Nuestros mejores amigos
Morgan, la dama del lago que encontró su hogar terrenal
Esta Lakeland terrier de 5 años tiene confianza ciega con la familia en la que vive desde que tenía 4 meses


Publicado el 22/05/2025 a las 19:00
Cuando Morgan llegó a su nuevo hogar con cuatro meses, ya estaba acostumbrada a vivir con la persona a la que vio por primera vez tras dar a luz su madre en un pueblo de la comarca de Pamplona. "Entró a casa, miró todo con un poco de desconfianza, le acomodamos en su cama y a mitad de la noche vino a la nuestra. Subió de un lado y vio a mi mujer. Subió del otro y me vio a mí. Y debió pensar que todo estaba en orden, que éramos los mismos". Y así nacía el vínculo entre esta Lakeland terrier, ahora de cinco años, y la familia de Luis Durán Pérez.
Con el nombre, se quiso honrar de la manera más divina al origen de su raza, el distrito de los lagos (tierra de lagos, lakeland) de Gran Bretaña, donde se tiene noticia de este tipo de perro desde el año 1700, que se utilizaba para la caza del zorro. "Y Morgana es la dama del lago", explica Luis Durán sobre esta perra a la que, reconoce él, es más amiga de los humanos que de los de su especie. "No soporta que la huelan por detrás", ríe Luis. Eso sí, mantiene la calma y no se abalanza sobre los otros perros.
Y Morgan se ha establecido "como una más de la familia" en un hogar donde siempre se ha tenido cariño y respeto por los canes. "Me gustan a mí y a mi mujer. Cuando vamos al veterinario siempre nos dicen que son especiales nuestros perros, porque ya habíamos tenido antes, debido a la sintonía que establecemos con ellos. Si me ofrecen un perro siempre lo cojo. Es una oportunidad que les doy pero ellos también a mí".
Sobre Morgan destaca que, como los de su raza, tiene un carácter fuerte, pero también muy alegre. "Y al igual que todos los perros, se conforman con muy poco, con sus paseos y sus comidas ya te demuestran una lealtad de por vida. Yo no entiendo la gente que los abandona. Salvando mucho la distancia, por supuesto, es como si adoptas un niño y como no te encaja su carácter lo devuelves. Pues no, hay que estar ahí para siempre. Es un ser vivo"