Pamplona

Diez meses y 4,1 millones costará reparar las goteras de la estación de autobuses

Las obras comenzarán tras San Fermín y el coste lo asumirá por completo la empresa concesionaria de la infraestructura

Los cubos para recoger las goteras que provocan las filtraciones se han convertido en un elemento más de la estación de autobuses de Pamplona
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Los cubos para recoger las goteras que provocan las filtraciones se han convertido en un elemento más de la estación de autobuses de Pamplona
Los cubos para recoger las goteras que provocan las filtraciones se han convertido en un elemento más de la estación de autobuses de Pamplona

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Myriam Munárriz

Publicado el 06/06/2025 a las 11:12

Los detalles técnicos que finiquitarán tras una década las goteras de la estación de autobuses de Pamplona -salvo para los expertos en la materia- quizá no tengan tanto impacto como el tiempo y el coste de la reparación: diez meses y 4,1 millones de euros. Las obras, que comenzarán tras San Fermín, no provocarán el cierre de la infraestructura. Unos datos que ha desglosado esta mañana el edil a cargo de Conservación Urbana, Borja Izaguirre (EH Bildu) junto a su director de área, Patxi Iriarte, tras la convocatoria de una Junta de Gobierno extraordinaria para dar luz verde a la propuesta de la empresa adjudicataria de la dársena de viajeros que, bajo tierra en la explanada junto a Yanguas y Miranda, se inauguró en 2007 y que requirió de una inversión de 37 millones de euros.

Como ha recordado Izaguirre, la aparición de goteras acabó en los tribunales por la falta de acuerdo entre el Ayuntamiento y la firma concesionaria -ahora la UTE Estación de Autobuses de Pamplona / Vectalia tras la compra en 2014 de Vectalia de la primera adjudicatoria- siendo el Tribunal Superior de Justicia de Navarra quien en una sentencia en 2019 eximió al Ayuntamiento de cualquier responsabilidad y achacó las filtraciones a una mala ejecución.

A lo largo de 2023 y 2024, la empresa concesionaria realizó unos estudios básicos sobre la situación del inmueble y concluyó que sería necesaria una rehabilitación integral del sistema de impermeabilización del edificio, además de una mejor recogida de la escorrentía de aguas que se produce en la ladera. Pero como no se concretaba en un proyecto, en septiembre de 2024, el Ayuntamiento le dio tres meses de plazo para presentarlo.  En enero, y tras una prórroga, llegaba a las oficinas municipales un documento con las líneas básicas para actuar. Ya entonces se habló de que de los dos millones inicialmente previstos para la reparación habría que invertir como minimo tres.

"El análisis realizado por la adjudicataria vincula las filtraciones esencialmente a problemas de escorrentía desde la cubierta vegetal, por debajo de la impermeabilización, que hacen que el agua sobre forjado acabe buscando y precipitándose por las juntas de dilatación del edificio, incluso hasta la tercera planta bajo cota; también a deficiencias de impermeabilización de los lienzos de la muralla afectada, aunque hasta que no se levante la cobertura vegetal será difícil visualizar el problema de forma completa. Hay más de 14.600 m2 de pradera (casi 13.700 m2 de glacis) y 228 m2 de zona pavimentada frente a la escalera de los fosos", explica el servicio de prensa del Ayuntamiento en una nota.

La solución, ha explicado Patxi Iriarte, será que este agua, tanto de lluvia como por el sistema de riego de la pradera, la recojan dos tubos que diagonalmente recorrren toda la superficie. Ambas canalizaciones desembocarán en el punto de vertido que, para la zona, tiene la Mancomunidad de la Comarca de Pamplona.

También será necesario sustituir el sistema de impermeabilización, que requerirá desmantelar el riego actual y quitar la tierra que recubre la estación, para cambiarlos por otros más eficientes. "Se empleará sustrato formado por una mezcla seleccionada de materiales reciclados y de material orgánico rico en nutrientes para el desarrollo de la pradera", añade el comunicado municipal.

También, ha dicho el director del área, habrá que actuar en el muro existente entre contraescarpa y glacis, al que se colocarán nuevas láminas de impermeabilización lo que implica el desmantelamiento de gran parte de la mampostería y su reposición.

Tanto Izaguirre como Iriarte destacaron la colaboración de los técnicos municipales con el estudio elegido por la UTE para la elaboración del proyecto GVG, además de reseñar que la propuesta presentada cuenta con el visto bueno de las áreas de Urbanismo y Conservación Urbana del Ayuntamiento. El concejal ha asegurado que esta reparación era una de las prioridades del equipo de gobierno de EH Bildu, Geroa Bai y Contigo Zurekin.

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