Viaje al pasado
Francisco Mendivil, un centenario en 1965
“Ahora se vive un poco a lo loco, pero mucho mejor que antes. Hay más dinero, adelantos... ¡De todo!”. Así se expresaba Francisco Mendivil, tras cumplir un siglo de vida y ser homenajeado, como ahora, por el Consistorio


Publicado el 09/02/2022 a las 06:00
Alcanzar los cien años de vida en 2022, más durante los dos últimos años, marcados a sangre y fuego por la pandemia, constituye una hazaña heroica. Pues hay que imaginar esta longevidad en el año 1965. Francisco Mendivil, practicante de la Beneficencia Municipal, fue noticia en Diario de Navarra el 10 de marzo de aquel año cuando cumplía 100 años de vida. El Ayuntamiento de Pamplona, como hace ahora, le entregó, de manos del alcalde, Juan Miguel Arrieta, un diploma y una bandeja de plata para conmemorar la centenaria onomástica.
Preguntado sobre aquellos agitados años de mediados de los 60, Francisco Mendivil lo tenía claro. “Hombre... Ahora se vive un poco a lo loco, pero mucho mejor que antes. Hay más dinero, adelantos... ¡De todo! . Los ricos de mi tiempo vestían casi como los pobres del siglo actual”, describía gráficamente. Como practicante, Ilundain vivió varias epidemias, según enumeraba, de “cólera, viruela y con las calenturas tifoideas, que causaron muertes a mansalva”.
TESTIGO DE LA TERCERA CARLISTA
Nacido en Obanos en 1865, Francisco Mendivil llegó a la capital navarra con 10 años, porque, según decía en la entrevista, “no servía” para trabajar en el campo. “Me mandaron a Pamplona, con el fin de que cursase estudios. Aquí han nacido mis tres hijos, mis 17 biznietos y mi tataranieto”, respondía. Cuando se inició la tercera guerra carlista –que se desarrolló entre 1872 y 1876 sobre todo en Navarra, País Vasco y Cataluña– Mendivil contaba con 7 años, 11 al final de la contienda. “Todavía estoy viendo cuando Moriones entraba, la víspera de la Candelaria en la Plaza del Castillo con cuarenta mil hombres. Y no se me han olvidado los destrozos que sufrieron a causa de la guerra Puente la Reina, Obanos...”, rememoraba.
El periodista de la época, Sánchez Rada, decía que aquel centenario de los años 60, se encontraba “muy bien conservado y su locuacidad es prodigiosa”. Mendivil, por su parte, se declaraba un gran amante de la pelota, y aunque no le gustaba demasiado el fútbol, se consideraba un “furibundo hincha de Osasuna”.