Lanas para tejer un nuevo camino

La venezolana Gina Petrella Farinaccio abre Lanikas en la calle San Nicolás haciendo la labor de su vida, la senda hacia su jubilación

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Gina Petrella Farinaccio en el interior de su nuevo estableicmientodn
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Myriam Munárriz

Publicado el 11/02/2026 a las 05:00

"No es lo mismo dejar tu país siendo joven que emprender una nueva vida con 45 años y tu camino ya hecho. Vine aquí hace una década y me tuve que reinvertar", cuenta Gina Petrella Farinaccio, una venezolana licenciada en Administración y Dirección de Empresas, la profesión que ejercía en su país. "Me harte de echar currículums y no obtener respuesta. Debía hacer otra cosa porque había que traer ingresos a casa". Dando vueltas a la cabeza se le ocurrió que quizá la repostería tan en moda podría darle esa segunda oportunidad. "Y vi un local en la calle Pozo Blanco que se alquilaba. Entré y conocí a la dueña de una tienda de lanas. Le dije que era de oído rápido, lo que aquí llaman aparender deprisa".

Se empapó del tema. "Me leía todo lo que caía en mis manos de este mundo, veía vídeos, revistas, internet... y me enganché". A los casi tres años, le surgió la oportunidad de coger el traspaso del negocio. No lo dudó. Y desde el 30 de diciembre estrena nueva sede, la ya elegida por ella, en la calle San Nicolás (números 56-58) bajo el nombre de Lanikas.

"¿Cuántas lanas tengo? Imposible de contar. ¡Muchas! Hay de algodón, acrílicas, de seda, de cachemir, de lana, de mohair..." Y colores, el que uno quiera. "Además de todos los complementos necesarios para hacer la labor junto a revistas de moda o con patrones", apunta sobre su tienda abierta de lunes a viernes de diez a dos del mediodía y de cinco a ocho de la tarde y los sábados en la franja matutina. "Estoy muy contenta con el local. Es un lugar constante paso tanto de gente de aquí como turistas. Y eso es lo que buscaba trasladándome, darle más visibilidad a la tienda", dice Gina, que a la clientela tradicional de personas mayores o de mediana edad se han unido recientemente los jóvenes y hombres. "La gente busca piezas únicas, hechas por ellos mismos. En invierno, estos jóvenes vienen en busca de lanas para tejer sus kaikus o toquillas para los vestidos de casera. Y en verano, lo que buscan es convertir las lanas en bolsos, vestidos, tops..."

 Ella, por su parte, dice que se siente acogida y con tranquilidad"Por fin he encontrado de nuevo mi camino, el que espero me lleve a la jubilación"

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