Patrimonio
Tres estatuas de los reyes ya están en su nueva ubicación en la Taconera
Está previsto que el 19 de diciembre se trasladen las otras tres esculturas, todavía en el paseo de Sarasate


Actualizado el 09/01/2026 a las 19:59
La imagen de las esculturas sobrevolando las copas de los árboles resultaba casi onírica en un día de invierno gris en Pamplona. Las tres estatuas de reyes que hasta el pasado 4 de diciembre adornaban el paseo de Sarasate llegaron ayer a su nueva ubicación en la Taconera tras una delicada operación de transporte y posado en la peana. Un camión llevó las piezas desde el almacén de los jardines hasta su nueva ubicación, entre el baluarte de la Taconera –mirador de orientación este– y el camino más próximo que conduce al monumento a Gayarre. El posado de las obras se hizo con una gran grúa, que permitió alzarlas por encima de los árboles para evitar daños.


El traslado de las esculturas, que comenzó a primera hora de la mañana de ayer, se enmarca en las obras de reurbanización del paseo de Sarasate. Las otras tres esculturas permanecen todavía en el paseo a la espera de que los operarios reutilicen las jaulas de protección que han permitido el traslado de las primeras. El retraso en estos trabajos se ha debido a la dificultad para separar los sillares que conforman la peana y que estaban unidos con mortero, según explicaba ayer uno de los responsables de la restauración. “No sabíamos que estaban así”, explicaba.


Cada estatua tiene un peso aproximado, con la base, de entre 6 y 7 toneladas. Pero para el traslado se separa la escultura de la peana. En estas semanas –desde que las tres primeras esculturas dejaron Sarasate el 4 de diciembre– la empresa ha restaurado los sillares de la base, fuertemente unidos. Las tres esculturas han permanecido en un almacén muy próximo al estanque de animales y visibles a simple vista. Las tres tenían la cabeza cubierta para evitar daños en un traslado en el que los operarios han tenido que sortearlas ramas bajas de los árboles. La operación ha transcurrido sin contratiempos.
RECUPERAR LUSTRE
Las tres esculturas lucen ya en la Taconera. La recuperación de las piezas permite apreciarlas casi con su color original, después de una limpieza de la superficie y la utilización de biocidas. Las esculturas se crearon a mediados del siglo XVIII en el taller madrileño del escultor barroco italiano Doménico Olivieri. Originalmente estaban destinadas a adornar la cornisa del Palacio Real de Madrid, por encargo de Felipe V, aunque se concluyeron bajo el reinado de su hijo Carlos III. La idea finalmente se desechó y quedaron en un almacén del palacio. Fue en 1885 cuando las esculturas llegaron a Pamplona. Aunque en diferentes ubicaciones, nunca habían salido del paseo. De hecho, estaban protegidas para permanecer allí, pero el equipo de gobierno modificó las normas para poder trasladarlas. Ahora cuentan con la misma protección, pero en la Taconera. Solo dos de ellas están atribuidas a reyes navarros: Felipe III de Evreux (1306-1343) y García Ramírez el Restaurador (1100-1150).
Y ahora queda la segunda parte de esta primera fase de los trabajos previos en Sarasate: trasladar las otras tres figuras que aún permanecen en el paseo. Aunque las labores comenzarán el próximo lunes, no será hasta la semana siguiente, el 19 de diciembre, cuando se proceda al traslado nuevamente en jaulas junto a sus tres hermanas. Así lo confirmó ayer uno de los encargados de la restauración de la empresa madrileña Sabbia Conservación y Restauración S.L.. Las labores de recuperación y traslado de las piezas tienen un presupuesto de 155.577 euros.
Mientras tanto, el paseo de Sarasate, sus vecinos y comercios, aguardan el inicio de unas obras que en sus primeros compases se dedicarán al renovado de las redes subterráneas y a la instalación de la recogida neumática de basuras. El proyecto del nuevo Sarasate se ejecutará según el proyecto ganador del concurso, ‘Isolíneas’, que plantea un paseo en plataforma única, que abrirá nuevos pasos entre los árboles (desaparecerán tres)y con nuevas esculturas: una dedicada a Sarasate y otra obra de Jorge Oteiza.
Un espacio escultórico en un jardín romántico
La llegada de las tres esculturas a la Taconera ha estado envuelta en la polémica. UPN llegó a presentar una demanda contra el traslado de las piezas, que consideraban un “destierro” de los reyes. A la espera de que se instalen las otras tres, los jardines románticos de la Taconera -con este nombre desde la época medieval- sumarán seis nuevas esculturas a las ya existentes. Quizás la más conocida es la del monumento a Gayarre, en el centro de los jardines, obra de Fructuoso Orduna. Pero hay más. Mari Blanca (alegoría de la Beneficencia), que llegó a presidir la Plaza del Castillo, obra de Julián San Martín; el monumento a Hilarión Eslava, obra de Juan Quevedo; la escultura dedicada a Europa de José Antonio Eslava; además de uno de los puntos más fotografiados de los jardines de la Taconera, el monumento al rey Teobaldo I de Champaña, con su característica arquería gótica.