Arqueología
Aparecen en San Cristóbal restos de lo que podría ser el castillo medieval
Un proyecto de investigación en Artica para buscar la ermita ha sacado a la luz parte de un muro
Actualizado el 12/08/2021 a las 22:48
Buscaban la ermita y salió el castillo. O lo que se cree que podría ser una construcción defensiva medieval previa al edificio religioso. La intervención arqueológica que coordina el historiador Iñaki Sagredo y patrocina el concejo de Artica, en la cendea de Berrioplano, ha sacado a la luz restos de un muro parcialmente destruido y permite adivinar un foso aledaño. Su orientación, con vistas a la Pamplona amurallada y algo más abajo respecto al actual fuerte iniciado en el siglo XIX, lleva a pensar que en este punto se ubican las construcciones que han dado nombre al emblemático monte que se reparte entre Pamplona y otros seis municipios de la comarca: Ansoáin, Berrioplano, Berriozar, Ezcabarte, Juslapeña y Villava. Se da por hecho que al elemento defensivo le sucedió, como ya había habido en el pasado, un edificio religioso del que hay varias reseñas entre historiadores locales.
Fue en julio cuando personal de la empresa Gestión Cultural Larrate confirmó el “descubrimiento” al concejo de Artica. Desde meses atrás, un equipo coordinado por el historiador Iñaki Sagredo, estudioso de los castillos de Navarra, preparaba el proyecto de investigación histórico-arqueológica. De la mano de la entidad local que preside Cristina Recalde (Navarra Suma), que a principios de año reservó una partida para investigar sobre su pasado y el patrimonio local.
Y lo que se intuía se hizo realidad cuando levantaron capas de tierra y actuaron sobre una semillanura, localizada en término de este concejo, el más grande de Navarra con casi 5.000 habitantes. Debajo, junto a restos de cerámicas de tipología medieval (siglo XIII), salieron los sillares todavía visibles para los caminantes, habituales en el monte, bien a través de los senderos marcados, bien desde la carretera que sube al Fuerte.
FUTURO MIRADOR
No ocultan la emoción por el hallazgo ni Sagredo ni Recalde. Ayer, a pie de los restos, imaginaban los siguientes pasos, una vez que se ha confirmado lo que la “intuición y los planos” decían. “Había túmulos lineales que llevaban a pensar que estaba aquí la ermita. Pero al ver la orientación y lo que puede ser el foso, pensamos que en este punto existió alguna defensa medieval. En los planos estaba marcado y ya contó Anelier que fue destruido en la guerra de la Navarrería”, ahonda el historiador. La edil valora que la “apuesta” que hicieron al seguir la propuesta de Sagredo ha salido “bien”.
Ahora, además de proseguir los trabajos para certificar el hallazgo, buscan que su intervención sea una de las financiadas desde Príncipe de Viana, que anteriormente autorizó la cata. Además, valoran limpiar la zona. Los pinos de repoblación de más de cincuenta años que impiden ver de manera directa la Pamplona amurallada y la zona de la catedral.
Sagredo tiene claro que una vez completada la excavación del muro y de otras zonas próximas, desde las que se ve la zona pirenaica y la salida hacia Baztán, podía convertirse en un mirador y en una especie de “museo“ que resuma esta parte de la historia de la ciudad.
El concejo sigue animado a continuar con su aportación, pero intuye que serán necesarias ayudas externas que Sagredo ve posible a nivel europeo. “Será costoso pero tiene muchas posibilidades, igual que el Fuerte”, augura.
