Cumpleaños

Magdalena Pérez de Albéniz, una nueva centenaria en Pamplona

Natural de Andoin (Álava), pero vecina de Pamplona desde 1968, ha celebrado este 20 de mayo su 100 cumpleaños

Magdalena Pérez de Albéniz, rodeada por su familia, por el alcalde y por Chuchín Ibáñez
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Magdalena Pérez de Albéniz, rodeada por su familia, por el alcalde y por Chuchín Ibáñez
Magdalena Pérez de Albéniz, rodeada por su familia, por el alcalde y por Chuchín Ibáñez

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Diario de Navarra

Publicado el 20/05/2024 a las 19:49

Magdalena Pérez de Albéniz Murguialdai ha cumplido este 20 de mayo un siglo de vida. El Centro Convive de San Pedro ha sido el lugar elegido para la celebración familiar, a la que se ha sumado también el alcalde, Joseba Asiron. El primer edil le ha hecho entrega de un ramo de flores, un pañuelo bordado y un pin de la ciudad. El acto organizado por la familia ha contado con una actuación de Chuchín Ibáñez y una pequeña proyección de fotos de toda una vida de trabajo y esfuerzo para sacar adelante a su familia.

Natural del pueblo alavés de Andoin, Magdalena Pérez de Albéniz conoció pronto la necesidad de trabajar para poder salir adelante. Fue la más pequeña de una familia de pastores de siete hermanos. Con apenas ocho años tuvo que dejar la escuela para hacerse cargo del ganado en invierno en Legazpia. Cuando tenía 12 años comenzó la Guerra Civil, donde perdió a uno de sus hermanos.

A los 24 años se casó con Remigio Igoa Ezkerra, con quien se asentó en Lizarraga Ergoiena. Allí ejercieron también como pastores, en verano en la sierra de Andia y en invierno, en Gabiria, en Guipúzcoa. No obstante, la delicada salud de Remigio provocó que el matrimonio y sus tres hijos, Pepi, Patxi y Ricardo, decidieran en 1968 vender el ganado, trasladarse a Pamplona y comenzar de nuevo en la capital, en la calle Padre Maceda, donde adquirieron un piso. Apenas dos años después, Magdalena enviudó. Para sacar adelante a su familia, trabajó durante unos años en la lavandería y sastrería de Capuchinos y colaboró con Cáritas. La vida le dio un nuevo golpe cuando falleció su hijo Patxi en un accidente.

Se casó en segundas nupcias, pero volvió a enviudar a los diez años. Desde entonces, comenzó a participar en las actividades del Club de Jubilados de San Pedro, del que se hizo socia, a donde sigue acudiendo prácticamente a diario. Allí juega a las cartas, donde destaca al juego de la brisca, que le ha dado una multitud de trofeos, realiza manualidades y cuadros de flores, canta y baila y sigue disfrazándose en Carnavales.

Magdalena Pérez de Albéniz, ‘Amasarra’ como le llaman en casa, disfruta de sus dos nietas, Idoia y Maite Clavería, su biznieta Lizar y su biznieto Ibai.

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