Grave accidente
Testigos del accidente de la avenida de Aróstegui: "Pensé que la casa se nos caía encima"
Un conductor que circulaba en estado de embriaguez desde Zizur a Pamplona se salió de la rotonda de Asmovil, en la Avenida de Aróstegui de Pamplona, y "voló" arrasando con todo a su paso
Actualizado el 27/03/2022 a las 20:38
"Me acababa de despertar y me disponía a ir al baño cuando tembló todo. Pensé que la casa se nos caía encima, incluso que nos bombardeaba Putin”. A Marilia Moreira se le escapaba este domingo por la mañana una sonrisa nerviosa mientras limpiaba los últimos restos de la noche accidentada que vivieron las seis familias de las Casas de Puig, en la avenida de Aróstegui de Pamplona.
Unas horas antes, a las cuatro de la madrugada, un conductor de 27 años que circulaba bebido y a toda velocidad desde Zizur a Pamplona -según fuentes policiales- se salió de la rotonda de Asmóvil llevándose por delante todo lo que encontraba a su paso. A pesar de lo aparatoso del suceso, el joven sufrió fractura de húmero y policontusiones. Hasta el lugar acudieron bomberos, que tuvieron que desatraparlo, una ambulancia medicalizada, la Policía Municipal, encargada de la investigación, y Guardia Civil que hacía un control en sentido contrario.


El coche, que “voló” literalmente hasta alcanzar dos metros de altura, seccionó dos barandillas de hierro, dos árboles, un banco de madera, también convirtió en amasijos al menos un par de vehículos, dos por aplastamiento, rompió la lunas de otros dos, y reventó la entrada principal del edificio de Casas de Puig, recién reformada.
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Adrián: “Pensaba que era una bombona de gas”
“El chaval que conducía debió dar un volantazo al ver en sentido contrario el control de la Guardia Civil, porque las huellas del coche siguen en el asfalto”, explica Adrián Moreno, vecino del edificio. En su caso, al escuchar el “estruendo” se levantó bruscamente de la cama y se asomó. “Pensábamos que había sido una bombona de gas”.
Shamara y Arkaitz: “Nuestro coche ha quedado aplastado”
“Escuchamos como si fuera el traqueteo de un tren que venía a toda velocidad hacia nosotros golpeándolo todo”, describe Shamara, vecina y pareja de Arkaitz.
“Era un Audi negro, circulaba a toda velocidad y voló hasta alcanzar dos metros de altura, incluso giraba sobre sí mismo. Fue de película, caótico... Al salir a la calle llamé a la ambulancia”, continúa diciendo Arkaitz. Tras arrancar dos barandillas, dos árboles y un banco, se llevó por delante una Citroen C3. Y al golpearlo, este coche también “voló” hasta chocar contra la fachada, reventando la puerta de portal, abriendo un agujero en la parte superior y aplastando otro vehículo aparcado al rebotar. En esta ocasión, el suyo, un Renault Espace que quedó siniestro total.
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Issam: “Había humo por la escalera”
“Fue un susto de muerte. Bajé el primero, había mucho humo por las escaleras, los coches destrozados...”, apunta Issam. Hoy, los vecinos de las Casas de Puig piden celeridad a los seguros y “más seguridad” en esta zona. “Semáforos, radares, lo que sea... ¡Algo!”.
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TODO EL PESO DE LA LEY
Ya lo tenemos. En la semana en que ha entrado en vigor el endurecimiento de las multas de tráfico, ya tenemos ganador del certamen ‘A mí me da igual todo’. Era de esperar que no tardara mucho en aparecer el imprudente de turno, pero entre los de la especie se superan unos a otros. Lo de la pasada madrugada en la avenida de Aróstegui podía haber acabado en tragedia. Y por este motivo tiene que caer todo el peso de la ley sobre los delincuentes al volante. Si ni leen ni ven ni escuchan las noticias para tomarse las normas en serio, que lean, vean y escuchen su sentencia.
Nacho Calvo

