Sucesos
Dos detenidos al intentar acceder a la narcobajera tapiada en Pamplona
La Policía Municipal ha arrestado este viernes a primera hora de la mañana a dos hombres cuando trataban de entrar en el local de la calle Monasterio de Fitero, cerrado el miércoles tras una intervención judicial


Actualizado el 23/01/2026 a las 12:15
La Policía Municipal de Pamplona ha detenido este viernes a primera hora de la mañana a dos personas cuando intentaban acceder por la parte trasera a un local situado en el número 12 de la calle Monasterio de Fitero, en el barrio de San Juan de Pamplona. El inmueble había sido tapiado el pasado miércoles tras una intervención policial ordenada por la autoridad judicial, que se saldó con una persona detenida.
La comunidad de vecinos teme que el detenido el miércoles tras la intervención policial quede en libertad este mismo viernes.
Los arrestados fueron sorprendidos cuando trataban de forzar el acceso a la conocida como “narcobajera”, apenas 24 horas después de que la comunidad de vecinos, propietaria del local, procediera a cerrar parte del inmueble e instalara una puerta metálica equipada con un sensor de alarma para impedir nuevas ocupaciones. Los dos detenidos fueron trasladados a dependencias policiales y puestos a disposición judicial.
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El local permanece ocupado de forma ilegal desde el año 2023, cuando la comunidad de propietarios decidió no renovar el contrato de arrendamiento debido a las continuas molestias denunciadas por los vecinos, los malos olores, las reiteradas intervenciones policiales y una deuda acumulada en el pago del alquiler.
Aunque dicha deuda fue posteriormente abonada por el inquilino que pasó a ocupar el inmueble, la rescisión del contrato ya había sido comunicada formalmente mediante burofax y correo electrónico. El 1 de junio de ese mismo año, la comunidad inició un procedimiento de desahucio ante el Juzgado de Primera Instancia número 9 de Pamplona. El proceso, sin embargo, quedó paralizado al requerirse acreditar la condición de “gran tenedor”, una circunstancia que los vecinos rechazan al tratarse de un local no residencial.
Los residentes explican que, tras el último registro policial realizado el pasado mes de febrero —en el que se localizó droga escondida en un saco de pienso para perros—, decidieron cambiar el cuadro de mandos de la persiana con el objetivo de proteger el local. No obstante, esa misma noche la puerta volvió a ser forzada y el inmueble fue nuevamente ocupado.