Pamplona

El Ángel de Aralar tenía prisa

La efigie de San Miguel de Aralar dejó este sábado por la noche Pamplona. No en domingo, como acostumbra, ni por el puente de Miluce, como estaba previsto. Este domingo, 1 de mayo, le esperan en la romería de Oskia

Mikel Garciandía, capellán del santuario de Aralar, con la efigie del Ángel. Dejaron Pamplona desde Antonioutti
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Mikel Garciandía, capellán del santuario de Aralar, con la efigie del Ángel
Mikel Garciandía, capellán del santuario de Aralar, con la efigie del Ángel. Dejaron Pamplona desde Antonioutti

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Pilar Fernández Larrea

Actualizado el 30/04/2022 a las 22:07

Se marchó igual que vino, con la primavera vestida de largo en Pamplona, el sol en sus últimos coletazos de la tarde y el termómetro apuntando al verano. Pero la efigie del San Miguel de Aralar dejó este año la ciudad un día antes. Se fue en sábado y no en domingo, como acostumbra. Justificó el motivo el santuario: este domingo es 1 de mayo, romería del valle de Arakil a Oskia, cita a la que acude todos los años. Y hubo otro cambio, éste sin aviso: no pasó por el puente de Miluce, donde varias personas esperaron sin suerte.

Apretó algo la agenda, le anularon algunas citas tradicionales, y entre una cosa y la otra, pudo llegar a todas las parroquias, colegios, clínicas, residencias e instituciones, en seis días maratonianos con 80 visitas oficiales, más las que ha hecho a casas de personas enfermas.

La despedida el sábado comenzó con la eucaristía de las 19.30 horas, en la iglesia de San Lorenzo. Ofició el párroco, Javier Leoz, y acudió Mikel Garciandía, capellán del santuario de Aralar. Igual que a su llegada, el txistu, el sábado con un solo intérprete, puso música. Los sacerdotes bendijeron los campos en la Taconera, justo entre el Bosquecillo en obras y Antoniutti, mientras se cantaban las coplas tradicionales. Hasta aquí se cumplió el programa. Luego cambió. La comitiva no visitó el cementerio de San José y tampoco llegó hasta el puente de Miluce, lugar por el que suele dejar la ciudad. Así lo indicaba el recorrido oficial distribuido por el santuario. Pero finalmente, el tiempo corrió más rápido de lo que habían previsto, la luz se desvanecía y modificaron los planes iniciales. De modo que capellán, portador y efigie, pusieron rumbo a Zamartze, en Uharte Arakil, donde pasarían la noche.

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