménez, tocando el piano en el Nuevo Casino
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Imagen de la fallecida Atxen Jiménez, tocando el piano en el Nuevo CasinoCEDIDA
Imagen de la fallecida Atxen Jiménez, tocando el piano en el Nuevo Casino

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Homenaje a las cocineras navarras Atxen Jiménez, Mari Carmen Elizari, Resurrección Armendáriz, Julia Arza, Loli Huerta, Manoli Arza, Juana Mari Arza y Felisa GoñiCEDIDA
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PERSONALIDAD DIRECTA

En semejante escenario, la actual sede, inaugurada en 1882, consolidó al Nuevo Casino como un referente en la vida cultural y social de Pamplona. Su ubicación estratégica, en pleno corazón de la ciudad, ha sido testigo de la evolución social a lo largo de más de siglo y medio. Aunque el encierro no pasa por delante de sus puertas, el Casino ha sido, desde sus primeros días, evidente punto de encuentro durante las fiestas de San Fermín. Cada año, el edificio se convierte en un espacio donde pamploneses y visitantes pueden disfrutar del emblemático Baile de la Alpargata, donde se ‘cuelan’ algunos de los rostros más famosos del momento. 

Pero no solamente en julio, sino que el Carnaval ha sido otra de las grandes citas del calendario a lo largo de su historia. Aunque en las últimas décadas ha perdido algo de fuerza, esta cita fue uno de los eventos más esperados y apreciados. “Nadie quería perderse ciertos momentos”, insiste Pujol, al recordar aquellos días de fiesta, elegancia y diversión. A pesar de su carácter privado, el Casino ha evolucionado y abierto sus puertas a la ciudadanía. Esto ha permitido que personalidades de renombre hayan formado parte de su historia. 

Entre las muchas figuras que han pasado por sus salones se encuentra la escritora Espido Freire, el chef José Andrés, el torero Antonio López Sánchez, más conocido como Espartaco; y los máximos representantes de La Macarena, Rafael Ruiz y Antonio Romero Monge (Los del Río). Y aunque no existe una constancia formal de que Ernest Hemingway fuera socio, el célebre escritor estadounidense, gran amante de Pamplona y de los Sanfermines, frecuentó la Plaza del Castillo y los círculos cercanos al Casino durante sus estancias en la ciudad. Esto lo sitúa, indirectamente, dentro de su órbita más cercana.

NOMBRES CON IDENTIDAD PROPIA

​Como todas las historias, comienza cuando varias personas toman una decisión importante. En este caso, el 31 de octubre de 1856 se reunieron los socios fundadores del Nuevo Casino: Juan José Egozcue, Tadeo Gandiaga, Florencio Sagaseta, Mariano Martínez de Morentin y Patricio Sarasa. Allí redactaron el reglamento de la entidad y plantaron el germem de esa primera Junta Directiva con Zolio Sagaseta de Ilurdoz (vicepresidente); Juan Mayora (tesorero); Francisco Azparren (contador) y Antonio Barricarte (secretario). Había llegado el momento de escuchar el anuncio del presidente, Antono Corroza y Navarro. “Queda instalado el Nuevo Casino”.

San Fermín 2018: se realiza un homenaje a la familia de la Churrería La Mañueta
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San Fermín 2018: se realiza un homenaje a la familia de la Churrería La MañuetaCEDIDA
San Fermín 2018: se realiza un homenaje a la familia de la Churrería La Mañueta

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Pero, ¿cómo nació realmente este gran centro de reuniones? La historia del Casino comienza con un grupo de doce hombres de negocios que decidieron fundar un lugar exclusivo de recreo y encuentro social. Estos pioneros, conocidos como los Doce Pares, fueron los primeros socios; aunque poco se sabe de ellos. “Los fundadores alquilaron inicialmente el piso principal de la casa de Leonardo López de San Román, en la Plaza del Castillo, junto al entonces teatro”, explica José Luis Pujol. Así nació un espacio con grandes aspiraciones, que pronto se consolidó como el corazón de la vida social de Pamplona.

Hoy, 170 años después, el Nuevo Casino sigue siendo una institución ‘viva’, que conserva el eco de aquellas tertulias y de los bailes que marcaron a generaciones. Su relato habla de un elenco de encuentros y pequeñas historias que, sumadas, forman parte del patrimonio intangible. 

Por ello, para conmemorar la celebración, el Casino ha preparado una rica programación cultural, que incluye conciertos, conferencias, jornadas gastronómicas temáticas, concursos de relatos... “Además, contamos con colaboraciones como Ateneo Navarro, la revista Pregón, la asociación Río Arga, Estudios Históricos de Navarra y el Conservatorio Profesional de Música Pablo Sarasate”, enumera Pujol. El Casino, referente cultural que celebra el pasado, disfruta del presente y mira hacia el futuro, reafirmando su lugar en la memoria colectiva de Pamplona y en el corazón de todos aquellos que han formado parte de su legado.

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