Ayuntamiento de Pamplona
El calendario se agota en horas
Las colas volvieron a ser protagonistas en el reparte del almanaque del Ayuntamiento de Pamplona. El resultado fue que en apenas unas horas se agotaron los 24.450 ejemplares gratuitos


Actualizado el 17/12/2025 a las 19:28
Con la llegada de diciembre, la tradición regresa a la ciudad. Y es que, año tras año, se repite en Pamplona una escena ya casi ritual: la fila que se forma frente al punto de reparto por excelencia del calendario municipal. Es decir, la trasera de la Casa Consistorial.
Desde primera hora (el primero de la cola ya aguardaba turno a las ocho de la mañana), vecinos y vecinas se colocaban pacientes en fila. Bien abrigados, comentando el frío o la actualidad, pero esperando para hacerse con uno de los 24.450 ejemplares que cada año reparte de manera gratuita el Ayuntamiento de Pamplona.
Y el resultado fue que se agotaron todos los ejemplares en cada uno de los puntos de reparto. Ahora la única opción será conseguirlo mañana viernes en los mercados municipales (Santo Domingo, Ensanche y Ermitagaña), donde se distribuirán 8.000 ejemplares entre los que realicen sus compras.
Este miércoles, con puntualidad suiza y sin terminar de dar las diez en el reloj, arrancó el reparto. Se entregaron un máximo de dos por persona en trece puntos repartidos por los barrios de la ciudad. “He venido el primero, a las ocho de la mañana. Soy ya veterano en esto y quería asegurarme coger los calendarios, que me los quedaré para mí porque me vienen muy bien”, explicaba junto al consistorio José Óliver, vecino de Pamplona.
Presencia y arraigo
Merece la pena recordar que la propuesta de este año está ilustrada con imágenes históricas del Archivo Municipal, que recorren distintos momentos de la vida de la ciudad a lo largo del pasado siglo. “Otros años no me he enterado o me ha pillado fuera, por eso he decidido venir. Sobre las 9.30, pero voy a conseguir”, indicaba en la fila Isabel Martínez.
Motivaciones aparte, para muchas personas, especialmente mayores, el calendario es algo más que un objeto práctico. Es una costumbre arraigada que marca simbólicamente el inicio del nuevo año y un recuerdo del vínculo con Pamplona. “Vengo todos los años: por las fotos, los santorales...”, comentaba Abigail Salcedo.
En la espera se mezclan generaciones y conversaciones improvisadas, convirtiendo la fila en un pequeño espacio de convivencia urbana. “He visto a una amiga que no veía desde hacía años, qué casualidad”, compartía con una sonrisa María de los Ángeles Fraile.


