Belros cierra su tienda en Calceteros tras solo tres años de actividad
El local, junto a Mercaderes, ya había alojado a Fini Golosinas y anteriormente comercios históricos; su ubicación es uno de los lugares más emblemáticos del Casco Antiguo de Pamplona


Publicado el 06/08/2025 a las 19:13
La cadena de golosinas Belros ha bajado definitivamente la persiana de su establecimiento en la calle Calceteros número 7, con entrada por la calle Mercaderes. La tienda había abierto en junio de 2022 con la intención de aprovechar la afluencia constante de vecinos y turistas que recorren a diario el Casco Antiguo de Pamplona, pero su aventura comercial termina apenas tres años después.
Este cierre no es el primero en la dirección. Antes que Belros, otra firma del mismo sector, Fini Golosinas, intentó asentarse en este mismo local desde 2016. Incluso antes de ambas, el espacio había tenido usos muy distintos, llegando a hospedar una entidad bancaria y, mucho antes, parte del comercio tradicional.
UN LOCAL CON HISTORIA COMERCIAL
La calle Calceteros conecta la Plaza Consistorial con la calle Chapitela y desemboca junto a la curva de Mercaderes, uno de los puntos más conocidos del recorrido del encierro de San Fermín. Durante gran parte del siglo XX, esta vía fue sinónimo de comercio estable. Negocios como Bolsos Nagore, fundado en 1913, o Almacenes Inda, referente textil hasta finales de los años noventa, formaban parte del paisaje habitual. También modas, zapaterías, ópticas familiares y otros pequeños comercios.
La progresiva desaparición de esas tiendas centenarias, junto con la llegada de nuevas marcas que en muchos casos no han conseguido afianzarse, refleja la transformación del Casco Viejo en las últimas décadas. Hoy, la zona combina su valor patrimonial con una rotación constante de negocios.
Más allá de su función comercial, el local de Calceteros tiene un significado especial por su ubicación. A escasos pasos del Ayuntamiento y del punto donde Mercaderes se convierte en Estafeta, escenario habitual de imágenes internacionales durante los Sanfermines. Esta posición privilegiada convierte cualquier escaparate en un punto de atracción tanto para vecinos como para visitantes.
El cierre de Belros deja un vacío en una de las calles más transitadas del Casco Antiguo y se suma a otros recientes que preocupan a comerciantes y vecinos. El reto de mantener viva la calle. La situación plantea un reto para la ciudad: cómo preservar la vitalidad comercial de espacios históricos como Calceteros sin perder la identidad que le caracteriza. En un contexto de competencia con centros comerciales y compras online, la combinación de valor patrimonial y comercio local se perfila como clave para garantizar que locales como este no permanezcan vacíos durante largos periodos.
Por ahora, las persianas cerradas de Belros son un recordatorio más de que, incluso en las ubicaciones más emblemáticas, la historia de los comercios se escribe en capítulos cada vez más cortos.