COMERCIOS SINGULARES
Tallas grandes que sientan bien en La Boutique Ana y yo
Ana Sánchez se muestra horririzada al ver que algunos modistos famosos visten a las modelos ‘curvys’ como “un saco de patatas”. Porque las tallas grandes no están reñidas con la elegancia. Desde su propia experiencia, lleva más de dos décadas ayudando a muchas mujeres, jóvenes y mayores, a sentirse guapas y cómodas


Actualizado el 19/02/2020 a las 08:27
Ana Sánchez se quedó escandalizada recientemente cuando en el programa Maestros de la costura (La 1) los concursantes tuvieron que realizar un diseño para una mujer curvy. “Yo me echaba las manos a la cabeza. Quedaba como un saco de patatas. Sólo le faltaba el lazo”, comenta esta dependienta. Lo dice con conocimiento de causa porque ella es curvy y porque lleva desde 1994 asesorando a mujeres en tallas grandes. “Porque la cuestión no es encontrar algo que te entre sino que te sienta bien”, comenta. Y para ello hay que saber interpretar las curvas de la mujer, disimular lo que toque disimular y realzar lo que hay que realzar.
La boutique Ana y yo apura estos días las segundas rebajas, con descuentos de hasta el 40%, antes de mostrar la temporada primavera-verano, donde habrá un amplio surtido de prendas para bodas, bautizos, comuniones, licenciaturas y otros eventos. Un auténtico quebradero de cabeza para muchas féminas. Pero Ana lo ve de otra manera. “Hay vestidos que pueden sentar muy bien. También hay pantalones de gasa muy elegantes”, recomienda. En ocasiones habrá que realizar alguna modificación o arreglo.
Hasta el año 1994, el local era una droguería perfumería que regentaban los padres de Ana. Con apenas 20 años, decidió dar un giro al negocio y les propuso convertirla en boutique de tallas grandes. “Estaba harta de no encontrar ropa de mi talla que me sentara bien. Todo era de señora”, explica. En los comienzos se especializó en moda joven, pero con el boom del comercio online ha girado hacia la ropa más clásica. “Las personas mayores se están quedando desabastecidas. Yo ahora vendo muchas prendas para residencias de ancianos, ropa cómoda con gomas que sea fácil de poner y quitar cuando hay problemas de movilidad”, comenta esta dependienta. Por contra, el público más joven se siente más libre por internet y las redes sociales, explica.
Ana admite que no puede competir por precio, pero su punto fuerte es la calidad y la atención personalizada. “Empatizo con mis clientas porque yo lo he vivido. Las personas gordas hemos pasado por muchas etapas en nuestra vida. A temporadas te pones a dieta y bajas cinco o seis kilos, pero luego pasas una mala racha y vuelves a engordar. Se sube y se baja de talla con mucha frecuencia y entonces vuelven a la tienda”, relata.
Ana tiene clientes de toda la vida, a las que ha visto crecer. Y se conoce sus historias personales “y hasta el nombre del perro”. A veces vienen madres con sus hijas. “Al principio las jovencicas no quieren venir pero luego se sienten muy a gusto”. Admite que en los últimos años la gente “se está quitando el miedo” y se anima con prendas más ceñidas. “Quizás ha influido la inmigración porque hay mujeres latinoamericanas que se sienten muy seguras con su cuerpo”, comenta. Después de tantos años, Ana también ha roto tabúes. “Algunas tiendas les llaman tallas especiales. Aquí son tallas grandes”. Esta emprendedora ha apostado por la producción nacional. El 90% de la ropa lleva la etiqueta Hecho en España e incluso algunas añaden que así se contribuye a la creación de empleo. Hasta hace unos años Ana tuvo una empleada, “pero se fue a vivir a Alemania”. Ahora se apaña sola aunque supone renunciar a vacaciones. “Son las dificultades del pequeño comercio”. Ana se muestra agradecida a la asociación Ensanche Área Comercial. “Nos apoya mucho nos están dando formación”.