Callejero
Quién fue María Lacunza y por qué tiene una calle en Lezkairu
Fue una de las primeras mujeres que ejerció como abogada en Navarra y España


Publicado el 22/09/2024 a las 05:00
María Lacunza Ezcurra, pionera en el derecho y en la defensa de los derechos de las mujeres, se ha ganado un lugar en el barrio de Lezkairu de Pamplona, donde una calle lleva su nombre. Lacunza, nacida en Pamplona en 1900, fue una de las primeras mujeres en ejercer como abogada en Navarra y España. En enero de 1927, ingresó en el Colegio de Abogados de Pamplona, siendo la primera mujer en lograrlo, rompiendo barreras en una época en la que la abogacía era vista como un campo exclusivo de hombres.
Además de ejercer en Pamplona, Lacunza también trabajó en San Sebastián, abriendo bufetes en ambas ciudades entre 1927 y 1931. Su incorporación a estas instituciones fue celebrada con gran sorpresa en los medios de comunicación de la época, que no dudaron en resaltar tanto su profesionalidad como su aspecto físico, con titulares que mostraban la mentalidad machista imperante, refiriéndose a ella como una "damita encantadora". A pesar de estos prejuicios, Lacunza se mantuvo firme en su objetivo de dedicarse al derecho civil, una rama que consideraba especialmente adecuada para su carácter.
En 1932, después de intentar sin éxito obtener una beca para estudiar el sistema de reformatorios en Nueva York, comenzó a trabajar en el Ministerio de Agricultura, donde desempeñó un papel clave en la Comisión de Estudio en Materia de Reforma Agraria. Esta labor la llevó a viajar por varios países europeos, estudiando diferentes modelos de reforma. Sin embargo, su carrera dio un giro tras la Guerra Civil Española. Durante la posguerra, fue depurada y, aunque se le permitió reincorporarse al servicio estatal, rechazó hacerlo debido a las duras condiciones impuestas, como la inhabilitación para puestos de responsabilidad y un traslado forzoso a Sevilla.
María Lacunza fue una de las pocas mujeres en vestir la toga antes de 1931 junto a figuras destacadas como Victoria Kent y Clara Campoamor, defendiendo causas de gran relevancia en los tribunales. Sin embargo, tras la guerra, decidió no volver a la abogacía y pasó el resto de su vida en Valencia, donde falleció en 1984.
Desde 2007, una calle en el barrio de Lezkairu honra su memoria, recordando a esta mujer que abrió camino para futuras generaciones de abogadas en Navarra y en toda España. Su legado sigue vivo, y en 2018 se publicó una biografía que resalta su vida y sus logros titulada "Un momento en la luz".
