El tabaco delató al ladrón de la autocaravana de Sarriguren

El interior de un vehículo que sufrió un robo estaba revuelto. Olía a tabaco y en el suelo apareció una colilla. El ADN ha propiciado la condena.

Una colilla delató al ladrón
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Una colilla delató al ladrón
Una colilla delató al ladrón

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Gabriel González

Publicado el 02/03/2024 a las 05:00

El acusado nunca dio una explicación a por qué su ADN aparecía en una colilla encontrada en el desordenado interior de una autocaravana que sufrió un robo en Sarriguren, en 2019. Es más, ni siquiera acudió al juicio. Pero la prueba era tan incontestable que fue condenado a 15 meses de prisión, sentencia que acaba de ser ratificada.

El robo se produjo entre las 21 horas del 4 de enero y las 12.30 del 6 de enero de 2019. Un hombre que había alquilado la autocaravana, con opción de compra, se dirigió al vehículo, que estaba aparcado, y descubrió que varios de los cierres de la parte trasera, así como una ventana, estaban fracturadas. El interior se encontraba, en palabras de los agentes de la Policía Foral, “bastante revuelto” y en “un estado deplorable”. “Casi no se podía pisar”. Había daños en el mobiliario (mesa de salón, mesa extensible de la cocina, ropa y menaje), en la zona del sistema de arranque y sus componentes eléctricos, en los asientos delanteros, en las puertas de lo armarios... También se habían llevado una batería, unos brazos del portabicis trasero exterior, una alarma de detección de gases, diversas prendas de ropa, el permiso de circulación, la tarjeta de la ITV y hasta el dispositivo de VIA-T. Entre semejante revoltijo, un detalle que llamó tanto la atención a los policías que incluso lo reflejaron en el atestado: un fuerte olor tabaco.

El denunciante, que no fuma (tampoco nadie de su familia), acudió al día siguiente para ordenar el interior de la autocaravana y descubrió una colilla en el depósito bodega. Avisó a la Policía Foral, que ya había estado el día anterior, y los agentes se llevaron la prueba. Al extraer el ADN de la boquilla, el análisis hizo match, que en la jerga policial significa que el perfil genético corresponde a una identidad registrada en la base de datos. Era el acusado.

En todos estos años, nunca ha querido dar su versión. No se presentó ante el juzgado de instrucción y se acordó su busca y captura; cuando fue localizado se acogió a su derecho a no declarar y al juicio ni se presentó. Como le pedían menos de dos años de cárcel, pudo celebrarse en su ausencia. Fue condenado por un delito de robo con fuerza por el Juzgado de lo Penal nº 1 de Pamplona.

Su defensa recurrió. Según sus alegaciones, el hallazgo de la colilla con ADN de su representado no era prueba suficiente. Destacaba que la policía no la vio el primer día, pero el juzgado lo consideró algo comprensible, dado el gran desorden que había en la autocaravana. La abogada también planteaba un posible relato alternativo al de la condena: como la autocaravana era de alquiler, tal vez el acusado entró al vehículo en fechas anteriores, porque estaba interesado en su alquiler, y ahí tiró la colilla. La primera sentencia rechazó esta hipótesis. No solo porque el denunciante descartó que estuviera ahí antes del robo y porque apareció entre efectos infantiles, sino porque esta teoría nunca fue planteada por el acusado. La Audiencia, tras estudiar el recurso, confirma la primera sentencia, que califica de “lógica y razonable”: el acusado entró, revolvió, robó... y también fumó.

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