Fauna

De Ansoáin al Cabo de Antibes, el viaje del halcón

De los dos pollos de halcón peregrino llevados para combatir a las palomas, el macho murió y la hembra voló hasta Francia. Ahora confían en que vuelva y cumpla su labor

Técnicos de Ilundáin con los dos ejemplares de halcón peregrino el día que llegaron a Ansoáin. Les observan escolares de Ezkaba
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Técnicos de Ilundáin con los dos ejemplares de halcón peregrino el día que llegaron a Ansoáin. Les observan escolares de Ezkaba
Técnicos de Ilundáin con los dos ejemplares de halcón peregrino el día que llegaron a Ansoáin. Les observan escolares de Ezkaba

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C.A.M. Pamplona

Publicado el 22/10/2021 a las 06:00

Cuando los llevaron a Ansoáin en mayo, con apenas tres semanas, ya contaban con que su estancia en la localidad iba a ser corta. Lo justo para emprender los primeros vuelos, conocer el entorno y familiarizarse con las torres más altas de la localidad, a la que los llevaron para combatir, cuando lleguen a la edad adulta y de manera natural, la proliferación de palomas. También temían que alguno de los dos polluelos, o quizá los dos, no sobrevivieran. Lo que no esperaban cuando técnicos del centro de recuperación de la fauna silvestre de Ilundáin depositaron dos polluelos de halcón peregrino en una azotea en Ansoáin es que su primer viaje fuera hasta el Mediterráneo francés. Cerca de la frontera con Mónaco y con Italia, a más de 930 kilómetros si cuentas el viaje por carretera. Pero ese fue el recorrido de la hembra, a la que cuando tenía tres semanas, y antes de depositarla en un jaulón para controlar su adaptación, escolares del colegio Ezkaba la bautizaron como Lumatxo. Después regresó a la Península Ibérica, a la costa de Cataluña y Huesca (Aragón). Allí se perdió su pista. El 5 de octubre. Se cree que porque el localizador descargó la batería. Ahora esperan que regrese a Ansoáin a pasar el invierno, con algún macho silvestre que haya encontrado en su periplo.

NIDOS PARA ESPERAR

Ansoáin introdujo dos crías de halcón peregrino como parte de la agenda 2030 de desarrollo sostenible y en su idea de combatir plagas de forma natural. Se sumó a una práctica que en Pamplona se intentó en 2018, con la suelta de dos polluelos en la catedral, para hacer frente a las palomas y a sus daños en el mobiliario público y privado y en el patrimonio. Y que también se aplica en ciudades como Nueva York, Londres, Barcelona o Zaragoza para el control de palomas.

En mayo llegaron dos polluelos, macho y hembra, nacidos tres semanas antes en el centro de Ilundáin. Bautizados como Ezkabatxo y Lumatxo, el primero, el macho, pereció enredado en una de las redes colocadas para atrapar las palomas. La segunda pasó unos días en el entorno, llegó hasta Pamplona y pasó tiempo en alguna de las torres de pisos de la vecina Villava. Las anillas colocadas en Ilundáin y un geolocalizador ayudaron a seguir su pista.

Fue en junio, el 18, cuando cumplía un mes en Ansoáin, cuando la hembra emprendió el viaje hacia el este. Primero a Barbastro, luego al norte de Lleida, Tarragona y finalmente cruzó a Francia, primero a Narbona el 21 de junio y al cabo de Antibes el día 24.

Estiman los técnicos de Ganasa que han asesorado a Ansoáin en el programa que allí encontró alimento. Pero se animan a pensar que regresará a Ansoáin porque voló de nuevo a España siguiendo el mismo recorrido de su viaje de ida. Por si acaso, han recomendado instalar un nido para que lo encuentre si vuelve en época de celo, con pareja, y cría nuevos ejemplares que ayuden en la tarea contra las palomas.

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