Navarros globales

El pamplonés al que la trompeta ha llevado a Amberes

Este instrumento, que eligió de niño y del que adora “el color de su sonido”, le llevó a la ciudad belga para cursar un máster. Su siguiente sueño es tocar en una orquesta. Ya se está preparando para lograr plaza en una.

Navarro posa en la azotea del Koninklijk Conservatorium Antwerpen (Real Conservatorio de Amberes).
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Navarro posa en la azotea del Koninklijk Conservatorium Antwerpen (Real Conservatorio de Amberes)
Navarro posa en la azotea del Koninklijk Conservatorium Antwerpen (Real Conservatorio de Amberes).

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Laura Puy Muguiro

Publicado el 09/06/2025 a las 05:00

Comprobar hasta dónde podía llegar. Javier Navarro Elizari se ha repetido esta frase siempre que ha tenido que tomar una decisión importante sobre hacia dónde dirigir su futuro. “Sentía que, si no lo hacía, me quedaría con la espina clavada”, recuerda de aquellos momentos. El primero fue hace unos cinco años, cuando al mismo tiempo que cursaba 2º de Ingeniería Industrial en la UPNA , estudiaba el primer año del grado superior de trompeta en Musikene, el Centro Superior de Música del País Vasco, en San Sebastián. “Me di cuenta de que las dos cosas merecen atención total y era complicado hacerlas a la vez, así que decidí centrarme en la trompeta”, cuenta sobre esta decisión “un poco arriesgada”. La segunda vez que quiso probarse fue cuando en el último curso en Musikene viajó a Amberes (Bélgica) para recibir clase de un profesor de trompeta del Koninklijk Conservatorium Antwerpen (Real Conservatorio de Amberes) del que había sabido en su primer año en Musikene por un alumno mayor, estudiante de un máster en la ciudad belga. “Y me gustó aquel profesor, y las ideas que tenía, y decidí hacer las pruebas para entrar en el conservatorio y cursar un máster”.

Y por este instrumento “versátil”, que permite poner música a la fiesta o a un auditorio, un instrumento cuyo color del sonido Navarro adora, ahí está ahora, en su recta final, dos años después, y con la mente puesta en el siguiente sueño: ser miembro de una orquesta. “No es fácil porque hay mucha gente y no hay tantísimas orquestas”, desvela Navarro, que ya se está preparando para presentarse a pruebas de acceso, en un sistema similar al de una oposición. Por preferir, le gustaría conseguir una plaza “cerca de casa”. “Pero si me tengo que quedar unos años en Amberes, no me preocuparía, no estaría mal”, reconoce.

Ya sabe qué es tocar en una orquesta. Desde 2019 lo ha hecho en catorce de Navarra (1), Canarias (1), España (1), Países Bajos (1), Luxemburgo (1), País Vasco (2) y Bélgica (7). Es más, en su estancia en Amberes por el máster ganó la plaza de academista, que significa “tocar un número determinado de programas en orquestas, como si fuera un contrato temporal de un año, y, además, recibir clases” de músicos de esas orquestas. Él ha sido academista en la Orquesta Nacional de Bélgica y en la Orquesta de la Ópera Nacional.

No le ha costado conocer a gente en Koninklijk Conservatorium Antwerpen (Real Conservatorio de Amberes), un centro educativo con mucho alumno extranjero. “Prácticamente la mitad somos españoles, griegos y portugueses, españoles un montón, y al final es como estar estudiando en España, pero dando las clases en inglés. E intentas llevarte también con los belgas, relacionarte con ellos, pero luego tira cada uno para su lado...”.

Le gusta Amberes, esta ciudad portuaria “con mucha vida, pero a la vez tranquila”; con más del doble de la población de Pamplona y a unos cuarenta kilómetros de la capital belga, Bruselas. “Estoy a gusto en Amberes”, reconoce. “Hay muchísimos sitios para ver, muchos edificios históricos, muchos monumentos y bastantes museos, y te permite muchos planes”. En el ámbito cultural, añade, “siendo Bélgica un país bastante pequeño, tiene un movimiento importante en cuanto a orquestas”, anota sobre esa parte que a él le interesa tanto, una característica que comparten los países vecinos de Holanda y Francia, apunta. “Muy bien comunicada Amberes con aviones y trenes” -“estás en el centro de Europa y tienes todo relativamente cerca”-, eso le ha permitido escapadas, a Lille, Eindhoven, Amsterdam, Brujas o Gante. Ha viajado con el grupo de amigos que ha hecho en el conservatorio. “Estás todos los días, haces piña y compartimos planes”. Y eso que este año ha tenido “bastantes oportunidades en cuanto a tocar con diferentes orquestas” los fines de semana.

Con residencia en un piso compartido a seis minutos en bici del conservatorio, en la parte sur de la ciudad -en el norte se agrupan el resto de campus universitarios-, recurre a tranvía y autobuses cuando llueve.

Y en la recta final de su máster prepara maletas donde algo no podrá meter: “Me llevo toda la gente que he conocido y todo lo nuevo que he aprendido de las diferentes experiencias”.

DNI


​Nombre y dos apellidos: Javier Navarro Elizari.



Lugar y fecha de nacimiento: Pamplona, 21 de 08 de 2000, 24 años.



Nombre de la madre y del padre: Teresa y Jesús.



Estudios: de Infantil a Bachillerato, en el Colegio Sagrado Corazón de Pamplona.



Estudios musicales: Grado Elemental, en la Escuela de Música Hilarión Eslava de Burlada; Grado Profesional, en el Conservatorio Pablo Sarasate de Pamplona; Grado Superior, en el Conservatorio Superior de Música del País Vasco, Musikene; máster, en el Real Conservatorio de Amberes.

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