Inundaciones 

Ya ha pasado el grueso de la crecida de los ríos: así ha sido la jornada en Pamplona y la Comarca

Una decena de calles y paseos peatonales permanecen cerrados en la capital por inundación en la Magdalena, Rochapea y San Jorge; mientras que en Villava, Martiket y Burlada el desbordamiento ha sido "dentro de lo esperado"

Fotos de la crecida del río Arga a su paso por la comarca de Pamplona.
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Fotos de la crecida del río Arga a su paso por la comarca de Pamplona.
Fotos de la crecida del río Arga a su paso por la comarca de Pamplona.

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Noelia Gorbea

Publicado el 27/02/2024 a las 19:55

El grueso de las temidas inundaciones de este martes ya ha llegado a su fin. Después de horas observando con cierta incertidumbre la crecida del cauce, el pico ha pasado dejando incidencias pero sin crear alarmas de ningún tipo. Es más en estos momentos, el aumento del caudal del Arga ha provocado inundaciones en el entorno de la Magdalena, así como en los parques fluviales de Rochapea y San Jorge pero sin causar importantes alteraciones en el tráfico y en la ciudadanía. 

Según el consistorio, los sistemas de prevención y alerta activados en la tarde-noche de este lunes han permitido que los efectos se minimicen. En este sentido, todos los aparcamientos públicos de las zonas inundables se vaciaron antes de la llegada del agua y también se retiraron los vehículos de los garajes subterráneos más expuestos. 

El agua alcanzaba a mediodía los 331 m3 por segundo. Si bien las previsiones apuntan a que en las próximas horas ya comenzará a bajar la cota, por lo que no alcanzará los 530 metros cúbicos de diciembre de 2021, cuando el río anegó garajes y calles en el barrio de Rochapea, principalmente.

En la actualidad, permanecen cortadas una decena de viales y paseos. En concreto, se ha cerrado al tránsito rodado y peatonal el Camino de Burlada, el Camino de Caparroso, el acceso a finca de Goñi, el acceso al Club Natación, el puente peatonal de Errotazar a Aranzadi, a la altura de Grupo San Pedro, el puente peatonal de San Jorge hacia Trinitarios, el paso peatonal bajo el puente de Oblatas, el paseo fluvial entre Curtidores y Vergel y el paso peatonal de la calle Sadar, que atraviesa por debajo la avenida de Zaragoza, junto al parque Orfeón Pamplonés.

Ante la inundación de las zonas próximas al río, el Ayuntamiento de Pamplona acordó en la tarde del lunes dejar en suspenso la zona de estacionamiento regulado del barrio de Rochapea, para facilitar que quienes tuvieran que retirar sus vehículos de aparcamientos y garajes pudieran dejarlos en áreas más alejadas del barrio. La suspensión, inicialmente prevista hasta las 14 horas de este martes se ha prolongado durante todo el día, debido a la crecida del río.

BURLADA Y VILLAVA

​Fue una especie de calma tensa controlada. Desde primera hora de la mañana y, en bastantes casos, también durante la noche, vecinos de las zonas más próximas al río Arga no podían sino mirar la evolución del caudal. Burlada y Villava, incluido Martiket, aguardaban pacientes sabiendo que poco podían hacer ante las intensas lluvias que siguen acumulándose.

Pero, quizá por experiencia, lo cierto es que la alarma no cundió en ningún momento. Ya Burlada activaba el nivel 1 de alerta, avisando de que las instalaciones deportivas quedaban cerradas hasta nuevo aviso. También se alertaba de retirada de vehículos de zonas inundables y se recordaba que los patios de los colegios eran alternativas para poder estacionar. Se habilitaron, con aprobación de los vecinos, los patios del instituto Askatasuna (acceso por la calle María Azkarate) y colegio Hilarión Eslava (por Ronda de las Ventas). También se permitió estacionar en Amor de Dios y Mercadona durante la noche.

El caudal del Arga siguió creciendo y, poco a poco, acompañado por la fuerza que arrastraba el río Ultzama, anegó el parque junto a la carretera del cementerio. Columpios, quioscos y asadores quedaron bajo el agua. Pese a que Burlada sufrió un envite por la zona de las piscinas, la Nogalera e incluso el parque Uranga, lo cierto es que la situación no fue a mayores. Es más, pasadas las once de la mañana, desde el consistorio local ya respiraban, afirmando que, aunque el río estaba “alto”, no se esperaban desbordamientos por encima de la mota. 

Fue en Villava donde, quizá, la tensión se mantuvo ligeramente más patente. Sin embargo, incluso en la calle Ulzama, donde el río terminó por impedir incluso el paso a pie, los vecinos mantenían la calma. “Parece que se estabilizará, no ha llegado tan deprisa como otras veces”, comentaba José Miguel Casas, vecino de la zona. “Mi coche lo saqué anoche (por el lunes) y lo aparqué en la plaza Cortes de Navarra, por si acaso”, especificaba.

Y así, armados con sacos, pequeños parapetos en las puertas y poliestireno para tratar de contener el agua, los de Villava se mantenían serenos. “Sacamos las cosas y vamos viendo”, decían desde Talleres Manauto. Poco a poco, al caudal hizo lo esperado. Aumentó y terminó por salirse a la altura de la papelera de San Andrés, donde los trabajadores tampoco se alarmaban. “Pasa siempre”, decían. Y ahí, parapetados tras una placa de metal, iban y venían sin dejar de mirar al río.

También se inundó el Molino de San Andrés, “pero menos que otras veces”. O así al menos lo percibían ‘curiosos’ como Aitor Fernández o Pedro Las Heras. Móvil en mano, trataban de no perder detalle. Los que sí estuvieron más en alerta fueron los vecinos de Martiket, aunque en este caso, el agua les dejó respirar. “Estamos atentos pero no parece que sea tan grave”, indicaban en la linde del río. A escasos metros de sus casas. Lo que ya no funcionó fue la línea 4H, que, desde primera hora, no accedía a las paradas de Martiket.

Para las diez, Policía Municipal de Burlada decidía cerrar al tránsito de coches la carretera junto a la papelera de San Andrés. “Por precaución”, compartían los propios agentes, que seguían atentos la evolución del río. Y mientras el tiempo pasaba, donde sí se concentraban los vecinos era a los pies del Batán de Villava. “Es una pasada cómo ruge, da hasta miedo”, comentaba Gabriela Larumbe.

Sin mayores contratiempos, pasado el mediodía y con el pico más alto ya pasado, el río seguía dando ‘sustos’ en Villava, principalmente debido a su confluencia con el río Ulzama. La zona más ‘preocupante’ seguía siendo el puente de la papelera de San Andrés, donde el cauce amenazaba con salirse a la carretera.

La calma va regresando poco a poco a Pamplona y la Comarca ante el alivio tanto de autoridades como del resto de ciudadanos. 

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