Protestas

Vecinos muestran su malestar por las obras que no cesan en San Ignacio

Vecinos y comerciantes alertan de que ya se levantaron las aceras y el consistorio dice que son equipos independientes

Aspecto que presentan las obras de mantenimiento ordinario en la zona más próxima a Príncipe de Viana y que han causado el revuelo
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Aspecto que presentan las obras de mantenimiento ordinario en la zona más próxima a Príncipe de Viana y que han causado el revuelo
Aspecto que presentan las obras de mantenimiento ordinario en la zona más próxima a Príncipe de Viana y que han causado el revuelo

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Noelia Gorbea

Publicado el 11/09/2021 a las 06:00

Ruido. Es el principal reclamo que se desprende cuando se camina estos días por la calle San Ignacio de Pamplona. Una vía de acceso directo al mismísimo corazón de la ciudad y que, si uno se detiene a observar, soporta una elevada densidad de tráfico. Coches, villavesas, motos y repartidores que buscan su espacio para realizar sus quehaceres. Una dinámica que no hace sino empeorar las habituales molestias que genera por definición cualquier obra urbana. Incluso más si, casualidad, la calle se ve flanqueada por dos intervenciones al mismo tiempo.

Hasta ahí, podría afirmarse que la mejora de una calle es parte indispensable para que Pamplona gane calidad. Pero, ¿qué pasa cuando uno ha visto que los adoquines de su acera ya fueron levantados hace menos de un año y piensa que ahora van a volver a romperse? Pues que el enfado asciende de categoría.

Es precisamente el caldo que se está cocinando a fuego lento en este vial de la capital. Y todo, parece ser, por pura falta de información. Para ponerse en situación, es necesario entender que el Ayuntamiento de Pamplona está realizando dos intervenciones a la vez. Por un lado, en la zona más cercana a Zara (y hasta la avenida de Roncesvalles), las obras se centran en completar la intervención ya desarrollada en abril donde la prioridad persigue arreglar bajantes, problemas de humedades y recogida de pluviales. Y, por el lado opuesto, las convencionales labores de mantenimiento que la administración contrata para todos los barrios de la capital. “Es casualidad que se estén dando en idéntico lapso temporal”, admiten en el consistorio.

EVIDENCIAS

¿Qué pasa entonces? Que ni vecinos ni comerciantes conocen la explicación. De hecho, el pensamiento generalizado es que el Ayuntamiento de Pamplona va a volver a levantar la calle, rompiendo de nuevo los adoquines que ya colocaron hace unos meses. “Es levantarse un día de la cama y ver máquinas rompiendo aceras”, lamentaban en la mañana de ayer Juan Marcelo Góngora, Yoldi Salcedo y Margarita Carpa. Residentes en la zona, dicen que el principal escollo es la incertidumbre. “Nadie nos ha informado de nada, no sabemos qué están haciendo ni cuánto van a durar las obras”.

Entre las incógnitas, algunos se preguntaban si tendrían que volver a proteger sus escaparates. “La última vez tuvimos que hacerlo con el consiguiente perjuicio que se causa a los clientes, de la misma manera que los accesos a la tienda”. En este sentido, el gremio que compone el pequeño comercio recalca que si una persona ve obras, ruido y poca facilidad de paso, es lógico que transite por otra calle, lo que no les beneficia en absoluto.

Como guinda del pastel, la ruidera, dicen, les obliga a cerrar las puertas de sus locales, lo que dificulta, más, ventilación y ventas.

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