Edición impresa

Actualidad Navarra, Pamplona, Tudela, Estella, Osasuna, Deportes, Gobierno de Navarra, Ayuntamiento de Pamplona, Política, Economía, Trabajo, Sociedad.

Vivienda

Pamplona cuenta con casi 60.000 edificios de más de 40 años

Las cifras varían según cada barrio, desde los 8.596 registrados en el Ensanche hasta los 363 inmuebles de Buztintxuri

Panorámica aérea tomada de las zonas de San Jorge, San Juan e Iturrama
Panorámica aérea tomada de las zonas de San Jorge, San Juan e IturramaBuxens
Actualizado el 20/07/2021 a las 20:58
Elija una calle. Al azar. Cierre los ojos y visualícela. ¿Qué ve? Edificios más o menos antiguos, fachadas restauradas, balcones llenos de flores, portales costumbristas, celosías de madera... Un extenso listado que, dependiendo del barrio en el que resida la calle que ha elegido, inclinará la balanza hacia un lado u otro.
Son características que, lejos de pasar desapercibidas, necesitan ser escudriñadas por los técnicos del Ayuntamiento de Pamplona. ¿Con qué finalidad? Con la de afrontar la estrategia de transición energética que permita a la capital dar un giro importante en su manera de funcionar.
MAL  AISLAMIENTO
Dentro de este singular punto de vista, los expertos califican de esencial la identificación de aquellos barrios con edificios antiguos. Y lo hacen porque este tipo de inmuebles pueden presentar una mayor dificultad para mantener una temperatura de confort en periodos de estrés térmico elevado, debido principalmente a sus deficiencias de aislamiento térmico o deterioro de los materiales. “Este estudio nos permite analizar una mayor sensibilidad al riesgo”, explican desde el consistorio. De este modo, en los barrios en los que estas condiciones sean más habituales, tendrán un mayor margen de acción para reducir la vulnerabilidad y adaptarse al cambio climático.
Para conocer qué sectores requieren de una mayor intervención se ha constatado la existencia de 50.977 edificios con más de cuarenta años de antigüedad. En concreto, se trata de inmuebles cuyo año de construcción es anterior a 1979.
DENTRO DE UNOS AÑOS
Según el análisis que maneja el área del concejal Fermín Alonso, la cantidad de viviendas que cumple con estos requisitos oscilan entre las 8.596 del Ensanche a las 363 de Buztintxuri. Entre medias, 6.314 en Txantrea; 4.779 en Rochapea; 6.385 en el Casco Viejo... Cabe tener en cuenta las cero edificaciones registradas en Mendillorri y, por descontado, tampoco entran en el rastreo las nuevas zonas de expansión de la capital, como Lezkairu o Erripagaña.
De cualquier modo, ya avisan los expertos de que las viviendas más nuevas son ahora menos vulnerables, pero no significa que estén exentas del riesgo. “A corto plazo no estarán del todo adaptas al nuevo clima”, alertan. De hecho, el Código Técnico de la Edificación establece en su documento básico de ahorro de energía y de condiciones para el control de la demanda energética, cuáles son las zonas climáticas identificándolas mediante una letra, correspondiente a la severidad climática de invierno, y un número, correspondiente al verano.

Y EN MI BARRIO, ¿CUÁNTA GENTE VIVE, SUFICIENTE O DEMASIADA?

​Indican los expertos que la densidad del tejido urbano no puede caer en saco roto si pensamos en cambio climático o transición energética. Saber cuánta gente vive en un sector de la ciudad ayuda a las administraciones a tomar una u otra decisión. Para que nadie se lleve a engaño, este indicador se emplea para señalar a una zona como ‘especialmente sensible’ al riesgo de afectación por incremento de temperaturas si concentra mucha población en las zonas urbanas de ese territorio. “El valor municipal en Pamplona es muy elevado en comparación el promedio de Navarra (254,44 frente a 39,86). Así las cosas, los datos hablan de Iturrama, Azpilagaña como los barrios con mayor densidad de tejido urbano, con un resultado de más de 350 al dividir habitantes por hectárea. A continuación, el siguen Rochapea, San Juan y San Jorge (de 301 a 350); y dejando al Ensanche como la zona más ‘liberada’ (con una densidad menor a 150).

El suelo, un indicador a tener en cuenta si sube la temperatura

El suelo artificializado se define como el sumatorio de las áreas correspondientes a las coberturas simples de edificación, vial, aparcamiento o zona peatonal sin vegetación y otras construcciones. Es decir, señala una zona como especialmente sensible al riesgo de afectación por incremento de temperaturas si la tipología del suelo del territorio está muy artificializada. “Esta condición le otorga un mayor potencial de efecto ‘isla de calor’ y, por lo tanto, repercutir en la población negativamente por una mayor persistencia de temperaturas elevadas”, aclaran los técnicos.
En cuanto al valor municipal de Pamplona es muy elevado en comparación el promedio de Navarra (45,61 frente a 23,97), siendo los barrios más vulnerables se encuentra Ensanche, Casco Viejo, San Juan, Rochapea y San Jorge. En menor medida, los ectores de Mendillorri, Milagrosa o Azpilagaña.

En busca de una ciudad más sana, con un 64% menos de emisiones

Dice la Estrategia de Transición Energética y Cambio Climático 2030 en la que se enmarca en el Plan GoGreen del Ayuntamiento de Pamplona, que el desarrollo de la ciudad debe ir enfocado a tener en cuenta la sostenibilidad para lograr una ciudad mucho más saludable y comprometida con el cambio climático. Entre los objetivos definidos por el área del concejal Fermín Alonso, se encuentra la mitigación del cambio climático y la adaptación a él. Dentro de la primera línea, se valora, junto a la reducción de emisiones del 64% y que el 37% del consumo final de energía provenga de fuentes renovables, un 39% de mejora en la eficiencia energética respecto a las proyecciones actuales de futuro. Teniendo en cuenta los datos, se trata de objetivos más ambiciosos que los establecidos a nivel europeo. Esto es así ya que buscan, para 2030, un 55% menos de gases efecto invernadero en comparación con 1990; un 32% de energías renovables en el consumo habitual; y un 32,5% de mejora de la eficiencia energética.
ETIQUETAS
volver arriba

Activar Notificaciones