Edición impresa

Actualidad Navarra, Pamplona, Tudela, Estella, Osasuna, Deportes, Gobierno de Navarra, Ayuntamiento de Pamplona, Política, Economía, Trabajo, Sociedad.

Calles de San Fermín Santo Domingo

Una cuesta sin santo y sin toros

El primer año que la covid obligó a suspender las fiestas, varios comercios decidieron abrir pensando que los días al no estar ya pintados en rojo se vivirían con normalidad. La mayoría no repetirá porque, afirman, no había gente en la calle

Javier Aragón Romeo (Herboristería Lezáun); Jorge Eseverri de Carlos (Markaje); Koldo Huarte Rivas (Alimentación Gloria) y Óscar Lacunza San Martín (Informática San Fermín)
Javier Aragón Romeo (Herboristería Lezáun); Jorge Eseverri de Carlos (Markaje); Koldo Huarte Rivas (Alimentación Gloria) y Óscar Lacunza San Martín (Informática San Fermín)Calleja
Actualizado el 08/07/2021 a las 22:27
Los Comercios apostados a pie de la cuesta de Santo Domingo no son, como la gente pudiera pensar, escaparates privilegiados de cara a ver el arranque del encierro. Para proteger las cristaleras deben poner maderas que bloquean la vista al exterior. “Pero se oye, y de verdad que el ruido de las pezuñas de los toros contra el adoquín, los mozos corriendo... es espectacular”, afirma desde la Librería Abárzuza Marcela Abárzuza Fontellas. Ella siempre abre en San Fermín y lo hace pronto. “Tenemos prensa y ya la vendemos antes del encierro”. Por eso, este año, también lo hará aunque dice que su empleada le comentó que apenas había gente en la calle. “Pero tenemos que dar ese servicio”, explica.
Aunque está pensando reducir el horario y no ofrecer el mismo que un día laborable. “Porque al final la gente no lo percibe como si fueran semanas normales. Está acostumbrada en estas fechas a cogerse vacaciones y yo creo que lo aprovecharon para irse fuera”, añade desde su establecimiento de informática San Fermín Óscar Lacunza San Martín. “Yo también abrí creyendo que no se notaría que eran fechas de las fiestas sanfermineras. Pero la calle estaba muerta. Así que este año haré lo que tenía que haber hecho el pasado, disfrutar de la piscina”, dice con una media sonrisa.
Con 18 años de andadura en la cuesta de Santo Domingo, afirma que nunca ha abierto cuando sí se celebraban. “Entre otras cosas, porque mi negocio no es el normal para estas fechas. ¿Ver u oír el encierro? Pues mira, prefiero desde el bar o te diría más, que prefiero en esos momentos estar en la cama porque no me gustan los toros”.
Koldo Huarte Rivas, de Alimentación Gloria, sí podría abrir porque en su tienda se vende comida y bebida, algo muy demandado en San Fermín. “Y en los 40 años que llevo aquí lo hice con mi familia hasta el año 2000 en el que me quedé solo y decidí cerrar. Es que era una locura. Te entraba una avalancha de gente, reclamando a gritos comer y beber. Y a mí me gusta el trato familiar, el cercano, el del cliente de toda la vida”, dice este comerciante de uno de los ultramarinos más antiguos de Pamplona y en los que aún se mantiene la costumbre de fiar porque la mayoría d e los que entran por la puerta es una cara conocida.
“Así que de normal aprovecho para cogerme vacaciones. Pero el año pasado, como se habló que iban a ser fechas normales decidí abrir. Nada, no había movimiento. Yo creo que muchos se cogieron vacaciones pero para irse fuera de Pamplona”. Por eso, este año lo tiene claro: “Cerraré, necesito descansar”. Y no, no vendrá a ver el encierro desde su establecimiento. “Imposible, hay que tapar el escaparate. Pero no tengo ningún problema. Llevo aquí como comerciante toda mi vida y si le pido a cualquier vecino subir a su casa para verlo, la puerta está abierta”.
Él, en cambio, no se la abre a la posibilidad de hacer negocio en San Fermín. “Me caen un montón de ofertas para alquilarme la tienda con la intención, sobre todo, de vender camisetas. Pero me he negado siempre. No me fío. ¿Tú sabes cuánto genero hay aquí? Además, es un estilo de venta que no va conmigo”.
Javier Aragón Romeo es también de los que aprovechaba San Fermín para cerrar Heboristería Lezáun. “Así lo llevo haciendo desde hace 10 años que cogí la tienda. Pero cuando se suspendió San Fermín no lo hice y salvo el día 6 y 7, que no hubo nadie por la calle, el resto de jornadas trabajamos con normalidad. Pero también es cierto que mi establecimiento es distinto así como mis clientes”. Aunque dice que ha sido duro perder esa otra parte de ventas que le llegaban por los turistas y los peregrinos. “Menos mal, ya empiezan a verse mochilas”. Y este año cerrará. “Lo tengo claro, al final dejé a una persona al frente y estuve pendiente del teléfono todos los días. No me compensa”.
Con normalidad también vivieron los no Sanfermines desde el establecimiento Markaje, dedicado a la serigrafía textil y regalos promocionales. Jorge Eseverri de Carlos comenta que en los 14 años de vida del negocio durante las fiestas abrían pero casi de forma testimonial. “Para dar salida a algún encargo y atender el transporte. ¿El encierro desde aquí? No, al revés, tienes que tapar todo el escaparate”.
Pero el año pasado, repite, trabajaron del 6 al 14 de julio como cualquier otro mes del año. “Yo sí creo que había gente en la calle como en las jornadas laborales. Lo que pasa es que por estas fechas, no hablo de San Fermín sino del verano, estamos acostumbrados a que con lo vecinos se mezclen los turistas y peregrinos. Y esos sí que no estaban. Quizá por eso daba la sensación de poco trasiego”, comenta.
volver arriba

Activar Notificaciones