Tradición

El Ángel de Aralar esquivó la tormenta

La imagen de San Miguel dejó Pamplona a mediodía, después de 80 visitas oficiales y otras a casas de personas enfermas en escasos 7 días

Alfonso Garciandía saluda con la imagen de San Miguel, ya en la furgoneta en la que dejaron Pamplona. A la izquierda, la bendición y despedida en el Bosquecillo, antes de ir camino del puente de Miluce. En el centro, Garciandía con Tomás Trigo, colaborador de San Lorenzo
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Alfonso Garciandía saluda con la imagen de San Miguel, ya en la furgoneta en la que dejaron Pamplona. A la izquierda, la bendición y despedida en el Bosquecillo, antes de ir camino del puente de Miluce. En el centro, Garciandía con Tomás Trigo, colaborador de San Lorenzo
Alfonso Garciandía saluda con la imagen de San Miguel, ya en la furgoneta en la que dejaron Pamplona. A la izquierda, la bendición y despedida en el Bosquecillo, antes de ir camino del puente de Miluce. En el centro, Garciandía con Tomás Trigo, colaborador de San Lorenzo

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Pilar Fernández Larrea

Publicado el 04/05/2025 a las 20:30

El santuario de Aralar encargó este año una capa para proteger de la lluvia a la efigie de San Miguel. La estrenaron el 20 de abril, cuando la imagen dejó el santuario para iniciar su recorrido por más de 300 localidades navarras. Pero confesaba entonces el capellán Alfonso Garciandía que la habían previsto sobre todo “para Pamplona”. Contra pronóstico, no fue necesaria. El Ángel llegó con sol el lunes 28 de abril, en pleno apagón, y dejó la ciudad ayer a mediodía, antes de que la tormenta arreciara, con el termómetro escalando y las nubes apuntando maneras, como queriendo ganar terreno al sol.

Tras la eucaristía en la iglesia de San Lorenzo, el párroco Javier Leoz; el capellán de Aralar, Alfonso Garciandía y decenas de fieles acompañaron a la efigie hasta el Bosquecillo, cerca de Antoniutti, donde bendijeron los campos de la Taconera. La imagen se trasladó después al cementerio de San José de Pamplona, a Berichitos y junto al río Arga se despidió de Pamplona en el puente de Miluce, como es tradición.

Ha habido algunas excepciones, pocas, en este calendario que se mantiene desde que la imagen inició su visita a la capital, en 1127, coincidiendo con la dedicación de la catedral de Santa María la Real de Pamplona.

Por ejemplo en 2022, San Miguel de Aralar dejó Pamplona un día antes, el sábado por la tarde, porque ese domingo, tercero de Pascua, coincidió con el 1 de mayo, cuando se celebra la romería de Oskia, en la que está habitualmente presente la efigie.

En todo caso, igual que este año, pudo cumplir con la apretada agenda en la capital. En estos escasos siete días llevado a cabo 80 visitas oficiales en iglesias, conventos, colegios, residencias, asociaciones, instituciones.... y además ha podido acudir a las casas de personas enfermas que así lo han solicitado. En cada uno de los encuentros y recibimientos se han cantado las coplas de autor anónimo del siglo XIX.

El domingo por la tarde se dirigió a Ariz, en la cendea de Iza, por la que había entrado a Pamplona; después a Atondo, Anoz y Lete, en el valle de Ollo; el lunes 5 de mayo irá a Beasoain, Saldise, Ultzurrun, Ilzarbe, Ollo y Arteta.

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