Aves
Las grullas duermen en Zolina
El espectáculo del paso de las grullas ha vuelto a Navarra. Miles han pernoctado esta semana en el entorno de la balsa de Ezkoriz, camino a Gallocanta (Zaragoza) o a la dehesa extremeña


Actualizado el 07/11/2020 a las 06:00
Su vuelo en perfecta alineación, el sonido amplificado por las grandes bandadas que surcan estos días buena parte de la geografía foral. El espectáculo de las grullas, típico de mediados de octubre y principios de noviembre, ha vuelto a vivirse estos días y noches en Navarra como anticipo, según la creencia popular, del frío. El Pirineo, en sus puntos más bajos en tierras forales, se convierte en su puerta de entrada a la península Ibérica donde pasarán el invierno. Y por el aire navarro retoman la ruta hacia la laguna de Gallocanta (Zaragoza) y la dehesa extremeña, su destino para los próximos meses.
La conocida popularmente como balsa de Zolina, entre este pueblo de Aranguren y Badostáin (Valle de Egüés), se ha convertido en el refugio, a veces nocturno, de estas aves que en verano crían en el norte de Europa, en los países escandinavos y Rusia.
Las menos paran en Loza (Berrioplano) o en Pitillas y los arrozales de Figarol. Su paso por Navarra se reserva para la emigración postnupcial, en otoño, tras recorrer Europa central y Francia. Con el paso de los años se ha convertido en un espectáculo cada vez más seguido, a veces en directo, por observadores de aves aficionados y excursionistas. El resto, quien más y quién menos, las ha podido sentir al pasar por un recorrido que parte de Roncesvalles y unas veces discurre hacia la Barranca y otras hacia la comarca de Sangüesa y la Ribera.
15.000 EN UNA SEMANA
Contarlas es complicado, reconocen los ornitólogos que estos días se han apostado a ratos en los alrededores de Zolina. La multitud de curiosos que circulan por la zona en bici o con sus mascotas, el sonido de los tractores estos días en labores de siembra de cereal o los disparos en los días de caza han hecho que estas aves de grandes dimensiones apenas pararan en Navarra. Con todo, durante las noches del martes y el miércoles se contaron por miles en los alrededores de la balsa, en zonas casi libres de vegetación que les permiten reposar tranquilas. “6.000 seguro, pero lo mismo había 8.000. Es difícil. Y se han visto anillas de Alemania, Polonia o Estonia”. Lo cuenta Haritz Sarasa, autor del blog “El campero inquieto”, en el que anota las decenas de especies que han encartado en Ezkoriz su refugio. Estima que entre 15.000 y 16.000 habrán pasado estos días. Raúl Pascual, otro de esos “pajareadores” navarros, sí pudo captarlos en un vídeo y unas fotos que se han hecho virales.
