Vecinos
El 'sonajero' de Berriozar
Un espacio abierto que provoca el disfrute de sus usuarios y las molestias de algunos vecinos. El embrollo, en la plaza República Saharaui


Actualizado el 05/08/2021 a las 04:00
Confirma el diccionario que un sonajero es un juguete de bebés constituido por un mango con cascabeles o sonajas que suenan al ser agitados. Hasta ahí todos de acuerdo. Ahora bien, ¿qué pensaría si en su casa se escucha este reiterado sonido día sí y día también? Es la pregunta que plantea una vecina de Berriozar, cansada de tener que soportar “los constantes ruidos” que se provocan en el entorno en el que reside, la plaza República Saharaui.
La reivindicación nace desde el salón de su casa, desde las habitaciones en las que busca descanso, desde casi cualquier rincón de su hogar. Consciente de que el espacio público al que se refiere está pensado para el disfrute y la socialización (aspecto que respeta y apoya), esta vecina indica que se trata de una plaza “amplia y al descubierto, prácticamente cerrada por las urbanizaciones colindantes”. Siendo por tanto un sitio “propicio” para realizar diversidad de actividades, la vecina considera que el correcto uso depende no solo de la responsabilidad individual, sino de una adecuada gestión municipal (dedicación y proyecto de dicho espacio).
“La realidad es un suplicio. Vivimos en un sonajero constante, haciendo un sobreesfuerzo para lidiar día tras día con una gran contaminación acústica”, esgrime en un texto elevado al Defensor del Pueblo. El problema, continúa, se ve agravado por la cancha multideporte situada en el centro de la plaza, la cual produce constantes ruidos de balonazos en el suelo e instalaciones metálicas, lo que resulta más molesto todavía. Además, asegura, se produce en diversas ocasiones la entrada de balones en los bajos de las viviendas colindantes y molestos golpes en las fachadas. En definitiva, “se está ante un espacio sin orden, sin normas y sin ningún control del horario de las actividades”.
El problema, a su parecer, se ve agravado dentro de este contexto de pandemia en el que estamos sumidos. “Durante este último año hemos observado actividades sin distancia social, un alto porcentaje de gente sin mascarilla, escasas medidas higiénicas y falta de limitación de los aforos en la plaza y, especialmente, en las zonas de juego”, certifica.
DISYUNTIVA EN ABIERTO
En este punto, la vecina asegura tener constancia de que otros residentes han llamado de forma reiterada para trasladar las mismas molestias. “Es responsabilidad municipal llevar a cabo ciertas medidas para favorecer la convivencia. Por ello, solicitaba valorar la retirada de la cancha o la remodelación de ciertas estructuras por otras más compatibles; además de mayor vigilancia para garantizar el cumplimiento de un horario.
Desde el consistorio remiten a un informe de valoración del problema llevado a cabo. En dicho documento, prosiguen, se constata que las quejas recibidas por el ruido en la plaza “son pocas”. Además, se recalca que no se han realizado sonometrías. No obstante, se comprometen a estudiar la posibilidad de establecer un horario de uso de la cancha deportiva, así como incrementar la vigilancia por parte de la policía local para intentar mejorar la convivencia.