La calle Soto de Lezkairu de Pamplona, un aparcamiento disuasorio a su pesar
El estacionamiento regulado en el cercano II Ensanche y la presencia de un centro escolar provoca que la zona se llene de coches y tráfico


Publicado el 29/12/2024 a las 05:00
Cuando el 11 de enero de 1999 entró en vigor en Pamplona el estacionamiento regulado, conocido popularmente como la zona azul, la medida se aplicó en Casco Antiguo y Ensanches. Entonces Lezkairu no era ni un plano;habría que esperar diez años para que aquel terreno baldío se convirtiera en un paraje urbano, al que se asoma el II Ensanche desde la calle Monjardín.
Esa nueva configuración de Lezkairu permitía soslayar la zona azul estacionando los coches en la calle más cercana al II Ensanche, la de Soto de Lezkairu. La misma que utilizan las familias del colegio Liceo Monjardín para dejar el vehículo a las entradas y salidas de los alumnos del centro evitando atascos y dobles filas en la calle Monjardín.
El desnivel entre las dos zonas se salva cómodamente con el ascensor urbano que une la aledaña calle Egüés con la de Monjardín o a través de parque con suaves pendientes que se acomodó en el terraplén que separa el II Ensanche de Lezkairu. Algo que propicia este uso como estacionamiento de personas que no residen en el barrio. “Nos han convertido en aparcamiento disuasorio pero sin regular”, critica uno de ellos.
Los vecinos sí entienden que gente como Julen Beriain Castillo, un joven de 21 años de Sarriguren, use el estacionamiento. “Es zona blanca y está cerca del centro”, dice. La queja es más por la falta de vigilancia policial y la dejación del Ayuntamiento. “Antes tenía menos problemas para aparcar, ahora más. Supongo que por los nuevos edificios que se están haciendo”.
Mikel Aguinaga Otazu, de 40 años, sí es vecino de Soto Lezkairu desde hace siete y sufre la falta de espacios. “Sacas a la perra a las siete de la mañana y ves que van llegando, aparcan el coche y se suben con patinete al centro. Luego está lo de los colegios, que no entiendo, la verdad. Antes íbamos todos en autobús y ahora casi por cada niño hay un coche. Yo que por trabajo me desplazo en mi furgoneta (tiene una empresa de jardinería) a veces me toca aparcar en doble fila y me llueven las multas”.
“Entre ocho y media y nueve esto es un territorio comanche”, añade. “Y con coches subidos a las aceras y la policía sin hacer nada”
Dicen los residentes de la calle que, además de la falta de aparcamientos que se prolonga hasta las cinco de la tarde desde las ocho de la mañana, está el trasiego de vehículos porque es un atajo para quien venga desde el valle de Egüés o Mendillorri y quiera ir hacia el centro comercial de la Morea, la universidad, el Reino Arena o el Sadar.
Carlos Pérez Gortari, de 38 años y también residente en Soto de Lezkairu, se evita la desesperación de buscar donde dejar el coche. “Tengo garaje”, aclara. Pero sí ve el problema cuando sale del portal del bloque en el que vive desde hace cuatro años. “Y siempre ha sido así. Como es gratis, los que trabajan en el centro aparcan aquí. Y luego está el movimiento de coches que ocasiona el colegio, con tapones y dobles filas”.
Ángela Rodríguez Piedrahita, de 46 años, es de las que deja el coche en doble fila porque acude a su trabajo de limpiadora de portales en esta calle del barrio y la mayoría de las veces no encuentra espacio. “Tenemos que madrugar mucho para buscar sitio y, si no se puede a esta hora temprana, es muy complicado dejar el coche”.
Eloy Pérez García, de 30 años y vecino desde hace tres de Soto de Lezkairu, dice que la ha conocido siempre así. “Es por la zona azul que aquí acabará por llegar”, afirma. Él sale del barrio a trabajar hacia las ocho y media y se topa cada mañana con el trasiego de las familias de escolares que traen mucho tráfico y doble fila. “Es un poco incordio. En el resto de Lezkairu no hay este problema. De hecho, hace poco han reestructurado las calles y el tráfico es más fluido.
Joaquín Yagüe Hernando es quién habla de los atajos de los que vienen desde la variante y buscan el centro para ir a trabajar. Y también uno de los que califican la zona como de aparcamiento disuasorio pero sin regular por el Ayuntamiento. “Si un día laborable quieres aparcara las once junto a tu casa no puedes”.
233 PLAZAS DISUASORIAS
Este agosto, el Ayuntamiento de Pamplona anunciaba que a los nueve aparcamientos disuasorios, se unirían otros cuatro en San Juan, Ezcaba, Txantrea Sur y Soto de Lezkairu. Este último se plantea en paralelo a la calle que ahora refieren los vecinos como atestada y colmada de coches. Aquí, se espera regular un espacio de 5.900 metros cuadrados donde se repartirán 233 plazas de libre pago las primeras 24 horas. Las siguientes 24 horas tienen una tarifa de 4,35 euros y las siguientes fracciones de 24 horas, un coste de 2,85 euros. De sus cuatro accesos -calle las Blancas, calle Mutilva Alta, calle Vicente Luis Garcera López y calle Doctora Ariz- se cerrarán con pilonas de acero abatibles las de Mutilva Alta y Vicente Luis Garcer.