Swing Spring Lindy Weekend

Una comunidad que baila por el pasado

Más de 600 personas se reunieron este fin de semana en Pamplona para disfrutar del swing, un baile de los años 40

Fotos del Festival Internacional de Swing Spring Lindy.
Fotos del Festival Internacional de Swing Spring Lindy.Miguel Osés

Alejandra Irigoyen

Publicado el 07/04/2024 a las 18:34

Margarita Ferrer Martínez, de 32 años, comenzó a bailar swing hace tres, justo cuando acabó la pandemia. “Aunque sea de los años 40, lo asocio al crack del 29. Al acabar la depresión, la gente tenía ganas de venirse arriba y disfrutar. Yo lo enlazo con la pandemia. Quería salir, pasármelo bien y ser feliz y, es justamente eso lo que aporta: felicidad y buen rollo”. Precisamente ese buen ambiente se percibió este domingo en Baluarte con el Festival Internacional de Swing Spring Lindy Weekend, ya con renombre en toda España.”Es la tercera vez que venimos. Lo descubrimos buscando por Internet. El primer año nos animamos dos amigas de Huesca, el segundo tres, y este año seis”, explicaba. Para Helios Sacristán, organizador del evento, es la recompensa a un trabajo bien hecho. “Queremos pensar que estamos haciendo las cosas bien. Año tras año, vamos incluyendo más actividades: música en directo, profesores top mundial… y según vamos viendo esa acogida, nos vamos atreviendo a más cosas”, detallaba.

Fefi Núñez Sánchez y Javier Martín, de 57 y 62 años, se reencontraron con este baile cuando fueron a pasar el día en la playa. “Sabíamos de él hace mucho tiempo, pero le perdimos la pista al no verlo. Un día en la playa nos encontramos a un grupo bailando, nos acercamos y cuadramos fechas para empezar a practicar”, recordaba Javier con ilusión. A Fefi, le parece “la manera más bonita de pasar el día”. “De por sí la música es muy alegre, pero el hecho de cambiar de pareja y bailar con tanta gente, lo hace mucho más divertido”, confesaba. Quizá sea ese matiz el que ha permitido atraer a tantas personas. “Las dinámicas del swing son mucho más ‘casual’ que otros bailes. Es más intrusivo, se atreven más personas, no tienen que bailar tan pegados. Al final, se crea una comunidad de gente que viene a pasarlo bien”, remarcaba Helios Sacristán.

Y justamente esa comunidad es la que les ha permitido a Alicia Felipe Gil y a Juan Bueno González, de Barcelona, enamorarse. “Es muy típico ver grupos de swing por la calle, pero no sueles fijarte. Una vez me paré a cotillear y me animé. Me apunté a clases y así nos conocimos”, contaba Alicia. Siempre que tienen un hueco, tienen claro qué van a hacer. “Lo bonito del swing es que somos un nicho. No te quedas en tu ciudad, sino que vas buscando festivales y haciendo rutas. Además de hacer turismo, nos divertimos, bailamos y es sano”, decían entre risas.

EL SWING NO TIENE EDAD

Cuando Ricardo Osés Marín y su hermana Laura, de 19 y 22 años, les dijeron a sus padres que se iban a apuntar a una academia de swing, no lo podían creer. “Se quedaron pasmados. Nos decían que tenía más años que ellos”, recordaban entre risas. Sin embargo, para ellos va por delante de cualquier baile actual. “El buen rollo que desprende no lo hemos visto en ninguna otra disciplina. Cuando bailas swing, has bailado mil cosas antes y, una vez entras, ya no sales”, valoraban al unísono. Ellos ya tienen todo lo que necesitan. “Nos ha dado amigos, salud y mucha felicidad. No podemos pedir nada más”, concluían.

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