Pamplona

La historia de José Antonio y Nieves, 61 años de un amor que sigue intacto

José Antonio Echeverría y Nieves Ruiz cumplieron 61 años de casados el 8 de diciembre. Pasan juntos sus días en la residencia de las Hermanitas de los Pobres, a donde se trasladaron tras cerrar la de Bilbao

José Antonio Echeverría y Nieves Ruiz, en el patio de las Hermanitas de los Pobres
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José Antonio Echeverría y Nieves Ruiz, en el patio de las Hermanitas de los PobresMIGUEL OSÉS
José Antonio Echeverría y Nieves Ruiz, en el patio de las Hermanitas de los Pobres

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Sofía Álvarez

Actualizado el 26/12/2025 a las 08:02

El matrimonio es una unión que unas veces va bien y otras no tanto. No obstante, existen las parejas que se casan con el propósito de nunca separarse. Un claro ejemplo es un matrimonio de Bilbao que vive en la Residencia de Pamplona de las Hermanitas de los Pobres y que el pasado 8 de diciembre cumplió 61 años de casados.

José Antonio Echeverría, de 86 años, y Nieves Ruiz, de 88, se conocieron un día por casualidad y no se volvieron a separar.  Con una energía y vitalidad propia de adolescentes, en el patio de la residencia de mayores la pareja recordó  entre risas los momentos que los llevaron a ser  la pareja que son hoy.

Nieves Ruiz, natural de Aragón, llegó a Bilbao con tal solo 16 años con el objetivo de trabajar. No se le pasó por la cabeza que en la ciudad iba a conocer a su futuro esposo. A los 27 años, tan solo 3 días después de empezar a trabajar en la barra del  bar  El Caserío, conoció a José Antonio.  Pintor de profesión, él iba todos los días al bar donde trabajaba Nieves con la excusa de tomarse un café, cuando en realidad la quería ver a ella. 

Fotografía de la boda hace 61 años
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Fotografía de la boda hace 61 añosDN
Fotografía de la boda hace 61 años

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Tras dos meses de conocerse y salir, José le planteo a Nieves la idea de casarse. Ella en un principio se negó, pero tras la insistencia de José, no pudo resistirse y el 8 de diciembre de 1964 se convirtieron en marido y mujer. Entre carcajadas Nieves confesó que si  bien ella es la que manda en la relación, casi siempre terminan haciendo lo que quiere José.

Juntos compraron el bar donde se conocieron y con mucho  esfuerzo y trabajo duro lo sacaron adelante; así como el amor que comparten. Tuvieron a una niña llamada Edurne y a un varón que lleva el nombre de su padre pero  de cariño le dicen Toño.

Tras 25 años de trabajar en el bar que presenció como creció su amor, una crisis económica les llevó a vender El Caserío y  empezaron a trabajar en el Club Cocherito de Bilbao.

Años después de su jubilación, en 2015, José y Nieves tomaron la decisión de irse a vivir a la Residencia de las Hermanitas Pobres de Bilbao por los problemas de salud que enfrentaba ella. Pero como hace dos años la residencia en Bilbao cerró, decidieron trasladarse a la de Pamplona.

Ahora sus días en la residencia empiezan desde temprano y se ocupan con distintas actividades. José, que ha  mantenido su vocación artística, todos los días lee la Biblia y copia en papel lo que lee para practicar y mantener su caligrafía. También, con orgullo, mostró que en su tiempo libre se dedica a diseñar su bastón y los de sus compañeros de la residencia con diferentes relieves sobre la madera y pintándolos de diversos colores.

A Nieves no la detiene su dolor de espalda y con la ayuda de su andador pasea por el patio de la residencia y cuando puede participa en actividades musicales o de escritura.

Siempre una vez al mes esperan con alegría la visita de su hijo y sus nietos, pues para José y Nieves la unión familiar es fundamental. A José en especial le gustan estas visitas porque, con una risa picarona, confiesa que disfruta cuando lo invitan a comer a restaurantes en Pamplona.

Nieves y José, sin pensarlo dos veces, coincidieron en que el secreto de tener un matrimonio que dure varios años y que aguante viento y marea esta en la tolerancia y el amor. Ella, muy segura de sí misma y con los años de experiencia que tiene, contó que sin amor ni cariño no hay mucho que se pueda hacer. En una relación siempre hay altos y bajos pero mientras haya tolerancia y un cariño genuino, se puede llegar a pasar toda una vida juntos como José y Nieves.

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