Pamplona
Usuarios de bici eléctrica: "Nos están dejando tirados"
La falta de confianza de los usuarios empieza a hacer mella en un servicio que ofrece una bici de cada veinte. Así lo demuestra un recorrido aleatorio por Pamplona, con más de 13 estaciones examinadas


Actualizado el 12/02/2026 a las 00:01
"Nos han dejado tirados”.
“No sabemos qué va a pasar”.
“No nos merecemos esto”.
“Tendrían que informarnos mejor”.
“Nos sentimos completamente solos”.
Son frases que resumen el ánimo de muchos usuarios del sistema de bicicleta eléctrica compartida en Pamplona. No hablan solo de movilidad. Hablan de incertidumbre. De frustración. De la sensación de depender de un servicio que, en cualquier momento, puede no estar. Porque esa es hoy la realidad del sistema. En un recorrido aleatorio por la ciudad, de 20 kilómetros y cerca de una hora de pedaleo, la realidad se palpa a base de ausencias.
Y es que no solo es difícil encontrar una bicicleta cuando se necesita, sino que el propio servicio gestionado por Ride On vive una crisis que amenaza con dejarlo sin funcionar. En plena negociación con el Ayuntamiento de Pamplona, el trazado certifica la situación: 13 bases, 244 espacios y apenas 14 bicicletas disponibles. En paradas clave como Carrefour, plaza Yamaguchi, San Francisco o Carlos III, no había ningún ciclo para coger. En el resto, cuestión de suerte: una frente al colegio Larraona, en calle Iturrama, Corte Inglés, teatro Gayarre y Escuela de Idiomas.
Sabido y conocido
La tesitura no mejoraba en exceso en el resto de ubicaciones: dos bicis en la UPNA, en Hospitales y frente a la biblioteca de Mendebaldea. La panacea, en la UNED, con tres ciclos. Una ocupación mínima que convierte cada desplazamiento en una incógnita. Y así lo corroboran usuarios como Carlos Llanes, Gonzalo Jaar o Sebastián Roig. “No sabes muy bien a qué atenerte, porque el problema no es que no haya bicicletas, es que no tenemos ni idea de si seguiremos así”, valora Llanes. “Y las que hay, a veces ni van”, se queja Gonzalo Jaar.
Mensajes que reclaman información, certeza y, sobre todo, no quedarse sin una alternativa de movilidad por decisiones que sienten ajenas. “No es culpa nuestra que no se pongan de acuerdo”, sentencia Sebastián Roig en referencia al conflicto entre empresa concesionaria y Ayuntamiento de Pamplona. Recordemos que la compañía ha advertido que podría dejar de prestar el servicio mañana si no se resuelve la negociación económica. Mientras Ride On denuncia impagos y sostiene que el modelo actual es inviable; el consistorio asegura que trabaja en una solución y la licitación de un contrato que garantice la continuidad del servicio.
“No podemos estar de susto en susto”, declara Susana Martínez en referencia al órdago lanzado en abril de 2025. Porque cuando la infraestructura existe pero el servicio falla, la sensación es clara: no es solo un problema de movilidad; es una cuestión de confianza.