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Urbanismo

El Ayuntamiento de Pamplona reconsidera la demolición de 96 viviendas en la Milagrosa

El Plan Especial de Actuación Urbana para regenerar el barrio contemplaba el derribo de 96 viviendas

Vista de la calle Río Urrobi, también peatonalizada dentro del plan para mejorar la Milagrosa
Vista de la calle Río Urrobi, también peatonalizada dentro del plan para mejorar la MilagrosaGOÑI
  • M. Munárriz
Actualizado el 21/10/2021 a las 07:29
De 190 viviendas fuera de ordenación en la Milagrosa para proceder a su derribo, a 96 y, ahora, el contador se podría quedar a cero por la fuerte oposición vecinal y las propias reticencias del equipo de gobierno. En encuentros entre residentes afectados por las demoliciones y el concejal de Urbanismo, Juan José Echeverría (NA+), le comunicaron que se negaban a abandonar sus casas. O también criticaron que el anuncio de que iban a desaparecer había paralizado la venta de sus pisos. De hecho, para este viernes han convocado una manifestación de cara a reclamar que no se toque ni un ladrillo.
Y el grupo de la alcaldía de NA+ por boca de Echeverría les transmitió en la reunión con los vecinos que tampoco está por la labor de meter las palas para regenerar el barrio. Porque las demoliciones se justifican por eso, por el lavado de cara que se quiere dar a la Milagrosa con un Plan Especial de Actuación Urbana (PEAU) cuyo equipo redactor comenzó a lanzar las primeras propuestas en 2019. Y allí aparecían ya estas 190, cuyo desalojo se hacía a través de la expropiación.
El propósito del PEAU era frenar la degeneración de un barrio cuya expansión hasta llegar a los 15.000 residentes se fraguó entre las décadas de los 50 y los 60. Pero con el cambio de siglo vino el envejecimiento de las viviendas junto al de la población, la llegada de inmigrantes debido al abaratamiento de alquileres y ventas en inmuebles mal aislados y muchos de ellos sin ascensor. Surgían problemas de convivencia con algunos de los recién llegados mientras bajaban las persianas de los comercios. Y todo eso con una urbanización sin apenas espacios abiertos, aceras angostas y abundante tráfico.
Parecía pues que su revitalización pasaba por esas demoliciones forzosas que en esta legislatura se suavizaron. Se pasó de 190 a 96 y en lugar de la expropiación se optó por la fórmula de colaboración. El Ayuntamiento, a través de su organismo Pamplona Centro Histórico (PCH) iría comprando las viviendas para su posterior demolición como se ha hecho en el Casco Antiguo. Y a las familias se les ofrecería pisos en nuevas promociones a precio de VPO. Pero esta oferta tampoco convence a los afectados.
Así que ahora se apuesta por una tercera vía: iniciar el PEAU en aquellas zonas no afectadas por las demoliciones. De hecho, ya se han hecho algunas actuaciones para mejorar el barrio como la reorganización del tráfico y peatonalización de calles, por ejemplo Manuel de Falla. Mientras, habrá manzanas que se declaren Zonas de Intervención Preferente (ZIP), aquellas que estaba previsto derribar. La intención del Ayuntamiento, a través de la oficina de PCH que pretende abrir en el barrio, es hablar con cada comunidad de vecinos para ver si están interesados en rehabilitar o en demoler.

No hay vuelta atrás con el colegio Víctor Pradera-Paderborn

Parece que la palabra demolición está demonizada en la Milagrosa porque tampoco hay marcha atrás en la decisión del Gobierno de Navarra de dejar en pie el colegio Víctor Padrera-Paderborn. Aquí, el equipo redactor del PEAU había previsto una gran plaza central para aligerar la densidad urbana del barrio a pie de la avenida Zaragoza. Y se creía posible porque el Ejecutivo foral anunció en 2018 que la enseñanza bilingüe castellano-alemán se trasladaba de la Milagrosa a un solar de Lezkairu. Un modelo lingüístico implantado en 2013 para frenar la caída de matriculación del centro escolar trajo que se pasara de 300 a 900 alumnos; pero también dejaron pequeñas las instalaciones del colegio inaugurado en 1952 en un solar cedido por el Ayuntamiento con la condición de que si se perdía el carácter educativo revertirían los terrenos a Pamplona. No será así, por lo que el equipo redactor se puso a buscar otras alternativas, ya que allí se planteaba la construcción de un Civivox que ahora pasará a terrenos dotaciones de Arrosadía. Una posibilidad era continuar con la plaza, con una dimensión menor y que traía pareja la demolición de otros edificios. Pero la resistencia de los vecinos hace que también ahora se abandone esta vía y se opte finalmente por lo único posible: dejarlo tal y como está.
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