Futuro barrio de Donapea
La avenida de Navarra se convertirá en vía verde con su soterramiento
La actuación prevista para el barrio de Donapea irá entre el río Sadar y avenida de Zaragoza y permitirá borrar la barrera con el sur de Pamplona


Actualizado el 19/12/2024 a las 08:55
El 21 de junio de 1978 se inauguraba en Pamplona la variante oeste que enlazaba Cordovilla y Berriozar cruzando los barrios de Iturrama, Ermitagaña, San Juan y San Jorge. Y, después, Azpilagaña cuya expansión entre Iturrama y la avenida de Zaragoza comenzaría en los años ochenta delimitada al sur por este gran vial de cuatro carriles -dos para cada sentido- en el que cada día transitan unos 40.000 vehículos.
Nadie pensó que sería una barrera para el futuro barrio de la meseta de Donapea. Pero es que entonces sólo era terreno agrícola de la Cendea de Galar este altozano que se asoma a las vaguadas del río Sadar en su norte y en el sur limita con el nuevo concejo de Cordovilla (no confundir con el pueblo viejo junto a la avenida de Zaragoza).
Ahora, integrada en el término municipal de Pamplona y con un plan para construir 4.900 viviendas, la avenida de Navarra se convierte en barrera para el futuro barrio en su conexión con el sur de la ciudad. Desde la Gerencia de Urbanismo del Ayuntamiento de Pamplona se ha dado este mes con la solución: soterrar el vial;no es nuevo para la avenida que hunde su tráfico en la zona de Irunlarrea, en hospitales, para no interferir con el tránsito rodado de entrada y salida de la ciudad por la avenida de Pío XII.


Pero frente al par de metros de Irunlarrea ahora se calcula que será alrededor de medio kilómetro, el que discurren desde el río Sadar (en torno al centro de animales y la gasolinera) hasta el nudo que se crea en su encuentro con la avenida de Zaragoza. Un tramo en el que no se podrá construir encima debido a que ese espacio hueco en el subsuelo impide cimentar los edificios.
La única posibilidad será que en superficie se convierta en un corredor verde que ya no sea barrera, sino una transición amable de los inmuebles construidos en la meseta y los que se ubicarán en la antigua vaquería;además de integrarse al sur de la ciudad, a Azpilagaña. Con la avenida de Navarra, hubiera sido impensable levantar esos bloques de pisos donde la mencionada vaquería porque hubieran quedado totalmente aislados entre dos calzadas de gran densidad: la ya mencionada avenida de Navarra y la de Zaragoza.
No son los únicos planes de soterramiento; en octubre, en el concurso de ideas convocado por el Ayuntamiento de Pamplona para la rotonda del barrio de San Jorge, las tres propuestas escogidas -y que marcarán el diseño final- entierran el tráfico de la avenida de Navarra a su paso por la glorieta.
APARCAMIENTO DISUASORIO
En este mapa básico de Donapea y sus conexiones -porque ahora el equipo redactor tiene que desarrollar el diseño del futuro barrio- se dibujan dos accesos principales para el tránsito rodado desde Azpilagaña y más al sur de Pamplona. Y ambos tienen como punto de partida el inicio y final del soterramiento de la avenida de Navarra. Hacia el norte, a la altura de la gasolinera y el centro de animales, como recuerdo de la avenida, quedará en la calle Sadar una rotonda que será el acceso de uno de los dos principales viales que para coches dispondrá el barrio de Donapea. El otro tendrá su glorieta en la actual encrucijada que forman las avenidas de Navarra y de Zaragoza en su encuentro a la entrada a la ciudad por el sur. Y entre ambos, el vial sostenible para peatones, ciclistas y transporte urbano que atraviesa toda la meseta de Donapea y desemboca en la avenida Zaragoza, a la altura de la calle Valle de Aranguren. De allí proseguirá por Arrosadía hasta empalmar con la avenida Cataluña. Con la desaparición del nudo de las calzadas de Navarra y Zaragoza, queda un espacio diáfano que podría convertirse en un aparcamiento disuasorio.