El comercio local echa las redes
A Aitor, Garbi y Cristina se les ocurrió hace una semana montar un grupo de Facebook que sirviera de escaparate para los comercios locales de Pamplona y comarca. La página suma ya casi 9.000 seguidores y cientos de comentarios


Actualizado el 28/04/2020 a las 06:00
Todo comenzó con el post de Nines, una chica que había hecho un pedido en la pastelería Donézar y estaba encantada con la experiencia. “Increíble la rapidez de preparación y envío. Lo pedí anoche y me acaba de llegar. Envasado al vacío y en una bolsa que solo toca el repartidor y tú lo sacas de ella. Productos caseros y de elaboración propia. No me han cobrado gastos de envío y me han regalado una chocolatina casera”, comentaba. “Si conocéis más comercio pequeño que lleven a domicilio y sea de Pamplona y comarca, por favor, compartid sus enlaces, tiendas o teléfonos. Ahora mismo es un momento duro para el pequeño comercio y hay que apoyarlo”, añadía Nines.
Así es cómo tres usuarios de Facebook, Aitor Urquijo, Garbiñe Sevilla y Cristina Villamandos, que sólo se conocían de intercambiar comentarios, decidieron montar un grupo en dicha red social bajo el nombre No eres de Iruña si no compras en su comercio online. Después le cambiaron el nombre a Iruña, compras online en su pequeño comercio local. “Ninguno de los tres somos comerciantes. Sólo somos clientes interesados en conocer la oferta de las tiendas ahora que muchas están cerradas”, explica Aitor Urquijo, un informático de 45 años de edad de una gran empresa y que ahora está afectado por un ERTE. Pero ninguno de los tres esperaba que el grupo empezara a crecer en seguidores como la espuma y a tener una intensa actividad, tanto de comerciantes deseosos de vender como de usuarios que necesitan un producto o un servicio y no saben dónde encontrarlo. En diez días, el grupo ha sumado casi 9.000 miembros.
“¿Conocéis alguna tienda de juguetes que venda? Es el cumpleaños de mi sobrino”, “¿Sabéis de algún taller que arregle pinchazos?”, “¿Alguna zapatería que lleve a casa?”, ¿”Alguna floristería que reparta a domicilio?” son algunas de las preguntas que han lanzado los usuarios. Ninguna se ha quedado sin respuesta.
El grupo se ha llenado de comerciantes locales, algunos de ellos sin experiencia previa en redes sociales, pero que han visto la opción de tener un escaparate y lograr alguna venta con la que hacer frente a las muchas facturas que les están llegando estos días. “Hola, soy Soraya, de Pumuki. Reparto a domicilio frutos secos y chuches”. “Soy Jorge Elizalde, propietario de Heladería Elizalde y Casa Salinas. Los helados los repartimos por Pamplona y comarca. También tenemos una línea de productos de tarros de cristal con todos los ingredientes para hacer en casa recetas de cookies, brownie, coulant…”
“Hola soy Irantzu del Centro de Estética Irantzu Hualde en Mutilva. Mandamos a domicilio todo tipo de productos, para el día de la madre”, “Soy Ygnacio Guillen Monreal, florista desde hace 22 años. Tenemos tienda online y servicio a domicilio”. “No soy habilidosa con Facebook y me tendré que poner las pilas... pero bueno aquí os dejo la información de mi pescadería”, expresa Espe Arizkuren, de Pescadería La Kontxa.
El chat refleja la angustiosa situación por la que pasan muchos autónomos. Biki Blasco relata que tiene un centro de equinoterapia en Labiano. Sin ingresos tiene que dar de comer y cuidar a sus 14 caballos, así que ofrece contratar ahora paseos y talleres para disfrutar cuando el estado de alarma lo permita. Nerea Sistiaga, del restaurante Ábaco, también propone regalar bonos experiencia para el día de la madre. Otros restaurantes, como Cocotte Taberna, La Cantinetta o el Pozo de Beriáin, muestran sus menús, que reparten a domicilio.
Las redes sociales también están ayudando estos días a productores de espárragos y quesos a darle salida a sus producción, desde Las Améscoas hasta el Roncal pasando por Sartaguda. Nerea Olazaran, que tiene una quesería en Zudaire, se ha visto sorprendida con la respuesta y ha logrado vaciar su almacén.
Los administradores del grupo de Facebook se muestran sorprendidos del éxito y satisfechos de poder ayudar al pequeño comercio, pero empiezan a sentirse desbordados. “Estamos metiendo muchas horas revisando mensajes, organizando la información por categorías y eliminando los que no son de fiar o los que son grandes empresas que ya tienen sus propios canales online”, explica Aitor Urquijo. “Yo tengo tiempo, pero Garbi tiene niños en casa a los que atender y Cristina trabaja como sanitaria”, comenta este informático, aficionado a las redes sociales.
"A MÍ ME VA A SALVAR LA VENTA ONLINE"
“El comercio online es lo que va salvar al 60% de los pequeños negocios si se ponen las pilas”, es el consejo que da Loli Salinas, que regenta desde hace 7 años Boutique Lolas en la Plaza de la Cruz. Hace cuatro años montó ella misma la página web con tienda online y admite que las ventas no han parado de crecer hasta suponer el 40% del total. Ahora no deja de recibir pedidos, no sólo para gente de aquí sino para toda España e incluso Londres. “A mí me va a salvar. Hoy tengo 20 paquetes preparados con zapatos y complementos. El repartidor de Seur me cuenta que está trabajando más que en el black friday. Me han concedido un crédito ICO pero todavía no lo he necesitado. Hay que moverse mucho por las redes sociales pero merece la pena”, comenta Lola, que tiene más de 10.000 seguidores en Instagram (@lolaspamplona). “El pequeño comercio -comenta- no puede competir con Amazon o Zara en margen o logística pero sí en cercanía con el lcliente y en trato personalizado. Yo animo a todas las tiendas a montar una web si no la tienen”.
Mely Díaz trasladó su mercería desde la calle Nueva a la Avenida San Ignacio el 15 de marzo. Al día siguiente tuvo que cerrar. “Me pidieron cuatro meses de fianza, hice publicidad, proyecto de arquitecto, licencia de apertura. ¿Alguien se imagina lo que hay que trabajar para cubrir gastos?”, explica esta mujer de 56 años, que sobre todo trabaja arreglando ropa para grandes franquicias “que pagan una miseria. Desde 2008 no han subido los precios”.
Hasta el pasado viernes, Mely ha estado de voluntaria en Refena cosiendo batas para los sanitarios. Al recinto llevó dos máquinas de coser de su tienda. “Ha sido una experiencia muy bonita. Y sentirse útil ayuda a levantar el ánimo en estos momentos. Lo más emotivo era recibir vídeos y mensajes de los sanitarios dándonos las gracias”, explica Mely. Con la tienda cerrada, se planteó hacer arreglos de ropa con recogida y entrega en los hogares. “Pero he consultado y al haber solicitado la ayuda por cese de actividad no puedo hacer estos trabajos”, lamenta. A la espera de que se le ingrese la ayuda, ahora depende económicamente de su madre de 94 años. “Después de 14 años como autónoma jamás me imaginé verme en esta situación”, expresa.