Memoria

Pamplona perpetúa su memoria con los recuerdos de sus mayores

La Meca acogió la proyección de una selección de testimonios de la iniciativa ‘Casa, ciudad, memoria’

En la primera fila, de izquierda a derecha, Pedro Jesús Laño Ortigosa, Florencia Urtasun Ecurra y María Eva Zabalza Borruel. Detrás, de izquierda a derecha, Jesús Cía, director de la Meca; Alfredo Asiain (UPNA), Juan Úriz Martínez-Peña, José Simón Suescun Lasterra, Eduardo Maisón Ruiz de Apodaca, Santiago Garay Iriarte, Miguel López Izquierdo y Fernando Hualde Gállego (Labrit Patrimonio)
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En la primera fila, de izquierda a derecha, Pedro Jesús Laño Ortigosa, Florencia Urtasun Ecurra y María Eva Zabalza Borruel. Detrás, de izquierda a derecha, Jesús Cía, director de la Meca; Alfredo Asiain (UPNA), Juan Úriz Martínez-Peña, José Simón Suescun Lasterra, Eduardo Maisón Ruiz de Apodaca, Santiago Garay Iriarte, Miguel López Izquierdo y Fernando Hualde Gállego (Labrit Patrimonio)
En la primera fila, de izquierda a derecha, Pedro Jesús Laño Ortigosa, Florencia Urtasun Ecurra y María Eva Zabalza Borruel. Detrás, de izquierda a derecha, Jesús Cía, director de la Meca; Alfredo Asiain (UPNA), Juan Úriz Martínez-Peña, José Simón Suescun Lasterra, Eduardo Maisón Ruiz de Apodaca, Santiago Garay Iriarte, Miguel López Izquierdo y Fernando Hualde Gállego (Labrit Patrimonio)

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Ruperto Mendiri

Publicado el 29/12/2021 a las 06:00

Los residentes que este martes llenaban el salón de actos de la Casa de la Misericordia se quejaban de que había corriente de aire. Mariano Pascal, coordinador de actividades de la residencia para mayores pamplonesa, les indicaba paciente que la situación de la pandemia era este martes-y hoy- de alarma roja y que era necesario ese flujo de aire para evitar contagios. La Meca vivió el primer visionado de los testimonios de 14 residentes que han participado en el proyecto Casa, ciudad, memoria, una iniciativa coordinada por Labrit Patrimonio para preservar en vídeo el legado inmaterial de Pamplona desde el testimonio directo de sus protagonistas.

Pocos pamploneses recordarán la figura de ‘Maxi la cutera’, una mujer menuda, de aspecto sucio y desaliñado de los años 30 del pasado siglo, de quien se decía que dormía con sus cerdos en una pocilguera de la calle Errotazar, en la Rochapea. En el vídeo de Casa, ciudad, memoria, citan a Maxi al menos dos residentes, dos de los mayores que participan en la iniciativa. En sus testimonios, recuerdan cómo esta mujer -Máxima Ayerri- recorría el Casco Viejo pamplonés con un pequeño carro, en el que recogía sobras de las casas para llevárselas a sus cutos.

'PANTIERNO' Y SU SACO

También citaron a Pantierno, el sobrenombre popular con el que se conocía a Luis Tierno Marqueta (1894), el ‘hombre del saco’ de Pamplona, un personaje que despertaba los temores de los niños pamploneses en la primera mitad del siglo XX. Patxi Mendiburu, en su prolijo y exhaustivo blog Desolvidar, incluye una entrada dedicada a este buhonero de nariz aguileña que vivía en la Bajada de Javier pamplonesa y cuya figura era bien conocida por sus contemporáneos pamploneses.

Los testimonios de Casa, ciudad, memoria rescatan del olvido este paisanaje de la ciudad, pero también atesoran el testimonio directo de pamploneses que vivieron momentos históricos. Juan Úriz Martínez, nacido en 1924, fue testigo directo de la fuga del fuerte de San Cristóbal, en mayo de 1938, en plena Guerra Civil y que se saldó con la muerte de cerca de dos centenares de presos de los casi 800 republicanos que se fugaron.

“Vi la fuga porque estábamos jugando al fútbol cerca de los cuarteles. Jugábamos contra un equipo de la Rochapea. De pronto, vimos que la gente corría mucho desde abajo, desde los cuarteles. Decían que no se hicieron muchos disparos, pero nosotros escuchamos al menos 20. Yo tenía 14 años. Paramos de jugar y vimos cómo aparecieron dos soldados del monte con la ropa completamente destrozada. Nosotros fuimos a casa de Juvenal Iribarren porque tenía teléfono. Llamamos a Pamplona y avisamos de la fuga”, recuerda en el vídeo Úriz Martínez, de 97 años.

Entre los 14 residentes que participan en el vídeo hay varios que entraron en la Meca de niños, cuando la entidad era un hospicio, y a la que han vuelto ya convertida en residencia de mayores. Carmen Ruiz Primo (1926) recuerda en el vídeo el bombardeo de la Guerra Civil de 1937 que afectó a la Casa de Misericordia. “Se hizo un socavón terrible y murió una persona, una mujer”, recuerda en su testimonio.

Junto a estos episodios trágicos, también está el día a día de una Pamplona arrollada por los nuevos tiempos. Camino Alonso Ugalde (1930), también residente del hospicio, recuerda en su testimonio que no le gustaba estudiar, “pero hacía otras cosas”. “Me gustaba hacer recados. Recuerdo que entraron en la Casa dos hermanas. La mayor era ciega y tocaba el piano. Yo me fijaba en lo que hacía y después tocaba. La pequeña fue a trabajar a Unzu”, asegura en su intervención.

Las vivencias y los recuerdos, un tesoro del patrimonio inmaterial

Junto con los residentes de la Meca, participaron ayer en la proyección el director de la entidad, Jesús Cía; el profesor de la UPNA y experto en patrimonio inmaterial, Alfredo Asiain, y Fernando Hualde, de Labrit Patrimonio. Hualde destacó el “enorme valor” de los testimonios “algunos de la época de la república, de la guerra, del bombardeo de la Meca en 1937” y en los que también gravita “la religiosidad popular, la Navidad y las cabalgatas, o recuerdos de la Casa de cómo era antes”. Jesús Cía, director de la entidad, remarcó que “la historia de la vida de cada persona constituye el patrimonio que atesora cada uno”. Alfredo Asiain recordó la petición de la UNESCO de 2003 por salvaguardar el patrimonio inmaterial, un legado al que ponen voz en el vídeo Camino Alonso Ugalde, Carmen Pérez Primo, Miguel López Izquierdo, Pedro Laño Ortigosa, Santiago Garay Iriarte, Miren Artázcoz Arteta, Ángel Echauri Amigot, Eva Zabalza Borruel, Teresa Torres Ciaurriz, Juan Úriz Martínez, José Simón Suescun Lasterra, Camino Aranguren Gazpio, Elvira Recalde Barricat, Carmen Esain Maquirriain, Ángel Segura Artola y Ángeles Erro Galarreta.

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