Sorteos

Los vendedores que dan más premios y otros 4 mitos de la Tómbola de Cáritas

La procedencia de los coches o de los premios que se sortean son algunos de los misterios que envuelve a la Tómbola de Cáritas; la mayoría, bulos que corren entre la ciudadanía pamplonesa

Unas niñas compraban ayer boletos en la Tómbola de Cáritas, en el Paseo Sarasate
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Unas niñas compraban ayer boletos en la Tómbola de Cáritas, en el Paseo Sarasate
Unas niñas compraban ayer boletos en la Tómbola de Cáritas, en el Paseo Sarasate

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Pilar Ramón

Publicado el 24/06/2023 a las 06:00

Tiene más de 75 años de historia -lleva en funcionamiento ininterrumpidamente desde el verano de 1945, excepto el año del coronavirus, 2020-, vende más de dos millones de boletos anuales y su funcionamiento es, para muchos, como un enigma. Tiene, además, muchos bulos a su alrededor.

¿Hay días señalados en los que tocan más premios?

No es cierto. Los boletos se reparten en sacas blancas numeradas. Cada una de estas bolsas contiene mil boletos y todas tienen la misma proporción de reúna, sorteos y premios directos. “La media diaria es de 40 mil boletos; hay días de lluvia o de extremo calor, como el año pasado, en que vendemos menos”, explica Ana Urmeneta, la responsable de la Tómbola de Cáritas. Si un día se reparten más premios es porque se han vendido más bolsas, como ocurre en San Fermín.

¿Hay vendedores que dan más premios?

Si todas las bolsas tienen el mismo número de premios, nadie vende más que nadie. Además, las bolsas se van abriendo en orden: hasta que no se ha acabado con la 250, por ejemplo, no se abre la 251, y así se evita que los boletos de una y otra saca se mezclen y los premios se acumulen en una sola urna. “Cuando una bolsa se ha acabado, se meten los mil euros de recaudación en la saca vacía y los blindados se llevan el dinero”, explica Urmeneta. Además, los voluntarios hacen turnos de dos horas, de manera que una sola persona no puede acaparar todos los premios.

¿Puedo cambiar el coche por su valor en dinero efectivo?

“Rotundamente no, eso es un bulo”, explica Ana. “Cuando a alguien le toca el coche, nosotros rellenamos un formulario con sus datos para que vaya a recogerlo al concesionario, pero ya es propiedad de esa persona. Otra cosa es que luego quiera regalarlo o venderlo”, aclara Urmeneta.

¿Los premios son donaciones?

Solo el 1% de los premios proceden de donaciones; el resto, los compra Cáritas. “Nosotros nos auto-gestionamos; los regalos se obtienen con el dinero recaudado”, cuenta Ana. En el caso de los productos alimenticios, se aprovechan algunas ofertas. Y no, los coches no los dona el Arzobispado, como se suele contar.

¿Los premios que no se recogen se desperdician?

Aquellos artículos que no se canjean antes del 16 de agosto, cuando la Tómbola cierra, se guardan para el próximo año. “El año pasado se quedaron varias televisiones sin recoger”, cuenta Ana. Pero , ¿y los premios perecederos? En ese caso, Cáritas los gestiona y los aprovecha para otros destinatarios.

La Tómbola regalaba un piso

Más de 100 voluntarios, premios ordenados alfabéticamente en el almacén y pago con tarjeta, algunas claves de la Tómbola.

El primer día que funcionó la Tómbola fue el 6 de julio de 1945, cuando el Arzobispo de Pamplona, Marcelino Olaechea, detectó las necesidades de una población de la posguerra. Por entonces, el premio gordo era un piso en la Avenida Zaragoza, los boletos costaban una peseta y los primeros premios eran muñecas de trapo que las propias voluntarias de Cáritas cosían a mano. Desde entonces, todos los años se repite este evento solidario. “Que no se nos olvide que el propósito es ayudar a las personas que viven en situaciones de exclusión y pobreza”, recuerda Ana. 

“Cuando vendemos los boletos siempre decimos ‘gracias y suerte’, pero la gente nos da las gracias a nosotros por la labor que hacemos”, explica Urmeneta. “Yo siento que esto es como mi casa; no debemos olvidarnos que estamos para ayudar”, afirma Amparo Goñi, quien ahora acude a repartir regalos con sus nietos. Es voluntaria desde hace casi tres décadas y miembro del Consejo de compra de los artículos. “Yo también estoy en Cáritas en mi parroquia. Tenemos que recordar que somos la imagen de Cáritas y tiene que ser así en todo. Siempre agradecer”, sentencia.

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