Plan hidrológico
Protección especial para cuatro de las seis pequeñas presas del Arga a su paso por Pamplona
Los azudes del río resisten la recomendación europea de derribo

Actualizado el 22/10/2023 a las 11:33
El río Arga a su paso por Pamplona cuenta con seis azudes, de los que la mayoría perviven con nuevos usos, lúdicos sobre todo, frente a un pasado medieval ligado a los molinos de cereal. Estas antiguas estructuras son -en orden siguiendo la corriente del Arga desde su entrada a la ciudad - el Molino de Caparroso (en la Txantrea, junto al club Natación); azud del Molino de Ciganda (también en Aranzadi, pero en el tramo ya de la Txantrea, junto a la calle Magdalena, justo debajo del Baluarte del Redín); azud de San Pedro (en el parque de Aranzadi, en la parte de la Rochapea, tras las piscinas); azud de Santa Engracia (entre la avenida de Guipúzcoa y el paseo Kosterapea del barrio de la Rochapea); azud de la Biurdana (entre la calle Santa Vicenta María del barrio de San Jorge y la carretera del cementerio); y el azud de la Harinera de Ilundáin (en la zona de huertas de Berichitos).


No se demolieron porque en su día diferentes planes (como el Plan Integral del Arga; 1998-2002 o Plan de Recuperación de los Ríos de Pamplona, Arga 2ª Fase, Elorz y Sadar; 2003-2009) antepusieron el interés arquitectónico de las estructuras para atraer al río a una población acostumbrada a vivir de espaldas a él. Pero el criterio que ahora impera en Europa es su supresión para evitar el impacto sobre el ecosistema del caudal como, por ejemplo, que los peces no puedan remontar corriente arriba o que el agua pierda calidad.
En el Modelo de Planificación del Río Arga y sus afluentes Río Elorz y Río Sadar, que ha redactado el equipo Tenada y que todos los grupos municipales aprobaron en mayo, se recoge que en aras a acercar a los vecinos al río no sólo se conservaron sino que se apostó por su recuperación como ocurrió con el Molino Caparroso, donde se restauró el antiguo edificio y su canal; también se reconstruyó con una escalada de peces el azud de San Pedro y el de Santa Engracia cuyo canal de derivación pasó a ser de crecida. Igualmente se actuó en el azud de Biurdana.
En cambio, en 2018, un estudio de los ríos de Pamplona encargado por el Ayuntamiento a la empresa Fluvialis River Innovation propuso la demolición de todas estas estructuras. De esta manera, el entonces cuatripartito de EH Bildu, Geroa Bai, Aranzadi e IU descartaba la restauración del azud de Santa Engracia, que una riada en noviembre de 2017 partió por la mitad. Una decisión que tuvo por un lado el aplauso de los ecologistas y, de otro, las críticas de pescadores y del club de remo de Pamplona ya que la vieja presa embalsamaba el Arga en época de estiaje lo que permitía seguir los entrenamientos de un deporte al que el club de la dad presencia nacional e internacional.
Con el cambio de gobierno que pasó a manos de NA+ (UPN, PP y Ciudadanos) se intentó por dos veces su reparación pero topó con la negativa de la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE), que hizo oídos sordos al argumento de que se trataba de una estructura del siglo XIII de las que se conservan pocas. La CHE replicó que seguía las directrices de Europa de desmantelar los azudes por su impacto en la flora y fauna de los ríos.
“PUEDEN MANTENERSE”
En la planificación fluvial hecha por Tenada se dice, sin embargo, que “la decisión de la persistencia de los azudes del río Arga a su paso por Pamplona adoptada en los planes fluviales puede ser mantenida”. Según el equipo de estudio, su derribo no supondría una mejora sustancial en el ecosistema actual del río. En su análisis sobre que su presencia supone un aumento de la inundabilidad aguas arriba, Tenada indica que no se cumple en los azudes de pequeña altura como son los del Arga en la ciudad.
En cuando a que alteran la hidromorfología del río, Tenada dice que el salto del agua supone una pérdida de energía del tal manera que las aguas disminuyen en capacidad del transporte por lo que se produce sedimentación de los materiales que arrastra el Arga. “Las gravas y arenas dejadas por el río forman islas aguas abajo de los azudes que son rápidamente colonizadas por la vegetación. Se trata de zonas muy interesantes desde el punto de vista ecológico por servir de refugio para la fauna”. Eso sí, advierten, pueden convertirse en un “obstáculo al pasado de las aguas en momentos de avenida”
Los detractores de los azudes también esgrimen que se pierde calidad del agua porque en las zonas embalsadas sube la temperatura y disminuye el contenido del oxígeno del caudal. “En los muestreos efectuados no han tenido e n cuenta la presencia de grandes colectores que vierten en estos tramos del río. En este sentido, la mayor masa de agua estaría ayudando a la dilución de los contaminantes que vierten estos colectores”. Además, añade el estudio, habría que contemplar la oxigenación que se produce en la caída del agua por el azud.
Y, finalmente, para quienes objetan que estas estructuras suponen la fragmentación de población de peces, incapaces de remontar el obstáculo, Tenada indica que la pequeña altura de las presas de Pamplona y su inclinación facilita revertir ese impacto simplemente con la instalación de escalas de peces. “Una actuación ya contemplada en los plantes fluviales anteriores que no llegó a completarse”.
Sí a los azudes, por tanto, frente a la corriente europea. Y para remarcarlo, este jueves el equipo de gobierno de UPN llevó al pleno municipal la propuesta de incluir los de Caparroso, Ciganda, Santa Engracia y Biurdana dentro del catálogo municipal de bienes protegidos. La iniciativa salió adelante gracias al apoyo de PSN y PP, mientras que EH Bildu, Geroa Bai y Contigo Zurekin se abstuvieron. Una incorporación que cuenta con el visto bueno de Príncipe de Viana y que les protegerá frente a posibles demandas de destrucción, además de propiciar su conservación, recuperación y rehabilitación
LAS MOTAS DEL ELORZ
De los otros dos ríos que también pasan por el casco urbano de Pamplona, el río Sadar y el Elorz, ninguno tiene azudes, pero el Elorz sí presenta una mota que igualmente se propone mantener. Según indica Tenada, el Grupo Urdánoz constituye la parte de la trama urbana de Pamplona más vulnerable frente a las inundaciones provocadas por el Elorz. “Eliminar las motas que actualmente protegen lateralmente la urbanización sería potenciar aún más este riesgo”. Una situación idéntica, dicen, ocurre aguas abajo del puente de la avenida Aróstegui, en cuya margen derecha la Sociedad Deportiva Echavacoiz tiene un muro de cierre exento, a modo de gran tapia revegetada que cumple la misma función que la mota y que, subraya el estudio, le protege de las inundaciones.