Edición impresa

Actualidad Navarra, Pamplona, Tudela, Estella, Osasuna, Deportes, Gobierno de Navarra, Ayuntamiento de Pamplona, Política, Economía, Trabajo, Sociedad.

Fiestas

Un aula gigante en Berriozar

Los directores de los cinco centros forales o municipales de enseñanza prendieron el chupinazo en recuerdo a los 100 años del primer colegio público

Ampliar Fotos del chupinazo de fiestas de Berriozar
Un grupo de jóvenes en la plaza Eguzki aguardan al inicio de las fiestas. La mayoría lucía pañuelos azules en lugar de rojosJESÚS GARZARON
Publicado el 31/08/2022 a las 21:32
No es lo mismo enfrentarte a un aula de veintitantos alumnos -tirando por alto- que a una gigantesca con cientos y cientos de personas. Por eso el miércoles, los directores de los cinco centros de enseñanza de titularidad municipal o foral a los que se les encomendó el cohete de Berriozar coincidieron en una misma sensación: nervios. Pero también dijeron estar emocionados tras prender la mecha del chupinazo que, a las seis de la tarde en la plaza Eguzki, abrió el calendario festivo de la localidad.
Y sí, en una plaza alejada del edificio consistorial y que se convierte en anfitriona el primer día de celebraciones por su amplitud y porque el anterior edificio municipal se ubicaba en la esquina de la calle Kaleberri y, allí, no había espacio suficiente. Ahora sí tendrían en la plaza Euskal Herria que se extiende a los pies del ayuntamiento pero la costumbre ha hecho ley y el escenario para las orquestas sirve de balcón. Sin banderas, sin apenas autoridades que lo ven desde abajo entremezcladas con la gente.
Sergio Sire Resano, de la escuela de ocio y tiempo libre Gastegune; Isabel Oyeregi Sola, de la escuela infantil Urtintxe; Patricia Aizpún Redondo, del colegio Mendialdea II; Nerea Urtasun Cenor, de Mendialdea I; Leire Arrieta Recondo, del instituto y Eneko Anaut Pla, de la escuela de música Francisco Casanova, compartieron esta apertura festiva con un discurso conjunto en el que agradecieron a los vecinos su apoyo a la enseñanza pública a la par que pidieron a la clase política apostar por ella.
También aprovecharon para desear unas fiestas en igualdad, con respeto a la diversidad y sin agresiones sexuales para finalizar con un viva y gora a la escuela pública. Un apoyo que hicieron extensible a las escuelas infantiles portando todos pañuelos amarillos en lugar de los rojos o, más habituales en Berriozar, azules.
“He subido nervioso, pero no pensaba que me iba a emocionar tanto”, reconocía Sergio Sire nada más tirar el cohete. “Es que ha sido un día muy especial porque ha habido una comida con los jóvenes que ha servido para reencontrarte con antiguos alumnos que te cuentan como les va”, terciaba Leire Arrieta. “Sí, ilusiona ver a estudiantes que han pasado por tus aulas con esa carita alegre esperando a que empiece la fiesta”, añadía Patricia Aizpún. También Nerea Urtasun había reparado en los rostros de antiguos estudiantes. “Y yo, que he estado con ellos ahí abajo tantos años, ahora subo arriba. Es muy emocionante”. Y Eneko Ataún agradecía al Ayuntamiento la cesión del cohete. “Es un reconocimiento a nuestra labor”.
Un Ayuntamiento cuyo alcalde, Raúl Maiza (EH Bildu) remarcó las ganas de disfrutar que tenían los vecinos tras el paréntesis impuesto por la pandemia. “Una prueba de ello ha sido la comida de los jóvenes que ha reunido a 400 personas”, indicaba el primer edil. Para esta reanudación festiva, se cuenta con el mayor presupuesto que hasta ahora se había destinado a fiestas, 120.000 euros.
volver arriba

Activar Notificaciones

Continuar

Hemos detectado que tienes en Diario de Navarra.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, por favor o suscríbete para disfrutar SIN PUBLICIDAD de la mejor información, además de todas las ventajas exclusivas por ser suscriptor.

SUSCRÍBETE