Licencia
Los propietarios de la Casa de Curtidores abandonan la idea de construir viviendas en el edificio
A la espera de que el ayuntamiento les dé la licencia, los dueños del inmueble en ruinas aseguran que ya hay promotores interesados en el inmueble


Publicado el 13/11/2024 a las 05:00
Los propietarios de la Casa de Curtidores ya no rehabilitarán el edificio para construir seis viviendas en la parcela situada junto al río Arga, el último reducto del histórico barrio pamplonés de Curtidores. Pese a que el Ayuntamiento de Pamplona anunció este lunes que retiraba los recursos que paralizaban la concesión de la licencia desde 2018, los tres propietarios declararon ayer a primera hora de la mañana que todavía no habían recibido, a través de su abogado, una notificación formal.
Los tres propietarios han desistido de su propósito inicial. “Ya no tenemos el músculo financiero de hace siete años. Pero quizás sí lo tenga una constructora o un promotor. De hecho, ya se han puesto en contacto con nosotros desde que salimos en prensa. El problema es que, hasta que no tengamos la licencia, no podemos sentarnos a hablar con ellos”, asegura Peio Amatriain, que nació y creció en la Casa de Curtidores cuando era un edificio de ocho viviendas.
¿USO DOTACIONAL?
Los propietarios tampoco descartan la posibilidad de que el Ayuntamiento de Pamplona dé un uso dotacional al histórico edificio, que podría remontarse al siglo XVII. “Podría plantearse un espacio en memoria del barrio de Curtidores. Es una de las soluciones que están sobre la mesa”, continúa. “Cada uno de nosotros -añade- ha llevado un camino diferente y los costes se han duplicado”. También renuncian a reclamar daños y perjuicios al consistorio.
Fue el propio Amatriain quien impulsó en 2014 el proyecto de un edificio residencial, implicando a otros dos amigos, Ismael Cuadrado e Imanol Retegi. Su idea inicial era construir seis viviendas y residir cada uno con sus familias en tres de ellas. Las otras tres se pondrían a la venta. Un año antes, en 2013, el ayuntamiento aprobó una modificación impulsada de oficio del Plan Municipal denominada ‘Curtidores Zona VIIIZ-1’.
La idea del consistorio era entonces la de salvaguardar el último vestigio del barrio de origen medieval de los Curtidores, donde el gremio de zapateros limpiaba y preparaba las pieles. También fue espacio de cuarentena durante la peste bubónica de 1599. La casa de los tres propietarios estuvo habitada hasta 2004. En los años 30 del pasado siglo el barrio contaba con varias casas. Así lo demuestra la fototeca municipal, con imágenes del embarcadero que existía entonces, “El Venecia”. En 2012, un incendio en el interior del edificio, que estaba okupado, hizo colapsar la cubierta.
El caso es que en 2014, el edificio contaba con el visto bueno de la CHE -dado que esa ribera no tiene problemas de inundabilidad-, y en 2018 los tres propietarios presentaron un proyecto al consistorio diseñado por los arquitectos del molino de Caparroso, también ubicado junto al río Arga. Pero el ayuntamiento, además de plantear varios requerimientos al proyecto, solicitó un nuevo informe a la CHE, que terminó por desaconsejar la licencia.
Fue entonces cuando se inició el litigio, con dos fallos en contra de los propietarios hasta que en mayo de este año el Tribunal Superior de Justicia de Navarra les dio la razón. El ayuntamiento debe concederles la licencia.