

El día en que Pamplona celebra una catequesis en la calle
La primera referencia de la cofradía del Santo Sepulcro es una escritura otorgada el 3 de marzo de 1649 en el convento de la Merced
Actualizado el 15/04/2022 a las 10:49
Las cofradías del Santo Sepulcro, del Santo Cristo Alzado y de la Oración del Huerto fueron "durante muchísimos años reflejo de la devoción pamplonesa" y el germen de la actual Hermandad de la Pasión del Señor, desde que se unieron en 1885.
Escribió Pedro García Merino en ‘Historia y Antecedentes de la Hermandad’ que la primera referencia de la cofradía del Santo Sepulcro es una escritura otorgada el 3 de marzo de 1649 en el convento de la Merced, ante el escribano Juan de Errazu e Irigoyen.
Se comprometen a construir un paso del Sepulcro para la cofradía de la Soledad y a sacarlo en procesión los días de Viernes Santo, "llevándolo los ocho fundadores o aquellos que legítimamente les sustituyan o hereden, de forma que, lo que en principio fue una asociación piadosa de solo ocho hermanos propietarios de un paso y dependientes de la Soledad, se transforma con el tiempo en cofradía con mayor número de partícipes y con reglamento propio. Eran sus socios calceteros, cereros, boticarios, plateros, carpinteros, basteros y cordeleros. Y establecen las siguientes obligaciones: "Asistir a las misas de la Cruz de Mayo, y de septiembre, pagar la limosna que toque y acudir con luminaria a los viáticos y entierros de los hermanos". El paso se guardaba en casa del prior.
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"La escasez relativa de vecindario y la calamidad de los tiempos" fueron dos de las causas que invitaron a refundir las hermandades. Solo se exceptuó la de los Labradores.
Fue este el inicio de la andadura de 135 años de la Hermandad de la Pasión que cada Viernes Santo organiza la procesión del Santo Entierro, una catequesis en la calle que representa la pasión y muerte de Jesucristo.
Pasaron también a la nueva Hermandad los bienes de las anteriores. "Se encarga de celebrar las procesiones convenientes, dándoles mayor esplendor y promocionando el ingreso del mayor número de personas, especialmente de las clases distinguidas que se veía con pena no formaran parte", así como de atender al socorro mutuo, espiritual y corporal de los hermanos.
El reglamento de la Hermandad consta de 44 artículos divididos en tres títulos: el primero, sobre los hermanos; el segundo, sobre los pasos y acto religiosos y el tercero, del gobierno de la hermandad.
La actividad de la Hermandad gira en torno a la Semana Santa y culmina en torno a la procesión del Santo Entierro, acto al que la mayoría de hermanos acuden. Corresponde a la Junta de Gobierno el aprovisionamiento de cera y del vestuario para los hermanos que participen. Actualmente unas 2.000 personas toman parte en la procesión de Viernes Santo. Se celebran también las de Jueves Santo, domingo de Ramos y de Resurrección.
Sostienen en la Hermandad que "los primeros años del siglo XXI no fueron muy benignos climatológicamente hablando, en varias ocasiones se tuvo que suspender la procesión de Viernes Santo por causa de la lluvia, incluso en dos años seguidos, 2007 y 2008 Pamplona se quedó aguada y sin el principal acto de la Hermandad".
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Por ello, explican, "la Junta de Gobierno decidió añadir una nueva procesión en Jueves Santo que permitiese compensar las adversidades climatológicas de la primavera pamplonesa". Era entonces prior Pedro del Guayo.
Con el paso de los años la procesión se ha consolidado en el calendario de Semana Santa. Para no resultar una procesión de Viernes Santo en pequeño y darle un carácter propio, se decidió incluir un pequeño acto de oración frente al palacio Arzobispal.
La procesión sale a las 20 horas desde la Hermandad, para dirigirse en procesión hasta la Plaza Santa Mª la Real. Allí el arzobispo reza y medita ante cada uno de los tres pasos propios de la noche de Jueves Santo: la Última Cena, la Oración del Huerto y el prendimiento.
En 2017 la Junta de Gobierno, presidida por el prior Juan Miguel Arriazu, decidió poner en marcha una nueva procesión el domingo de Pascua "para dar mejor culto al principal hecho de cuantos celebran los cristianos".
Porque apuntan que "tal y como indica el primer punto de los estatutos de la Hermandad, su finalidad es dar culto público a Dios, exaltando el misterio pascual de la muerte y resurrección de Jesucristo, por cuantos medios figuren a su alcance".
Para poder llevar a cabo la nueva procesión, "la Junta sopesó la posibilidad de elaborar una nueva talla que representase a Cristo resucitado, si bien premuras del tiempo así como los costes que ello supondría llevaron a decidir solicitar el préstamo de una figura, para lo cual se solicitó a la catedral pamplonesa el préstamo de un Cristo Resucitado de su propiedad, obteniendo todo el apoyo tanto del deán Carlos Ayerra, como del arzobispo, Francisco Pérez.
La procesión da inicio con el Hermano Guión que en esta ocasión no lleva el rostro tapado con caperuza, seguido de las banderas y estandartes de las diferentes hermandades y cofradías de la ciudad. Sigue la guardia pretoriana y las tres Marías portando los ungüentos que llevaban cuando encontraron vacía la tumba.
El paso del Resucitado llevado por sus 16 portadores desfila después, precediendo a la Junta de Gobierno de la Hermandad con su bandera al frente. Sale el domingo 17, a las 10.30 horas. Recorre Dormitalería, Plaza Sta. Mª la Real, Labrit, Merced, Compañía, Curia, Catedral, Dormitalería.