Fin de las restricciones
Chiquiteros desorientados con las normas
La vuelta del consumo en barra y los horarios habituales de cierre son un balón de oxígeno para la hostelería, que de todas formas no gana para disgustos. “Ha llegado el recibo de la luz y me he quedado temblando”, expresaba el dueño de un asador


Actualizado el 15/02/2022 a las 21:40
El consumo en barra ha vuelto este martes a los bares, que además recuperaron los horarios habituales. Nada de echar a los clientes a la una de la madrugada. Una alegría tras una cuesta de enero durísima. “La semana pasada me llegó el recibo de la luz y me dejó temblando”, explicaba este martes Santi, socio del asador Ezcabarte.
Ha sido este martes un tema recurrente de los hosteleros consultados por este periódico, la subida de costes. “Los licores han subido entre un 5 y un 8%”, explicaba Iñaki, distribuidor de bebidas. Gloria Fernández, del bar La Granja de la calle Estafeta, explicaba que antes de Navidades los hosteleros hicieron acopio debido a los problemas de suministros. “Luego nos cerraron así que tengo el almacén lleno”, señalaba esta hostelera. En el bar Juanito de Estafeta, María Ángeles Elizalde apuntaba que enero y febrero han sido “muy flojos”.
En los bares de la Estafeta y San Nicolás poca gente se arrimaba este martes a las barras. “Esto es un jaleo. Algunos pensaban que las restricciones se levantaron la semana pasada cuando quitaron las mascarillas en exteriores. Y otros no se han enterado que hoy han cambiado las normas”, explicaba María Ángeles Elizalde. “La gente anda despistada”, corroboraba Gloria Fernández.
En cualquier caso, los hosteleros coinciden en que los hábitos han cambiado: “La gente prefiere consumir en mesa. Sólo se quedan en la barra si ven que no hay sitio”, comentan en el bar Noé de la calle Comedias. Pero sigue habiendo chiquiteros con apego a la barra y clientes que prefieren tomarse “un café rápido dando conversación a la camarera”, como señalaba una clienta de La Mandarra de la Ramos. A su lado estaban Javier y Luis, que viajaron este martes desde Zaragoza “por cuestiones de trabajo” y terminaron de ronda de pinchos por la calle San Nicolás. “Sabíamos que hoy se levantaban las restricciones aquí en Pamplona. Así que veníamos con ganas de barra. En Zaragoza estamos igual desde el día 4, cuando quitaron el pasaporte Covid”, comentaban estos jóvenes.
Los hosteleros ya contaban con que el fin de las restricciones, un martes a mediados de febrero, apenas se iba a notar en la caja registradora. “Este jueves será la prueba de fuego”, comentan. Los bares ya pueden cerrar más tarde de la una de la madrugada. “Supone un alivio. En estos dos y meses, a las doce y media quitábamos la música, encendíamos las luces y dejábamos de servir copas. Y cuando daba la una había que ir pidiendo por favor. ‘Ya lo siento, ya lo siento, son las normas”, explica Santi, del Ezcabarte.
“He perdido clientes por el calentón del pasaporte covid”
El cliente llega al restaurante dispuesto a disfrutar de una buena chuleta o un pescado a la brasa con la cuadrilla o la familia. Y llega la camarera con intención de escanear el pasaporte covid. “Pero si soy cliente habitual, si nadie lo pide....”. Y entonces llega el calentón: “Pues ya no pienso volver por aquí”. Así es cómo el asador Olaverri ha perdido un buen puñado de clientes. “Doy por hecho que no van a volver, por cabreo o por vergüenza”, señalaba Adolfo Larraza, dueño del restaurante.
“A todos los que hacían una reserva les avisábamos, pero luego llegaban aquí pensando que hacíamos la vista gorda”, comenta este hostelero, que incluso ha recibido videollamadas o fotos de clientes desde otro restaurante. Los hosteleros saben que lo del pasaporte Covid sólo tenía como objetivo aumentar las vacunaciones. “Y de nuevo la hostelería hemos sido los paganos. Ha sido un engorro absoluto. Sólo nos ha traído disgustos y crispación”, expresa.
Al igual que otros hosteleros, Larraza apunta que esta sexta ola ha hecho mucho daño a la hostelería. El aumento de costes ha dejado vuelta al aire al sector. “Si repercuto la subida de la carne, la luz y otro recibos en el cliente tendría que subir diez euros por comensal. Pero no podemos hacerlo”, comenta. Aún así, este hostelero no pierde el ánimo: “No me van a quitar la ilusión. El Olaverri va a seguir al pie del cañón y afrontará las consecuencias de esto y de todo lo demás”.
Cuando se implantó el pasaporte Covid para los restaurantes de más de 60 comensales, hubo cancelaciones en cascada. En el Ezcabarte explican que las reservas han estado un 60% por debajo de la habitual. “La gente preguntaba si hacía falta pasaporte covid y directamente ya no reservaban”, comenta Santi, dueño del Ezcabarte. Las reservas se animaron la semana pasada: “Ahora el objetivo es la Semana Santa”.
Chivite reclama “prudencia”
La presidenta de Navarra, María Chivite, pidió este martes “prudencia” tras levantar las restricciones por la covid-19: “Yo creo que ese es el mejor de los mensajes”. Recordó que “todavía tenemos que seguir conviviendo con el virus, tenemos que usar mascarillas en interiores, higiene, distancias, pero con una visión bastante optimista de cómo pueden ir funcionando las cosas”. “Seguimos bajando en incidencia, en ocupación hospitalaria, y vamos recuperando nuestra vida social, que era lo que más necesitábamos”, añadió Chivite.