Escudos en las calles de Pamplona (VII)
Calles del Redín, San Antón, San Francisco, San Nicolás y plaza de San José
Juan José Martinena, doctor en Historia, recorre el Casco Viejo de Pamplona fijándose en los escudos de armas labrados en piedra que ennoblecen y adornas las fachadas de las casas


Publicado el 22/08/2021 a las 11:23
Algunas de las calles más emblemáticas de Pamplona disponen de escudos de varias familias en sus muros.
CALLE DEL REDÍN
La casa número 2 luce una elegante labra heráldica con el escudo de los Viguria. Don Juan Antonio de Viguria y Arteta, casado con doña Fermina Sanz de Lezaun, junto con don Juan José y don Francisco de Viguria y Lizarralde, ganaron su ejecutoria en el tribunal de la Real Corte en 1796, que les fue confirmada un año después por el Real Consejo. En el proceso probaron descender de la casa de su apellido, sita en el lugar de Azanza. El escudo estuvo en la que fue su casa en la calle de Bolserías, hoy de San Saturnino, en la que seguían habitando don Juan Antonio y don José León Viguria en 1817. Cuando hacia el año 1950 fue derribada la casa, que estuvo en el solar de la que aún se conoce como Casa Seminario, el escudo fue recogido en un almacén municipal, hasta que diez años después fue recolocado en el lugar donde hoy se encuentra.
CALLE SAN ANTÓN
La casa número 12 lleva el escudo de los Berrueta, partido con el de los Lanz y Repáraz. Don José Antonio de Berrueta y Azoz obtuvo obtuvo sentencia de hidalguía en 1774, alegando ser descendiente de la casa de su apellido en Isaso, Labort, en el reino de Francia. Uno de sus hijos, don Juan José, se casó con doña Josefa Cipriana de Lanz y Ciáurriz, hija de don José Joaquín de Lanz y Repáraz y de doña María Josefa de Ciáurriz. A este matrimonio corresponde esta piedra armera de estilo neoclásico.


La casa número 22 ostenta en una labra heráldica cuartelada el escudo de los Cáseda. Don Francisco Ramón de Cáseda y Trepeana, natural de Miranda de Arga y casado con doña Teresa de Esparza, junto con sus hijos don Manuel, don Ramón, don Antonio y doña María Antonia, obtuvo su sentencia de hidalguía en la Real Corte en 1787, como originario de la casa de su apellido, sita en la ciudad de Sangüesa. Pero parece que quien hizo colocar el escudo en esta casa fue el licenciado don Ramón de Cáseda y Esparza, abogado de los Tribunales Reales, nacido en 1750, quien debió de habitar en ella en los últimos años del siglo XVIII y primeros del XIX. A su muerte, dejó un legado a la parroquia de San Lorenzo, con cuyo importe se costeó en gran parte el desaparecido retablo neoclásico que presidió esta iglesia hasta 1908.
La casa número 47 muestra una labra heráldica con el escudo de la hidalguía colectiva de los naturales del Valle de Aézcoa, concedida por Juan II en 1462. En Pamplona lo usaron varias familias, pero en este caso creemos que corresponde a los Villanueva. Don Ignacio de Villanueva obtuvo su ejecutoria en 1732, confirmando otra anterior que ganó su abuelo don Martín el año 1700, como descendiente de la casa Iturricoa, sita en Villanueva de Aézcoa. Francisco Lorenzo de Villanueva fue secretario del Real Consejo entre los años 1693 y 1732 y en 1746 el licenciado don Vicente de Villanueva era prior del barrio de San Antón.
La casa número 55 luce una labra heráldica con los escudos de las familias Gainzariain y Ochoa de Olza, en la forma poco común de dos óvalos adosados o -como se dice en Heráldica- acolados el uno al otro. Don Manuel José de Gainzariain y Ciriza, casado con doña Tomasa Fermina Ochoa de Olza y Senosiain, junto con su hijo don Agustín Francisco, ganó su sentencia de hidalguía el año 1786, como originario de la casa de su apellido, sita en la villa de Beasáin, en la provincia de Guipúzcoa, y por parte de su mujer, de la de Ochoarena, del lugar de Olza, en la cendea del mismo nombre. Según Vicente de Zuza, hacia 1790 este escudo estaba puesto en una casa de la calle de Bolserías, hoy de San Saturnino. Si ese dato es cierto, cabe suponer que se podía ver en dos casas distintas -tal vez la del padre y la del hijo- o bien posteriormente la familia cambió de domicilio, trasladando ambos escudos a la calle San Antón.
La casa número 59 ostenta un escudo neoclásico que lleva en el escusón -el escudete sobrepuesto en la parte central- el emblema de la nobleza colectiva del valle de Salazar, que corresponde a los Zarraluqui, y como fondo el escudo del valle de Roncal, en su versión de cuatro cuarteles, que data de 1798, perteneciente a los Barricarte. Don Antonio Zarraluqui, originario de Ezcároz, procurador de los Tribunales y dueño de esta casa, ganó la sentencia de hidalguía en 1808, junto con su mujer doña Petra Barricarte y sus hijos Faustino, Miguel María, Luisa, Eloya y Micaela. La hidalguía de los Barricarte, procedentes de Isaba, se declaró en 1773 y se confirmó en 1804.
La casa número 61 ostenta en su fachada un escudo cuartelado con las armas de las familias Sagardiburu, Marco, Aguinaga y Beúnza. Don Juan Antonio y don Melchor de Sagardiburu ganaron su ejecutoria en 1754, como originarios de la casa de su apellido, sita en la localidad de Arueta, en la Baja Navarra. Un hijo de don Juan Antonio, el licenciado don Joaquín de Sagardiburu y Aguinaga, abogado de los Tribunales Reales, se casó con doña Manuela Marco y Beúnza y ambos esposos fueron dueños de esta casa en el último tercio del siglo XVIII. Por entonces, la calle contaba entre su vecindario con numerosos abogados, procuradores y curiales, por su cercanía a la plaza del Consejo, donde estaba entonces la antigua Audiencia, sede de los tribunales de la Real Corte Mayor y del Real Consejo, privativos de Navarra, suprimidos en 1836.
La casa número 68 luce un escudo que perteneció a los Beúnza. Don Juan Dionisio de Beúnza y Zuraurre, escribano real y vecino de Pamplona, casado con doña María Josefa de Irurzun, y don Juan Crispín, su hijo, que más tarde llegaría a secretario del Real Consejo, obtuvieron sentencia de hidalguía en 1779, al haber probado ser originarios de la casa de su apellido, sita en la villa de Aoiz. Con anterioridad, Don Juan Fermín de Beúnza y Gurbízar, casado con doña Florentina de Urdániz, sus hijos Fermín Ignacio, María Vicenta, María Manuela, María Teresa y Manuel Fermín, y sus hermanos don Isidro y don Juan Bernardo, ganaron su ejecutoria en la Real Corte de Navarra en 1756 acreditando proceder de la misma casa solar.
La casa número 69, que ha sido reedificada recientemente, ha conservado una elegante labra heráldica, con el escudo de los Iriarte, partido con el de los Michelena. Doña María Rosa de Michelena, viuda de don Pedro Manuel de Iriarte, junto con sus hijos don Martín Vicente, don Martín José y doña Fermina Antonia, obtuvieron su sentencia de hidalguía ante el tribunal de la Real Corte Mayor de Navarra el año 1785. En el proceso acreditaron descender de la casa de su apellido en Alsasua, sita en el barrio llamado Zuastia. A finales del siglo XVIII, el heraldista pamplonés don Vicente de Zuza anotó la existencia del mismo escudo en otra casa sita en la bajada de Santo Domingo, calle en la que actualmente no se conserva ninguno.
CALLE SAN FRANCISCO
La casa número 3, que fue en su día una de las de mayor abolengo del burgo de San Cernin, y la contigua, número 1 bis, que aunque reconstruida ha conservado su puerta de arco ojival, lucen sendos escudos de tipo gótico, posiblemente los más antiguos que se pueden ver hoy en las calles de Pamplona, con las armas del noble linaje de los Cruzat. Don Martín Cruzat y Donamaría, dueño de la casa principal y mayorazgo de los Cruzat en Pamplona, junto con don Amador, don Valentín y don Juan Cruzat y Donamaría, probó su nobleza ante la Real Corte de Navarra en 1558. En el proceso alegaron descender por línea paterna de don Pedro el Cruzado -de quien tomó el linaje su apellido- un esforzado caballero de origen bretón, que asistió con el rey de Navarra y con las huestes de Godofredo de Buillón a la toma de Jerusalén en 1099. Por línea materna, eran originarios de los palacios de Ezperun y Donamaría. Este escudo lo usaba ya, con alguna pequeña variante, Juan Cruzat en 1357. También se pueden ver en el hermoso sepulcro gótico que se encuentra en la actualidad en el atrio de la iglesia medieval de San Saturnino. Lo mandó construir Martín Cruzat, llamado “el Rico”, hacia 1430. Don Juan Cruzat y Góngora, sucesor en el mayorazgo de este linaje obtuvo del rey Carlos II el título de marqués de Góngora el año 1695. Hubo antiguamente en Pamplona otra rama de los Cruzat, cuya casa palaciana, que databa del siglo XVI, estuvo situada en lo que hoy es calle de San Miguel, frente a la iglesia medieval de San Nicolás. Su escudo de armas se diferenciaba de estos dos de la calle San Francisco en que llevaba añadida una bordura con tres cruces de Jerusalén, que le fue concedida por el Emperador Carlos V a su capitán Diego Cruzat en 1527.
La casa número 27 luce en su modesta fachada un pequeño escudo de los Sagaseta de Ilúrdoz, que la compraron a la parroquia de San Lorenzo en 1805. Don Juan Antonio Sagaseta de Ilúrdoz y Morrás, vecino de Pamplona y dueño del palacio de Ilúrdoz; su hermano don Juan Manuel, vecino de Metauten; don Martín Lorenzo Sagaseta, contador de Su Majestad en el Ejército de Aragón; doña María Antonia y doña María Asunción, obtuvieron sentencia de hidalguía en 1728, como descendientes del citado palacio de Ilúrdoz. Por otra parte, el licenciado don José Sagaseta de Ilúrdoz, abogado de las Audiencias Reales desde 1777, junto con sus hermanos don Juan Francisco, doña Isabel, don Manuel Ramón y don Juan Domingo, obtuvieron una nueva sentencia en 1781, en la que se les reconoció el derecho a usar el mismo escudo que a los anteriormente citados. Este escudo se puede ver en Pamplona en otras dos labras heráldicas de más empaque. Una en la casa número 7 de la calle Comedias, de estilo rococó decorada con rocallas y otra de estilo neoclásico en la casa número 2 de la calle Zapatería, que hace esquina a la Plaza Consistorial.
PLAZA DE SAN JOSÉ
La casa número 6 ostenta en su fachada un escudo con las armas de los García-Herreros. Don Fernando Antonio García Herreros y Villava, y sus hermanos don Martín José y don Manuel Ramón, ganaron su ejecutoria en 1771, como originarios de la casa de Urrechua en Górliz, señorío de Vizcaya. Otro escudo de los García Herreros se ha conservado en la fachada de la casa número 3 de la calle Mercaderes, en este caso cortado con el de los Leoz. Y otro en la calle Pozo Blanco número 12. Este de la plaza de San José estuvo originariamente en la calle Calceteros 6, dando frente a la Plaza Consistorial, pero hacia 1950 fue quitado de allí y recolocado en esta casa 6 de la Plaza de San José, donde permanece en la actualidad.
CALLE SAN NICOLÁS
La casa número 7, aunque su fachada fue reformada hacia 1920, conserva todavía una labra heráldica cuartelada de estilo rococó -la única en esta calle- con los escudos de las familias Zaro, Aróstegui, Huici y Gainza. Don Fermín de Zaro y Ulzurrun, casado con doña María Josefa Huici y Zailorda, junto con sus hijos don Fermín Ramón, don Simón José y doña María Josefa, obtuvo su ejecutoria en 1774 en el tribunal de la Real Corte, como originario del palacio o sala de Zaro, en la llamada tierra de Cisa, por entonces todavía reino de Francia. Don Fermín era hijo de Fermín de Zaro y Aróstegui y de Luisa Ignacia de Ulzurrun. Su esposa, doña María Josefa, por su parte era hija de Martín José de Huici y Gainza y de Ambrosia de Zailorda. A finales del siglo XVIII, según don Vicente de Zuza, el mismo escudo estaba puesto también en una casa de la calle Mercaderes, hoy desaparecida.