Homenaje
"A 'Mamá de rizos' le salía la energía por todas partes"
Familiares y amigas de Sonia Cámara, la 'instagramer' fallecida de cáncer en 2024, recuerdan su "fortaleza, alegría y generosidad" en la presentación en Zizur del libro 'Te conocí en Bisáu'


Actualizado el 29/08/2025 a las 08:06
Familiares, amigas, vecinos, compañeros de la banda municipal de música... todos se juntaron este jueves en la Casa de Cultura de Zizur Mayor para recordar a Sonia Cámara del Río, más conocida como Mamá de Rizos (@mamaderizos), la enfermera influencer que falleció en junio de 2024 a los 35 años a causa de un cáncer. La excusa de este sentido homenaje era la presentación de su libro, 'Te encontré en Bisáu', una autobiografía que ella empezó a escribir y que terminó “el amor de su vida” que encontró en Bisáu, Mamadú Nfamara Sambú, Du para los amigos y @papaderizos en la redes sociales.
“Una mujer fuerte, divertida, generosa, que derrochaba energía por todas partes”. “Y muy de Zizur”. Así la describieron su marido, su madre, María Ángeles (Yayaderizos) y su amiga Esther, matrona que le acompañó en el embarazo de Joel y Nora, los dos pequeños de rizos presentes en un acto que condujo otra amiga, la influencer Irene Arga y que terminó con las danzas africanas de academia Baobab.
El homenaje sirvió para desagranar pequeños detalles de la vida de Sonia Cámara, muchos de ellos reflejados en 'Te encontré en Bisáu'. La enfermera recaló en este país africano en abril de 2018, con una ONG portuguesa. Estuvo en el área de pediatría del Hospital Nacional Simao Mendes. Allá se llevó la cámara instantánea estilo vintage que le regalaron sus amigas antes de su despedida. Antes ya había sido cooperantes en Ecuador, Perú, India y Bangladesh. "No salía de una y se metía en otra", contaba su madre. En Bisáu conoció a Mamadú, un "amor prohibido" que desde entonces siempre ha estado a su lado, en los momentos buenos y malos.
Mamadú y María Angeles contaron, con gran emoción, esa última etapa en la vida de Sonia, cuando a finales de 2022 le encuentran un bulto en el ovario y a la vuelta de Navidad recibe el duro diagnóstico, un tumor maligno que ni las operaciones y los ciclos de quimio pudieron aplacar. "Tenía una fortaleza terrible. Incluso en las útimas semanas ella nos tranquilizó a todos, que había tenido una vida feliz y que no quería vernos llorar. 'Decidles a mis amigas que no hagan dramas'", relataba su madre.
"Sonia nos dejó el regalo más grande, su historia, nuestra historia", dice Mamadú, que recibió la petición de Sonia de terminar el libro cuando ella falleciera. "Madre excepcional, enfermera con un corazón gigante, un faro de esperanza", la describió su marido, que quiso dar las gracias a todos los amigos de Zizur que le han arropado en el último año.
Esther y Miren, amigas desde que eran crías, destacaron su alegría: "Nadie nos ha hecho reír tanto". José, Mercedes, Idoia y Mariaje, compañeros de la Banda Municipal de Música de Zizur, donde Sonia tocaba el clarinete, recordaron aquellos viajes por Europa: "Entró en la banda con 13 años y nos acompañó hasta que la vida le llevó por otros lugares".
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