Solidaridad
Dos años de agradecimiento con garroticos
Primero fue una forma de aplaudir a los sanitarios en la pandemia y después se convirtió en un gesto personal por el trato recibido en urgencias. Todos los sábados varios kilos de garroticos llegan al HUN


Actualizado el 12/04/2022 a las 08:22
"Es de bien nacido ser agradecido”, dice el refrán. En Urgencias del Hospital Universitario de Navarra saben que las dueñas de Pastas Beatriz de Pamplona han desbordado generosidad, como el chocolate de sus garroticos, tal como contaba el sábado Lamgel González, trabajador de Urgencias, en una carta al director de Diario de Navarra. Desde hace más de dos años, todos los sábados llegan como por arte de magia un buen cargamento de pastas. “Varias cajas terribles de grandes que se distribuyen por en urgencias general y pediatría y en la entrada de maternal. Y se intenta guardar alguna caja para el turno siguiente”, explican en el mostrador de información.
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Esta dulce costumbre comenzó al inicio del estado de alarma. Pastas Beatriz tenía las cámaras repletas de masa de hojaldre y optaron por hornear todo y repartir por residencias de mayores, voluntariado de la DYA y también a los sanitarios. Y la costumbre se reforzó cuando una de las dueñas, Lourdes Gómez Tellechea, tuvo que ser atendida en urgencias durante la pandemia. “Me atendieron con mucho cariño y profesionalidad. Vi en primera persona el volumen de trabajo que tienen y la vida tan sacrificada que llevan”, relata.
Lourdes le quita importancia al gesto: “Muchas personas suelen llevar pastas y otros detalles al hospital como agradecimiento. Y se lo merecen. Es lo que me han enseñado en casa. Que hay que ser agradecidos”, señala. Esa “empatía” le sale de dentro: “Creo que no es nada extraordinario. Hay mucha gente buena”.
Y cuenta una pequeña anécdota: “La semana pasada se acercaron unos chavalillos al cristal con esa cara de admiración. Y les saqué una caja y les dije, para que repartáis con vuestros amigos. Resulta que eran de un colegio de Madrid y estaban de excursión. Vinieron todos, con los profesores y hasta me aplaudieron. Pasé una vergüenza tremenda”, expresa.